07 de agosto de 2020
07.08.2020
La Opinión de A Coruña
Juan Gestal Otero
Profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública

Coronavirus A Coruña y Galicia | "Es muy probable que esta sea ya la segunda ola, amortiguada por el verano"

"La detección precoz corta o dificulta que se establezcan cadenas de transmisión comunitaria"

07.08.2020 | 01:01
El profesor emérito de Medicina Preventiva Juan Gestal.

"La reactivación de la actividad económica y la mayor movilidad de la población hacían previsible que se produjeran pequeños rebrotes, pero esta enorme inconsciencia que estamos observando en los jóvenes, después de todos los casos graves y muertes que se han producido, no me la imaginaba", reconoce Juan Gestal, profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública, quien observa, con preocupación, el actual incremento de casos de Covid-19 en Galicia, e insiste en pedir a la población "que no baje la guardia en ningún momento". "Es muy probable que esta sea ya la segunda ola, amortiguada por el verano", advierte.

Galicia, con el área sanitaria de A Coruña y Cee a la cabeza, registra ya cifras de infecciones activas de Covid-19 similares a las de principios de junio. ¿Es preocupante la situación?

Sí. La continua aparición de brotes, con el consiguiente aumento de casos que estamos viendo, es preocupante. No obstante, la situación de Galicia es mejor que la de otras comunidades autónomas.

El área sanitaria coruñesa suma 156 positivos, la tercera parte vinculados al brote relacionado con un centro de entrenamiento del núcleo de Meicende. ¿Cuáles son las claves para controlar este tipo de rebrotes?

El rastreo de los contactos, la realización de muchas PCR y la cuarentena de los positivos.

¿Estamos ya en una segunda ola (o a un paso de sumergirnos en ella)?

Es algo que me pregunto todos los días, y cada vez me inclino más a pensar que muy posiblemente estos rebrotes sean ya la segunda ola, que no tiene que ser como la primera, pues la situación actual es muy diferente a la de marzo.

¿Qué ha cambiado?

Cuando sufrimos la primera ola, el sistema sanitario no tenía capacidad de diagnosticar precozmente los casos ni de rastrear a los contactos (aún el 5 de mayo el Gobierno se proponía reducir a 48 horas el plazo para diagnosticar a los sospechosos, en lugar de los 15 días que se tardaba en ese momento). El conjunto de los ciudadanos no utilizábamos mascarilla (solo se indicaba para los infectados o sospechosos de estarlo) y las residencias de mayores no estaban en absoluto preparadas. Hoy la situación, aún muy mejorable, cambió. Se cuenta con más medios para detectar precozmente los casos y para localizar a los contactos, muchos de ellos sin síntomas. La mayoría de los contagios se producen antes de que comience la clínica o cuando se está iniciando, que son los momentos en los que la carga viral es máxima. Esta detección precoz dificulta o corta el establecimiento de cadenas de transmisión comunitaria.

También ha variado el perfil mayoritario de los afectados.

Así es. Hoy la mayor afectación es personas de 15 a 30 años, seguidas por las de 30 a 40, en las que la enfermedad es menos grave que en los mayores, que ahora se protegen más. La presentación de esta enfermedad es por clústers, es decir, agrupamientos de casos, a nivel familiar, lugares de trabajo y lugares de ocio, que es lo que estamos viendo. Por todo esto, muy posiblemente esta ya sea la segunda ola, amortiguada por el verano, en el que hacemos más vida al aire libre fuera de lugares cerrados.

Los pacientes con coronavirus son ahora más jóvenes y sus síntomas, en general, más leves. ¿El panorama es menos grave?

Ahora, al tener un sistema de vigilancia epidemiológica activado, se detectan muchos casos leves y asintomáticos, pues se están haciendo muchos test. La mayoría de los afectados son menores de 30 años, y en ellos la enfermedad es menos grave. Esto puede hacer creer que el virus se ha debilitado y que la Covid es más leve, pero no es cierto. Aunque menos, sigue ocasionando cuadros graves, y matando incluso a jóvenes.

Un porcentaje importante de los contagios se producen en el ámbito doméstico. ¿Recomendaría evitar los encuentros entre familiares no convivientes?

En esta enfermedad, que se presenta en clústers, los más frecuentes son los domiciliarios, porque allí se dan las dos condiciones necesarias para la transmisión: proximidad y tiempo. Solo falta que uno de los miembros de la familia sea portador del virus para que se produzca el brote. Por eso, en las reuniones familiares con personas que no forman parte de la unidad domiciliaria deben adoptarse las máximas precauciones: distancia de seguridad, uso de mascarilla e higiene de manos. La mayoría de las transmisiones tienen lugar en la fase asintomática de la enfermedad, y cualquiera, en cualquier momento, podemos estar infectados. Nadie pude asegurar que no pueda estarlo. Por eso no debemos bajar la guardia y mantener siempre las precauciones.

Ante la actual situación, ¿qué mensaje lanzaría a la población?

Que no baje la guardia en ningún momento, pues seguimos en la pandemia. Pero que disfruten de este verano que tiene que ser diferente, climatológicamente excelente, con actividades al aire libre, en terrazas, playas y paseos, y cumpliendo estrictamente las medidas de prevención.

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