La Catedral de Santiago reabrió ayer la puertas a los visitantes y permite ya el acceso para el culto, pero con un aforo limitado a un máximo de 150 o 200 personas, un recorrido prefijado que solo se podrá recorrer en un sentido y sin la posibilidad de darle el tradicional abrazo al Apóstol. Para el culto solo podrá haber 75 personas y habrá que sacar número.