23 de junio de 2020
23.06.2020
La Opinión de A Coruña

Coronavirus A Coruña y Galicia | Sin alarmismo, pero en alerta

Los expertos coinciden en que habrá más rebrotes, y aunque aseguran que los sistemas de detección están mejor preparados, instan a los ciudadanos a extremar la precaución

23.06.2020 | 00:39
María José Pereira, Juan Gestal y Mar Tomás.

Sin alarmismo, pero en alerta. El primer brote de SARS-CoV-2 registrado en Galicia desde que la comunidad inició, hace una semana, la fase de "nueva normalidad", no ha cogido por sorpresa a los expertos en Medicina Preventiva y Salud Pública. A medida que vayamos retomando nuestra actividad social, el coronavirus tendrá también más oportunidades para propagarse. Por eso, los especialistas consultados por este diario consideran ahora doblemente importante hacer caso a las recomendaciones de distanciamiento social, higiene de manos y uso de mascarillas, y centrar los esfuerzos en la detección precoz de los casos. Recuerdan que la circulación del virus por el territorio gallego ha sido muy baja y que, por tanto, todavía hay un porcentaje muy elevado de población susceptible de infectarse en caso de que se produzcan más rebrotes.

"Lo que ha ocurrido en Barbanza entra dentro de lo previsible. Si la situación se mantiene como hasta ahora, con un brote localizado y un vínculo epidemiológico entre los casos detectados claro y evidente, tenemos que entender que están funcionando correctamente los sistemas de vigilancia", señala la jefa del Servicio de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee, María José Pereira.

"Estos rebrotes seguramente los seguiremos viendo hasta que dispongamos de una vacuna", asegura, por su parte, el profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública Juan Gestal, quien considera que una situación de ese tipo solo empezaría a ser preocupante "cuando el número de afectados fuese muy elevado, y no se controlase en un corto período de tiempo". "Pero no creo que eso vaya a suceder. En verano, las condiciones climatológicas tampoco son muy favorables para los virus, aunque en nuestra contra juega el elevado porcentaje de susceptibles al contagio, casi todos lo somos", subraya.

"Deberíamos preocuparnos cuando a partir de un brote se inicie una transmisión comunitaria y aumente la tasa de reproducción del virus (R), la cuál debe mantenerse por debajo de 1, ya que es una factor clave para relajar las normas de contención", añade Mar Tomás Carmona, médico microbióloga del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), presidenta de la Comisión de Investigación del Instituto de Investigación Biomédica (Inibic) coruñés, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) y representante de Microbiología en la Sociedad Médica Europea (UEMS).

"Identificar los casos de manera precoz a través de adecuados sistemas sanitarios y epidemiológicos, el rastreo de los contactos de los positivos y la contención, cortando la cadena de propagación del virus y aislando a los contagiados" son, para la doctora Tomás Carmona, las "claves" para controlar los rebrotes que puedan aparecer en las próximas semanas. Su opinión es compartida por Juan Gestal. "Mantener muy activa la alerta epidemiológica, para detectar precozmente en Atención Primaria cualquier caso -por leve que sea- de infección respiratoria que pueda ser debido a la Covid-19, aislarlo rápidamente y localizar y estudiar a sus contactos en el menor tiempo posible", apunta el profesor emérito de Medicina Preventiva.

El hecho de que la Consellería de Sanidade atribuya el foco del brote de Barbanza a un caso importado -el de un vecino de Ribeira que viajó a Brasil, el segundo país del mundo con un mayor número de contagiados, detrás de Estados Unidos- ha vuelto a encender el debate sobre si se deberían incrementar las medidas de control en los aeropuertos, e incluso si sería conveniente realizar a los viajeros pruebas PCR en el país de origen.

La jefa de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee reconoce que es un tema "muy controvertido". "En principio, a todos nos parece que daría mucha tranquilidad el poder hacer PCR a todos los ciudadanos que vinieran de otros países, sobre todo de aquellos donde la incidencia de casos es mayor o que están en una situación epidemiológica peor que la nuestra. Pero hay que tener en cuenta que las PCR no son efectivas al cien por cien. Sabemos que tienen una sensibilidad, que son unas estupendas pruebas bien utilizadas, pero también que pueden darse falsos negativos cuando una persona está, por ejemplo, en fase de incubación de la infección. Por eso es fundamental actuar en la transmisión. Así sí vamos a poder minimizar el riesgo", sostiene.

"Si la pregunta es si estoy a favor de hacer PCR a todos los viajeros que lleguen a España, la respuesta es que ahora mismo, no. Lo ideal sería valorar adecuadamente la sintomatología, y ante la más mínima sospecha, hacer esa prueba", remarca la doctora Pereira. En este punto, incide en la responsabilidad individual. "Quienes vengan de entornos de alto riesgo tienen que ser conscientes de que pueden ser el vehículo de la infección en áreas que están ahora libres de ella", advierte.

