07 de enero de 2020
07.01.2020
Consejos sanitarios

Los complicados problemas de los adolescentes

06.01.2020 | 23:55

Convivir con un adolescente es una tarea complicada, pero de la que se puede salir victorioso. Son muchos los gritos, las contestaciones inadecuadas, los innumerables enfrentamientos y un sinfín de situaciones que ponen frenéticos a los adultos que se encuentran a su alrededor. Es una etapa complicada que, aunque no lo parezca, tiene un final, por lo que lo más recomendable es tomárselo con mucha calma y tratar de comprender que ellos tienen sus propios problemas que generan comportamientos incomprensibles para los demás.

Los adolescentes, en general, viven en su propio mundo, al que los adultos no pueden acceder. En ese estado perciben la realidad de una manera distorsionada y le dan importancia extrema a las opiniones de sus iguales por temor a ser expulsados del grupo al que desean fervientemente pertenecer. En el extremo contrario se sitúan los que se encuentran aislados y disfrutan de esa posición, aunque a los adultos les desespere.

A nivel psicológico los expertos destacan la existencia de dos polos opuestos:

-El primero se asocia con la posibilidad de que sea tímido e introvertido y se relacione poco con los demás, dedicando su tiempo a actividades solitarias como escuchar música o jugar con su ordenador. Su autoestima normalmente es baja y no suele interesarse por el mundo que le rodea. Presenta una escasa tolerancia a la frustración, es poco disciplinado y su autoexigencia suele ser nula. Respecto a los resultados académicos no todos actúan de la misma manera ya que pueden ser muy estudiosos o suspender todo. Cuando la situación se descontrola, puede resultar adecuado acudir a la consulta de un experto para que analice lo que está sucediendo.

-El contrario sería el que se dedica a salir en todo momento, vivir centrado en las redes sociales y pendiente de cada sonido de su móvil del que no se aparta ni para dormir. Esta situación puede desembocar en problemas de ansiedad, relaciones sexuales sin control o consumo de sustancias nocivas influido por el deseo de ser mayor y demostrar que es capaz de hacerlo. Mantener el control por parte de los adultos es fundamental para evitarlo, a pesar de las infinitas discusiones que generará que "se metan en su vida". No se puede descartar el acudir a un especialista si su conducta se considera peligrosa.

Sus hábitos suelen ser perjudiciales para la salud. Normalmente no sigue una dieta saludable porque desayuna mal, come cualquier cosa y bebe demasiados refrescos azucarados. También existe el extremo opuesto ya que es la etapa en la que se producen muchos casos de anorexia y bulimia debido a su necesidad de cumplir con los parámetros que marca la sociedad (estar delgado, tener buen tipo, etc...). No suele hacer ejercicio de manera habitual (o nunca en muchos de los casos) o, todo lo contrario, ya que algunos se obsesionan con la musculación y la pérdida de peso para conseguir el ansiado aspecto que los demás valoran. Se acuesta tarde y duerme poco, por lo que no rinde a nivel académico. Su vida virtual aumenta exponencialmente y no conseguir los likes que desea o que no le escriban comentarios en sus fotos se convierte en un grave problema al que no encuentran solución.

Los problemas con los amigos son una fuente de tristeza y confusión. Las relaciones en esta etapa resultan complicadas porque todos se encuentran en un momento vital similar y no son capaces de gestionar lo que les sucede. El mejor amigo puede cambiar de un día a otro y las mentiras para expulsar al competidor se convierten en el mejor sistema de supervivencia. Los adultos deben intervenir si la situación provoca alteraciones en el comportamiento de sus hijos. Acudir a un psicólogo puede mejorar la situación. Podrá enseñarle mecanismos útiles para superar los malos momentos.

El tema de la higiene es otra importante fuente de discusiones. No existe una explicación concreta ni se puede decir que ocurra en todos los casos, pero sí que es muy frecuente entre los adolescentes la renuncia a mantener una higiene adecuada. No quieren ducharse, lavarse los dientes o cortarse el pelo, por ejemplo. Obviamente, no se les puede consentir porque es fundamental que mantengan las normas de limpieza, especialmente en un momento de su vida en el que se producen muchos cambios hormonales.

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