A los habituales excesos navideños se suman este año los kilos de más que muchos adquirieron durante el confinamiento y que todavía no han logrado bajar. Los médicos reconocen que para quienes se hayan planteado adelgazar con la llegada del año nuevo, este enero será “doblemente duro” y aconsejan no dejarse llevar por las dietas que prometen resultados inmediatos sin apenas esfuerzo y sobre todo, en plena pandemia, por aquellas que usan el coronavirus como reclamo. “No hay ninguna dieta anti-COVID, ninguna dieta milagro que nos proteja del coronavirus o productos milagro para reforzar las defensas”, sostiene el endocrino Alfonso Vidal, del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).

A la hora de intentar adelgazar los médicos aconsejan plantearse metas a “medio o largo plazo”. “Hay que poner las luces largas, es una carrera de fondo donde la clave es la perseverancia porque de nada sirve seguir una dieta y bajar rápidamente unos kilos y volver a recuperarlos al dejarla, el llamado efecto yo-yo”, sostiene Vidal, quien más que hablar de dietas cree que lo ideal es optar por “cambios en el estilo de vida” que se puedan mantener en el tiempo y que obligan a combinar una buena alimentación con el ejercicio.

Con la llegada del año nuevo uno de los propósitos más habituales es perder esos kilos de más. Vidal reconoce que en esta ocasión será “más duro” ya que al peso que se haya ganado en Navidad se unen los kilos que muchos han adquirido a raíz de la pandemia. “Este año debido al confinamiento primero y a las limitaciones de movilidad después y a que ha habido cambios en la alimentación se sabe que hay más gente que ha ganado peso”, indica Vidal, quien asegura que “estos meses” aumentó la venta de “bebidas alcohólicas de baja graduación o los snacks” y alerta del gran número de azúcares o grasas trans de estos productos. “A veces no contamos esas calorías porque no son comidas principales pero están ahí”, señala este doctor, quien cree que lo ideal sería no recurrir a ningún tipo de snack —“porque es difícil encontrarlos saludables”— y en caso de querer picotear “que sea fruta, algún lácteo o una infusión”.

Conscientes de que muchos se dejan llevar por dietas que prometen grandes resultados en poco tiempo, los médicos alertan de sus riesgos. En plena pandemia, ponen el foco también en las bautizadas como dietas proinmunidad que se promocionan con reclamos como que son la clave para reforzar el sistema inmunitario o aumentar las defensas. Los endocrinos son tajantes, no existe ninguna dieta que proteja del COVID. “No hay productos milagro para las defensas, pero sí se sabe que los extremos, es decir, las personas con desnutrición o con obesidad tienen más problemas en el sistema inmunitario y esto hace que si se contagian de coronavirus tienen más predisposición a tener complicaciones”, indica Vidal, quien asegura que para evitarlo basta con “tener un peso normal, ser físicamente activos y tener bajo control los riesgos cardiovasculares” pero no hace falta seguir ninguna dieta especial. “No hay ninguna que proteja del virus”, sostiene.

Además, Vidal califica de innecesario el tener que recurrir a suplementos para contar con un extra de vitaminas o nutrientes. “A lo mejor hace un siglo, en donde la población vivía en una situación socioeconómica diferente y en donde igual había carencias de ciertas vitaminas o nutrientes, pero ahora si una persona sigue una dieta variada no precisa ningún suplemento vitamínico salvo que se trate de alguien con una enfermedad concreta y que por eso los precise”, señala este especialista.

Otro clásico tras las Navidades y que hace años pusieron de moda famosas de todo el planeta es la dieta detox, que se basa en consumir durante un periodo de tiempo únicamente batidos de fruta y verdura que, aseguran, permiten desintoxicar al organismo de los excesos cometidos en las fiestas. “El cuerpo humano ya tiene sus propios mecanismos a través del riñón y del hígado para depurar aquellas sustancias nocivas. No hay ninguna evidencia científica de la eficacia de las dietas detox y si se sigue una dieta sana y equilibrada, no son necesarias”, indica Vidal. Otros expertos alertan además del gran número de azucares que incluyen estos batidos verdes.

Vidal también se muestra cauto con otra de las dietas de moda, el ayuno intermitente que hace que quien la siga solo coma a determinadas horas de la jornada o que esté varios días con la ingesta únicamente de líquido. “Hay muchas formas de hacer ayuno y es algo que aún se empieza a estudiar ahora de forma científica. Siempre debe hacerse bajo supervisión médica porque tiene sus riesgos y aunque puede que tenga beneficios aún no están demostrados y no se puede recomendar”, sostiene.

¿Qué hacer, entonces, para poner a raya la báscula? Cambiar los hábitos de alimentación. “Dar prioridad a las verduras, unas dos o tres raciones al día, al menos dos piezas de fruta, recuperar las legumbres, tomar pescado tres o cuatro veces a la semana y limitar la carne. Y ver de lejos dulces, embutidos o refrescos aunque alguna vez nos podemos dar un capricho”, dice Vidal, quien pide combinar la dieta con ejercicio aeróbico unos 30 minutos cinco días a la semana —bicicleta o andar, por ejemplo— y otros dos trabajar “resistencia o el equilibrio en el caso de los mayores”. Y todo ello con la vista puesta en el medio-largo plazo y con la certeza de que hay que perseverar .