31 de enero de 2020
31.01.2020

El Sergas veta los carteles con críticas en centros sanitarios, incluidos despachos

Sanidade prohíbe en una instrucción que queden expuestas al público quejas por falta de personal o recortes presupuestarios y solo permitirá anuncios sobre salud

31.01.2020 | 09:27
Imagen de un cartel que protesta por falta de personal.

Un cartel que invita a vacunarse de la gripe, otro que insta a lavarse las manos, quizás un tercero que recuerde a los papás que no deben saltarse ninguna inyección de su bebé. Cursos, vacunas, seguridad, higiene... Y hasta ahí. El Servizo Galego de Saúde (Sergas) ha remitido a ambulatorios y hospitales una instrucción que limita los anuncios que pueden difundirse a aquellos con un "propósito informativo o social" y con información "de interés público", criterios que excluirían aquellos "carteles favoreciendo a determinadas formaciones políticas o ideológicas", "críticas a las diferentes políticas sanitarias" o "convocatorias a actos y concentraciones de protesta".

Las imágenes de carteles confeccionados a mano, por ejemplo, y desde los que colectivos denuncian "sobresaturación", que exigen más personal, críticas a los recortes o que animan a quejarse a la dirección del Sergas por las listas de espera, se quedan fuera. Ni en corredores, ascensores, paredes o puertas ni en otros espacios públicos y, en ese concepto. La instrucción incluye "los despachos en los que los trabajadores, sean sanitarios o no, desarrollan su trabajo", al margen de que puedan acceder a ellos pacientes o personas ajenas al centro.

El Sergas defiende poner fin a una colocación "indiscriminada" en espacios públicos de carteles o comunicados que, o "no se ajustan a las debidas condiciones de limpieza y cuidado" de los locales, o "pueden resultar injuriosos u ofensivos para determinadas personas, colectivos o instituciones". Alega que son instalaciones que "pertenecen a todos los ciudadanos" y que "la presencia de determinados símbolos, críticas a las diferentes políticas sanitarias o convocatorias a actos y concentraciones de protesta irían en contra del principio de neutralidad de las instituciones, propio de una sociedad pluralista" y que atañe a los empleados públicos. "El derecho a la libertad ideológica y a la libertad de expresión no son ilimitados", sostiene la norma, que fija en los centros tablones para textos que se estimen "necesarios" por su "trascendencia o requisitos legales" y por su relación con el ámbito sanitario y cuya gestión encomienda a la dirección del centro, que designará a un encargado.

Cualquier trabajador, según la norma, que crea que algún cartel está "colocado en un lugar inapropiado o que por su contenido no debería ser expuesto, podrá trasladarlo a la dirección" y esta, "tras valorar su ubicación y contenido, podrá ordenar su retirada inmediata". La instrucción añade que se podrá exigir "responsabilidad" al autor y a quienes coloquen carteles "cuyos textos o imágenes vulneren derechos o libertades, promuevan conductas discriminatorias, fomenten la violencia o de cualquier modo atenten contra las personas, profesionales, instituciones
públicas u otros entes públicos o privados".

A los sindicatos se les deja un tablón para "difundir avisos que puedan interesar a los trabajadores", de su gestión y responsabilidad. Desde la CIG cuestionaron ayer la medida.

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