25 de marzo de 2020
25.03.2020
La Opinión de A Coruña
Antonio Antela | Médico con Covid-19 ingresado en A Coruña

"Viví siete días muy duros; ahora ya puedo hablar sin toser y sin sensación de ahogo"

"Lo peor además del malestar físico es el aislamiento de muchos pacientes que no tienen móvil, gente mayor que está preocupada por cómo estará su familia"

24.03.2020 | 21:24
El facultativo Antonio Antela.

Trabaja en la primera línea de batalla -coordina la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico de Santiago-, pero cuando hace diez días al volver a casa notó "febrícula y algo de cansancio", no pensó en el coronavirus sino que lo achacó al volumen de trabajo de las últimas semanas. A las 24 horas, ya con fiebre elevada y fuertes dolores musculares, el médico Antonio Antela, que reside en A Coruña, se acercó a las Urgencias del Hospital Universitario, donde permanece ingresado desde entonces por una neumonía bilateral causada por el Covid-19. Tras una semana "muy dura", ha comenzado a mejorar y aunque todavía le quedan al menos unos días de ingreso ya piensa en "la vuelta a la trinchera", es decir, en ponerse del otro lado y ser él quien atiende a los enfermos.

A la hora de hospitalizar a un paciente con Covid-19 los facultativos analizan su gravedad o que tenga patologías previas que puedan agudizar el proceso. "En mi caso tenía neumonía bilateral y mis compañeros, con buen criterio, optaron por que estuviese ingresado", señalaba ayer por teléfono este médico que estaba pendiente de que le cambiasen de habitación. "Han sido unos días más que duros, estuve muy pocho. Tenía fiebre, dolor muscular, sensación de ahogo y tos permanente que no me dejaba ni hablar. Siete días en los que no ves mejoras y te angustias", explica Antelo que conoce bien cómo debe ser la evolución de un paciente para que todo acabe bien. Y precisamente al octavo día de empezar a tener síntomas, el pasado martes, comenzó a ver luz en medio de esta dolencia que se ha convertido en pandemia.

"Octavo día de la enfermedad y por fin veo algo de mejoría. Puedo hablar y ducharme sin dejar de toser y sin disnea", relataba esta semana en su cuenta de Twitter este especialista en enfermedades infecciosas, quien tiene claro que esto son buenas noticias. "Hasta ahora todas las series que hemos ido viendo en esta pandemia indican que la segunda semana de la enfermedad es crítica y es donde el paciente o puede ir bien o su situación puede volverse peliaguda", indica Antonio Antela, quien reconoce que pese a tener más riesgo de contagio que otras personas por su profesión directa con los afectados, "nadie se mentaliza para ello". "Entra dentro de los riesgos porque te enfrentas a patógenos pero no te mentalizas. Además esto es un virus nuevo y aunque se tomen todas las medidas de precaución, sí que hay un riesgo. En cualquier caso tengo compañeros que lo tuvieron y no presentaron tanta patología como yo. Imagino que depende del inóculo e igual de las condiciones previas de cada uno- Me tocó y ya está. Ahora quiero curarme y volver a la trinchera", indica este facultativo.

Después del malestar físico que provoca el coronavirus en los casos más graves, Antela tiene claro que "lo peor" es "el aislamiento" que sufren muchos de estos pacientes. En su caso, al contar con un teléfono móvil, pudo estar en contacto siempre con su familia. Eso sí, hasta el octavo día tuvo que ser a través de mensajes de WhatsApp ya que "no podía hablar dos palabras seguidas sin toser". "Mis compañeros médicos les informaban diariamente pero yo también podía comunicarme por esta vía porque ellos han vivido esto con angustia", cuenta el doctor Antonio Antela, quien tiene claro que no todo el mundo tiene la misma suerte. "El problema es mucha gente mayor que no tiene acceso al móvil y está aislada sin comunicarse con su familia justo en el peor momento. La mayor preocupación de mi compañero de habitación, es ¿y qué será de mi familia? y eso que los médicos ya le dicen que llaman todos los días para preguntar por él y que le informan de todo", sostiene.

Nueve días de ingreso dan para mucho y aunque este médico con Covid-19 reconoce que el móvil conexión a internet es una gran ayuda -"envío mensajes de WhastApp con familiares y amigos y tengo una cuenta de Twitter en la que entro con frecuencia", dice- llega un punto "que te aburres de todo" y además "al principio tampoco estás para eso". "Mi mujer me hizo llegar un iPad para que viese películas o series y aún no he visto porque no tenía la cabeza para eso", indica este médico con la vista puesta ya en su regreso al trabajo y que no desconecta ni hospitalizado. "Ahora estoy atento a las publicaciones sobre fármacos para abordar el coronavirus y enviárselas a mis compañeros", confiesa.

Ponerse del otro lado, ser el paciente al que hay que atender de una enfermedad infecciosa y no quien se encarga de curarla, le ha hecho "aprender y sacar cosas buenas", asegura. "Soy de naturaleza optimista y de esto sacas cosas buenas. No es la primera vez que me enfrento a una enfermedad grave y esto sirve para conocerse mejor uno mismo y salir reforzado", dice Antela, quien agradece también "el altísimo nivel de responsabilidad, bien hacer y cariño de todo el personal sanitario que me atiende".

Y de la pandemia, este doctor coruñés tiene claro que hay que sacar una conclusión, especialmente los Gobiernos. "Hay que cuidar mejor al sistema sanitario público y nunca más diezmar ni los medios económicos, ni los recursos ni el personal porque es la sanidad pública la que nos va a curar ante una pandemia como está, ante una situación de la que tengo claro que vamos a salir", sostiene Antonio Antela, quien encara con optimismo los días que le queden de ingreso para poder recuperarse y volver a estar del otro lado y luchar por curar a pacientes como él.

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