Cáritas alertó ayer de que está desbordada y que atiende a casi 40.000 personas que viven en la calle en España tras aumentar un 25% las demandas de alojamiento por la situación socioeconómica generada por el Covid. Por ello, urge al Gobierno a adoptar políticas públicas que aborden con dignidad estas situaciones.

El perfil mayoritario de la persona sin hogar en España es, según informó ayer esta entidad, el de un hombre, de nacionalidad española y entre 45 y 64 años, pero también sufren una especial vulnerabilidad las mujeres que han sufrido violencia, con hijos, jóvenes y personas mayores. Son datos del informe Las personas en situación de sin hogar acompañadas por Cáritas. Contexto en 2019 y durante el estado de alarma y la Covid-19, que advierte de que "al menos 40.000 personas están viviendo en la calle o dependen de un alojamiento temporal o de emergencia, es decir, que no tiene un lugar habitual de residencia".

Según una encuesta realizada en las 58 Cáritas Diocesanas repartidas por todas las comunidades, más de 7.100 mujeres sin techo o sin vivienda atendidas por Cáritas están en la calle tras haber sufrido violencia y un millar de niños y adolescentes forman parte de familias sin vivienda habitual. Además, muestra que 7.300 jóvenes entre 18 y 29 años, muchos ex tutelados que salen de los centros de menores sin un alojamiento alternativo, se encuentran en esta situación, junto a la extrema fragilidad de los 2.000 mayores de 65 años que Cáritas acompaña a través de su red de atención a personas sin hogar.

"Estamos desbordados, hemos puesto en marcha 1.407 plazas nuevas en tiempo récord durante los meses más duros de confinamiento, pero son espacios de emergencia, no son adecuados; estamos hablando de familias y es necesario abordar soluciones a largo plazo, que tengan en cuenta su autonomía y les proporcione un marco estable de convivencia", indicó la secretaria general de Cáritas, Natalia Peiro. Con la aparición de la emergencia, Cáritas está llegando a gestionar un total de 6.855 plazas para atender a las necesidades de las personas sin hogar, a través de una red de 469 centros en todo el país; de asistencia integral, pisos de acogida temporal, centros de noche, centros de acogida para mujeres solas o con sus hijos, o pisos de inclusión social de estancia indefinida, entre otros.

Pero Cáritas insta a la administraciones a "hacer un trabajo a largo plazo" poniendo en marcha alojamientos de continuidad y los recursos adecuados, junto a políticas públicas ágiles para afrontar las nuevas necesidades planteadas por la Covid-19 "que garanticen los derechos y la dignidad de estas personas".

El 53,5% de las personas atendidas son de nacionalidad española y el 46,5% extranjeras; de estas, siete de cada diez son de origen extracomunitario, y tres de cada diez son ciudadanos de un país de la Unión Europea.