El Gobierno británico impondrá una cuarentena de 14 días a los viajeros que lleguen al país a partir del 8 de junio para tratar de evitar nuevos brotes de coronavirus procedentes del extranjero. La ministra del Interior, Priti Patel, indicó ayer que saltarse la cuarentena estará penado con 1.000 libras en Inglaterra (1.120 euros), mientras Escocia, Gales e Irlanda del Norte -el resto del Reino Unido- fijarán sus propias sanciones y la policía hará controles domiciliarios aleatorios para comprobar que se cumpla.

Estarán exentos los viajeros que lleguen desde Irlanda y algunos trabajadores, como sanitarios, transportistas y temporeros contratados para la agricultura. Los ciudadanos franceses no se ahorrarán la cuarentena, como sugirió el Ejecutivo hace dos semanas. El Gobierno revisará su estrategia cada tres semanas y estudiará "puentes aéreos" con países que tengan "bajos niveles de transmisión".