Ramón Otero Pedrayo.

Ricardo Carvalho Calero.

Una nueva publicación, editada por la Real Academia Galega, recupera y reedita las decenas de cartas que componen el epistolario entre Ricardo Carvalho Calero y Ramón Otero Pedrayo, que profundiza en 25 años de relación y respeto intelectual y que permite conocer numerosos detalles sobre la personalidad de ambas figuras. Polos camiños das horas. Epistolario de Ricardo Carballo Calero e Ramón Otero Pedrayo fue presentada en el Parlamento de Galicia, donde está depositado el archivo personal del homenajeado en las Letras Galegas del pasado ejercicio.

La obra se completó con las misivas del propio Otero Pedrayo, recuperadas de los fondos de la Fundación Penzol y suma un total de 167 cartas, ofreciendo así un diálogo y un relato de la relación que mantuvieron ambos intelectuales entre 1949 y 1974.

Esta publicación fue coordinada por el académico Henrique Monteagudo, con textos editados por Patricia Arias Chachero, Adrián Estévez Iglesias y Nélida Cosme y con numerosas notas que buscan ofrecer contexto al diálogo entre los históricos galleguistas.

El presidente de la Real Academia Galega, Víctor Freixanes, destaca que este epistolario representa “un tesoro” depositado en la “memoria histórica y documental” conservada sobre ambas figuras y que permite conocer la intrahistoria que se ubica “bajo la superficie del agua”, sosteniendo “las toneladas de relaciones, afectos y preocupaciones” que plasman esas páginas.

Para Freixanes, representa el galleguismo y la memoria del siglo XX, con sus momentos “de ilusión, esperanza y desesperanza”, pero “también de conquista”. “Todos somos hijos de esa generación”, recordó, marcada por los impulsores del Seminario de Estudos Galegos, la revista Nós y los protagonistas que preservaron la cultura gallega tanto en la posguerra como en el exilio.

Patricia Arias, editora de la publicación, explicó que las misivas retratan diversas etapas de vida de ambos intelectuales, la primera de ellas datada en Ferrol cuando Carvalho Calero trabajaba dando clases particulares para intentar sacar a su familia adelante y la última en Ourense, en la que Otero le confiesa su enorme preocupación por la enfermedad de su esposa, que fallecería más adelante. “Fue un placer comprobar cómo el diálogo entre dos amigos habla mucho de nuestra historia”, insistió, además de ofrecer una visión sobre el “trato fraternal y el afecto” que se profesaban desde que se conocieron en 1927, en la Festa da Prosa de Santiago, cuando Carvalho tenía tan solo 19 años.

Henrique Monteagudo, coordinador de la publicación, trasladó el “honor muy especial” de poder participar en este trabajo como “alumno de don Ricardo”, del que guarda “un recuerdo muy intenso”. Este epistolario, explicó, cuenta con “un valor biográfico enorme”, pero también “histórico y literario”, al tratarse de “dos grandes plumas y personalidades” que se dirigen el uno al otro “con fraterna amistad y una veneración enorme”.

María Victoria Carvalho Calero, hija del homenajeado, puso en contexto parte de las cartas recopiladas, y recordó la “devoción” de su padre y los días en los que salían de Fingoi, en Lugo, para recorrer los escaparates de las librerías.

También participó en el acto el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez: “Si somos lo que somos es gracias a una serie de personas que sementaron un sentimiento, una identidad y una cultura”.