La pseudociencia los cría y ellos se juntan. El trabajo tramposo del médico británico Andrew Wakefield encontró apoyo en el abogado estadounidense Robert Kennedy Jr., sobrino del presidente Kennedy, que se reunió con el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, para tratar de convencerle de su agenda antivacunas. "Si fuera presidente lucharía por vacunas adecuadas, pero no permitiría inyecciones masivas de una vez que un niño pequeño no puede asumir-autismo", tuiteó en 2014 Trump, que no ha seguido esa política.

En Hollywood, Jim Carrey y su pareja de entonces, Jenny McCarthy, vincularon las vacunas al autismo y hablaron en el programa de la influyente periodista Oprah Winfrey. El también actor Robert De Niro, padre de un hijo autista, sembró dudas sobre la seguridad de las vacunas y tuvo que retirar un documental antivacunas de su festival de cine de Tribeca, aunque recomendó que los espectadores lo vieran.

En las últimas semanas, el tenista Novak Djokovic ha mostrado su rechazo a inmunizarse contra el Covid-19, en caso de encontrarse una vacuna, para volver a la competición, y dijo que prefería retrasar su vuelta a las pistas. Y la cantante británica M.I.A. ha dicho en Twitter que "prefería morir" a ser vacunada contra el coronavirus. Después aclaró que no está en contra de las vacunas, "sino contra las compañías a las que les importan más los beneficios que los humanos".