Tampoco convence la idea de realizar PCR a los viajeros en el país de origen a Mar Tomás Carmona."La sensibilidad de la RT-PCR presenta limitaciones, por lo que un resultado negativo no descartaría al cien por cien la presencia del virus. Además, habría que realizar test serológicos para establecer un contexto clínico, por lo que sería difícil hacer todas las pruebas necesarias", apunta la microbióloga del Chuac, quien aboga por implementar otro tipo de acciones preventivas en los aeropuertos. "Debería llevarse a cabo un detallado cuestionario epidemiológico, con el fin de establecer medidas de control en aquellos vuelos que procedan de países donde las cifras de trasmisión comunitaria son mayores que las de España. Además de tener siempre como medidas obligatorias el distanciamiento social y el uso de mascarillas", destaca.

Por el contrario, Juan Gestal sí cree que viajar con una prueba PCR negativa reciente "daría mucha seguridad". "Pero debe ser inviable, pues de serlo ya la hubieran implementado los gobiernos. Seguramente, su exigencia echaría para atrás a muchos turistas a la hora de elegir al país que estableciera esta medida", considera, al tiempo que cuestiona otras medidas: "El control de la temperatura tranquiliza porque parece que se está haciendo algo, pero su efectividad para detectar posibles infectados es muy escasa por no decir nula, pues no detecta a los asintomáticos, los principales difusores. A sintomáticos, si están tomando un antipirético, tampoco los detecta. En Baleares hay en marcha un estudio piloto con Alemania de 'corredores seguros', es decir, circulación entre países o comunidades que se encuentren en similar situación epidemiológica. Pero creo que no se va a establecer ninguna traba a los viajes, salvo ese control de la temperatura", sostiene.

En lo que sí están de acuerdo los tres expertos consultados es en que, a día de hoy, estamos mucho mejor preparados que a principios de marzo para hacer frente a los nuevos contagios que puedan ir apareciendo. Contamos con sistemas más robustos para detectar los casos de forma precoz, y la capacidad de diagnóstico es también mayor, subrayan, que hace tres meses.

"No creo que una situación como la de marzo se vuelva a dar, ni en verano ni en ningún otro momento, pues ahora nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) está muy alertado y en mucha mejor situación. Pero esto no debe llevar a los gobernantes a olvidarse de dotar rápidamente de los adecuados recursos humanos y materiales a nuestro sistema sociosanitario, pues de no hacerlo podríamos volver a encontrarnos con una situación similar", advierte Juan Gestal.

María José Pereira destaca, por su parte, que a día de hoy "conocemos más el comportamiento de la enfermedad" y el acceso a las pruebas diagnósticas "se ha generalizado". "En la actualidad, cualquier persona con síntomas sabe que va a tener la posibilidad de hacerse una PCR, pero está en sus manos el permanecer en cuarentena hasta que esa prueba no se haga, e informar a sus contactos. El sistema sanitario está preparado, pero la población debe saber a lo que nos exponemos si no hacemos las cosas bien", subraya la jefa de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee, quien insiste en que todo lo que pueda venir "va a depender solo y exclusivamente del seguimiento de las recomendaciones generales".

"Se sigue trabajando en el desarrollo de vacunas y tratamientos eficaces contra la Covid-19, pero hace falta tiempo. Y mientras ese arsenal terapéutico no llega, el grueso de la tarea está en manos de la población. Es fundamental que todos seamos conscientes de esto, y que actuemos con mucha precaución", concluye.

A medida que pasa el tiempo, lo habitual es que los virus se vayan adaptando a su huésped, se atenúen y pierdan virulencia. Es su estrategia para sobrevivir. Por eso, la jefa de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee, María José Pereira, y la microbióloga del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), Mar Tomás Carmona, se muestran cautas a la hora de analizar la información procedente de China, que apunta a que el rebrote que ha obligado a confinar parte de Pekín está causado por una cepa más virulenta del SARS-CoV-2. Mucho más tajante se manifiesta sobre esta cuestión el profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública Juan Gestal. "No, no es cierto que haya mutado", asegura.

"Hay que filtrar mucho todo esto. Hemos tenido experiencias no poco agradables con información derivada de otros países. Tenemos que estar muy pendientes, pero al mismo tiempo ser muy cautos. El mecanismo habitual de los virus es ir adaptándose al huésped, porque lo que quieren es sobrevivir. Si son muy letales, no pueden garantizar esa supervivencia. Cuanto más agresivo es un virus, antes mata a su huésped y antes se corta la cadena de transmisión", explica María José Pereira, quien insiste en la conveniencia de "esperar y tener cierta paciencia" para analizar los datos procedentes de China "con un poco de perspectiva". "Ya hemos visto que análisis muy apresurados de las informaciones que nos llegan nos pueden llevar a sacar conclusiones que luego no se confirman. Esperemos que este virus actúe como los demás, y que realmente no haya mutado hacia una mayor letalidad. Pero debemos estar preparados también por si se produjesen este tipo de cambios", apunta la responsable de Medicina Preventiva del área sanitaria coruñesa.

En términos similares se manifiesta la doctora Mar Tomás Carmona. "Los estudios publicados indican baja tasa de mutación, sin llevar a cabo análisis de virulencia y/o patogénesis. Debemos ser cautos en este punto, ya que son tres los prototipos de vacunas que se encuentran en la fase final de los ensayos clínicos, los cuales han mostrado una adecuada respuesta inmunológica a la cepa SARS-CoV- 2", subraya.

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