La Comunidad de Madrid investiga el caso de la residencia de mayores Valdesur, situada en la localidad de Valdemoro, que al parecer vacunó a otras personas, y no solo a trabajadores y usuarios. En caso de confirmarse “tomará las medidas pertinentes, como no puede ser de otra manera”, indicaron fuentes de la Consejería de Sanidad.

En un comunicado, el grupo Casablanca, al que pertenece este geriátrico concertado, reconoce que detectaron algunas anomalías en la selección de las personas vacunadas de COVID-19 no residentes “pero que sí pertenecen a su entorno”. Aseguran que lo hicieron para aprovechar todas las dosis, ya que “la vida útil de una vacuna una vez reconstituida es de dos horas y si no se utiliza se pierde”.

Con tal motivo “ se ha vacunado a varios sacerdotes que nos asisten espiritualmente en los centros del grupo, voluntarios que están en contacto con los mayores de forma habitual y algunos mayores de riesgo familiares de algunos empleados”, explicaron.