19 de mayo de 2020
19.05.2020
La Opinión de A Coruña
Rosana Castelo Domínguez Vocal de Farmacia de Atención Primaria del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña (COFC)

"Tememos que muchas dolencias crónicas se hayan agravado en el confinamiento"

"Es el momento de reinventarse y aprovechar la tecnología para hacer seguimiento telefónico también de los tratamientos de los pacientes más frágiles y vulnerables"

19.05.2020 | 01:18
La farmacéutica Rosana Castelo Domínguez.

Revisar tratamientos de enfermos crónicos, asesorar a pacientes y profesionales sanitarios sobre el uso adecuado de fármacos, gestionar la medicación de los centros de salud o prestar atención farmacéutica a mayores en residencias sociosanitarias son algunas de las principales funciones de los farmacéuticos de Atención Primaria, profesionales que al igual que el resto de sus compañeros de ese nivel asistencial, han tenido un papel fundamental en las últimas semanas para contener la crisis sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19. Una situación que han vivido con "incertidumbre e inseguridad".

"Nuestra mayor preocupación era saber cómo hacer las cosas correctamente, y lo que precisamente no había eran certezas", apunta la vocal de Farmacia de Atención Primaria del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña (COFC), Rosana Castelo Domínguez, quien, no obstante, destaca el "trabajo colaborativo" entre compañeros de diferentes ámbitos para "resolver incidencias concretas". De cara a la desescalada que se prevé iniciar a principios de junio en Atención Primaria, Castelo Domínguez considera prioritario "planificar y priorizar qué consultas serán presenciales y cuáles no", para garantizar la distancia mínima de seguridad de dos metros entre personas en los centros de salud, así como la "identificación proactiva de falta de adherencia a los tratamientos". "Tememos que muchas enfermedades crónicas se hayan agravado durante el confinamiento", advierte.

¿En qué consiste el trabajo del farmacéutico de Atención Primaria?

El farmacéutico de Atención Primaria desarrolla sus funciones en los centros de salud. Una de las más visibles es la homologación sanitaria de recetas, o lo que en otras comunidades se conoce como "visado de recetas". En nuestro día a día, nos encargamos de la revisión de tratamientos de muchos enfermos crónicos, de asesorar a pacientes y profesionales sanitarios sobre el uso adecuado de fármacos, de gestionar la medicación de los centros de salud o de prestar atención farmacéutica a mayores en residencias sociosanitarias.

¿Cómo han vivido la situación generada por la pandemia de Covid-19 y la reorganización de la actividad asistencial en los centros de salud?

Sin duda, la crisis sanitaria que estamos viviendo nos ha hecho modificar todas las agendas de trabajo. Especialmente en las primeras semanas de la pandemia, los farmacéuticos hemos colaborado con otros profesionales sanitarios y con los gestores en la implantación de cambios necesarios a nivel de centro, en la difusión de conocimiento sobre medidas de desinfección, medidas de protección individual y colectivas, en cómo deberían manejarse tratamientos crónicos en pacientes con Covid-19 o en cambios que afectaban especialmente al acceso de determinados terapias farmacológicas. Todo esto se ha vivido con incertidumbre e inseguridad, ya que la mayor preocupación de los profesionales de Atención Primaria era saber cómo hacer las cosas correctamente, y lo que precisamente no había eran certezas. También se ha vivido un ambiente de trabajo colaborativo entre profesionales de diferentes ámbitos, con el objetivo común de resolver incidencias concretas.

¿Cuáles han sido sus principales cometidos durante las últimas semanas, y las mayores problemáticas a las que ha tenido que hacer frente?

Nuestro principal cometido durante los dos últimos meses de confinamiento ha sido garantizar que los pacientes disponían de tratamientos efectivos y seguros, especialmente aquellos en situación de aislamiento domiciliario, y evitar desplazamientos innecesarios de los usuarios a los centros de salud o a las oficinas de farmacia. Esto ha motivado que fuera imprescindible realizar cambios en muchos de sus tratamientos crónicos -como, por ejemplo, los anticoagulantes-, en los que médicos, farmacéuticos y personal de enfermería de los centros de salud hemos trabajado conjuntamente. Una colaboración estrecha con las oficinas de farmacia a golpe de teléfono nos ha permitido resolver incidencias relacionadas con la falta de recetas electrónicas en el momento que los pacientes acudían a esos establecimientos a recoger sus tratamientos crónicos, o a resolver las reiteradas situaciones de desabastecimiento de medicamentos de habitual con inmediatez.

¿Cómo se planea la desescalada en Atención Primaria?

El plan de reactivación asistencial en Atención Primaria contempla que, a partir de junio, se retome gradualmente la actividad asistencial presencial, eso sí, con mucha precaución. Por eso, será necesario planificar y priorizar qué consultas serán presenciales y cuáles no, ya que en los centros de salud existirá un aforo máximo para garantizar una distancia mínima entre personas de dos metros. Se prevé que la actividad de gran parte de los profesionales de Atención Primaria continuará siendo telefónica y que las citas presenciales serán por indicación del profesional después de una valoración telefónica. Es el momento de reinventarse y aprovechar la tecnología que tenemos más próxima para realizar seguimiento telefónico también de los tratamientos de los pacientes más frágiles y vulnerables. Es prioritario para el farmacéutico de Atención Primaria identificar proactivamente situaciones de falta de adherencia a tratamientos farmacológicos, o de falta de seguridad, y valorar actuaciones efectivas con los medios disponibles.

¿Hay alguna situación que preocupe especialmente a los farmacéuticos que trabajan en los ambulatorios?

A los farmacéuticos de Atención Primaria, al igual que todos los profesionales sanitarios, nos preocupa lógicamente la situación sanitaria de los próximos meses y muy especialmente no ser capaces de gestionar adecuadamente las necesidades de nuestra población por la sobrecarga que ya sufre actualmente este nivel asistencial. Tememos que muchas enfermedades crónicas hayan podido agravarse durante el confinamiento por la falta de ejercicio, por ejemplo, o porque los pacientes tengan menos capacidad económica para comprar alimentos más saludables o para pagar sus medicamentos. Hemos sufrido la preocupación de los mayores que viven en residencias sociosanitarias y también la de sus trabajadores, y sin duda tendremos que hacer un esfuerzo en mejorar la calidad de la atención social y sanitaria que se presta en esos centros.

¿Qué mensaje trasladaría a los pacientes?

Un mensaje claro, sencillo y escueto: precaución y responsabilidad en el día a día para poder controlar la Covid-19 y otros problemas de salud .

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