Todavía no se vislumbra ninguna solución al veto impuesto por Hungría y Polonia -a los que se ha sumado Eslovenia- al bazuca de 1,8 billones de euros del Fondo de recuperación y el Presupuesto de la UE, en protesta por el mecanismo para condicionar los fondos europeos al respeto del Estado de derecho. No había mucha esperanza de un cambio de posición de los países rebeldes en la reunión virtual de líderes de la UE de ayer para hablar de coordinación ante la pandemia, y finalmente en el encuentro no se superó el bloqueo.

"Hemos recibido cartas de tres estados manifestando reservas respecto al compromiso que está sobre la mesa pero tenemos que seguir trabajando para encontrar una solución", se limitó a señalar el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Y anunció que será la cancillera Angela Merkel, bajo la presidencia alemana semestral de la UE, quien llevará la batuta de las consultas para intentar desbloquear la situación de cara "a la cumbre de diciembre".

Y es que, según fuentes europeas, una videoconferencia no es el formato apropiado para discutir "una cuestión tan complicada" como es el fondo de recuperación, el presupuesto europeo y el mecanismo para condicionar los fondos. Tres patas que es "necesario" acordar con Budapest y Varsovia. "Nadie subestima lo complicada que es la situación, la gravedad de los obstáculos pero la voluntad esta ahí, para avanzar y resolver las dificultades", insistió el político belga, que rehusó a decir si se siente chantajeado por ambas capitales. "No diré nada que empeore la situación", sostuvo.

Dada la importancia del asunto, el debate presupuestario fue el primer tema abordado. La discusión, sin embargo, se limitó a menos de 20 minutos con solo cinco intervenciones, según fuentes europeas. Tras una breve introducción de Michel, han tomado la palabra Merkel, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, el polaco Mateusz Morawiecki, y un aliado de último hora como es el esloveno Janez Jansa -el mismo que felicitó a Trump por una victoria que a la postre no ha logrado-, que aunque no bloqueó la decisión el lunes se sumó insistiendo en que solo un órgano judicial independiente puede decir qué es el Estado de derecho. Según fuentes del Gobierno, no obstante, también el presidente Pedro Sánchez y el italiano Giussepe Conte habrían hecho un llamamiento a aprobar el paquete presupuestario.

En Bruselas y Berlín mientras tanto han empezado a trabajar en posibles alternativas para evitar que el gran fondo contra la pandemia que tanto necesitan algunos países, incluidos Polonia y Hungría, termine estallando y bloqueando el próximo presupuesto de la UE.

De no lograr aprobar a tiempo las nuevas cuentas, la UE empezará a operar en 2021 automáticamente con un presupuesto de emergencia que permitirá gastar solo una doceava parte del presupuesto del 2020 cada mes lo que significa que no solo no habrá fondo anticrisis sino que no habrá financiación para las nuevas prioridades acordadas en materia de transición verde o digital. De ahí la urgencia.