Reconoce que los profesionales de Atención Primaria llevan años “sobrepasados” por la carga de trabajo y falta de personal que afronta el sector, una situación que se ha agudizado con la pandemia al multiplicarse las tareas a realizar desde los centros de salud y a las que en los próximos meses se sumará otro reto: vacunar a la población contra el coronavirus. Los planes del Gobierno es que solo entre enero y marzo se inmunice a 2,5 millones de españoles y se hará a través de los más de 13.000 ambulatorios que hay por todo el país. Para la vicepresidenta de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria, María Jesús Freiría, “lo más adecuado es que la vacunación se realice en Atención Primaria”, pero sostiene que para que sea posible hay que “reforzar” este nivel asistencial.

Varias compañías han anunciado la alta eficacia de sus vacunas y desde el Gobierno se habla ya de comenzar a suministrarlas en enero. ¿Son ustedes tan optimistas o no llegarán tan rápido?

Vamos por el buen camino pero es cierto que todavía hacen falta muchos estudios para demostrar la fiabilidad de estas vacunas y que son efectivas. Lo que sí es cierto es que no van a tener que esperar para estar en el mercado como ocurre con otros fármacos y que van muy rápidas las fases de desarrollo.

Una vez sean aprobadas por las agencias de acreditación de medicamentos, ¿puede decirse que son 100% seguras pese a esa rapidez en el desarrollo?

Esperamos que sí.

¿Está preparada la Atención Primaria para asumir la vacunación contra el coronavirus?

La vacunación ya sea de la gripe o del coronavirus es algo que tiene que llevar Atención Primaria, es lo más adecuado porque somos los más cercanos al paciente y tenemos experiencia. Pero para ello hay que reforzar la Atención Primaria, se necesita más personal, sobre todo de enfermería. Habría que conseguir una ratio de un médico y un enfermero y aquí no existe, hay enfermeros que tienen que atender a dos cupos de pacientes. Y también es necesario más administrativos de salud, es decir, profesionales que puedan realizar ellos mismos un cribado de qué es algo urgente, a quien hay que derivar al odontólogo, por ejemplo, y no que se derive todo al médico o como ocurre ahora, que simplemente le den cita para el profesional que demanda el propio paciente.

El Gobierno habla de inmunizar a 2,5 millones de personas en apenas tres meses y llegar a junio con todos los grupos de riesgo vacunados. ¿Es viable?

No sé si será así. Primero se supone que se vacunará el personal y los usuarios de residencias, luego los sanitarios, los crónicos... Lo que hay que hacer es lo que llevamos reclamando tres o cuatro años, reforzar la Atención Primaria, porque es cierto que al final las cosas se hacen pero habitualmente a costa de nuestra salud. Estamos sobrepasados desde hace años y con la llegada de Navidad, más todavía porque si alguien coge días libres, no se les cubre.

Muchos pacientes, sin embargo, critican que apenas se dan citas para consultas presenciales. ¿Se sienten incomprendidos por parte de la población?

Sí, recibimos críticas por la atención telefónica pero la realidad es que atendemos muchas consultas presenciales como lesiones de piel o vértigos, por ejemplo. Además hacemos consulta proactiva con los pacientes crónicos, les llamamos para ver su situación porque muchos por miedo no vienen a consulta, vamos a los domicilios... tenemos mucho trabajo.

Pero lo cierto es que desde que comenzó la pandemia se prioriza la atención telefónica. ¿Cual es el objetivo, evitar aglomeraciones en la sala de espera?

Es por todo. Por una parte no podemos tener la sala de espera llena como ocurría antes y además en el caso de que un paciente llame con sospechas de COVID ya lo puedes citar a una hora concreta para que acuda sin esperar y por un circuito especial, lo que ayuda a evitar contagios. Realmente no todas las consultas son telefónicas pero la gente sí tiene interiorizada esa idea.

¿Ya han recuperado la atención a los pacientes crónicos?

Si no es por nosotros, que les llamamos y hacemos consulta proactiva, los pacientes crónicos están abandonados y desatendidos, se da prioridad a otras cosas. La falta de enfermeros, por ejemplo, hace que ahora estén centrados en la vacunación de la gripe y que apenas puedan atender a otros pacientes. Son personas con diabetes, hipertensión, dependientes o encamados a los que hay que hacer seguimiento y en muchos casos convencer para que se acerquen hasta el centro de salud porque tienen miedo al contagio.

¿Han notado que su estado de salud ha empeorado después de meses sin seguimiento?

Sí. Tras el confinamiento notamos un retroceso porque muchos pacientes crónicos no podían salir a la calle, las dietas eran peores, no hacían ejercicio... De hecho ahora mismo hay muchas personas con enfermedades crónicas que siguen sin salir a la calle y ellos tienen que salir, lo necesitan.

¿Confían en que llegue el refuerzo de personal que demandan para Atención Primaria antes de que se inicie la vacunación contra el COVID-19?

Tanto como confiar, se diría que no tiramos la toalla. Hay que seguir avanzando en la Atención Primaria, mejorar la política de personal pero también resolver otras cuestiones que llevamos años reclamando como revisar los cupos de pacientes o reducir la carga burocrática que tienen que realizar ahora mismo los sanitarios.