El descontrol de la pandemia en el área sanitaria de A Coruña y Cee tras la relajación de las restricciones durante las fiestas navideñas, cuando aún no se había rebajado lo suficiente la segunda ola, complica cada día más la situación en los hospitales coruñeses, principalmente en el Complexo Hospitalario Universitario (Chuac), el que alberga a más pacientes con COVID, un total de 195, de los cuales 35 están en la UCI. En la última semana, la cifra de ingresados con la infección causada por el SARS-CoV-2 se disparó casi un 70% en la demarcación coruñesa, al pasar de 130 a 218. Son 88 más, lo que en teoría supone una media de 12 nuevas hospitalizaciones cada día, una cada dos horas. No obstante, los profesionales sanitarios manejan la enfermedad mejor que en la primera ola y esto permite dar altas a diario, por tanto, la cifra real de nuevos ingresos es todavía mayor.

“En el Hospital Universitario estamos viviendo una situación muy complicada. Nos encontramos ya con más de 200 pacientes ingresados por COVID, de los cuales 35 están en una cama de UCI. Se están registrando entre 20 y 30 hospitalizaciones, todos los días, de enfermos con neumonía causada por el SARS-CoV-2, y la previsión es que esta tendencia se mantenga”, advirtió ayer el director de Atención Hospitalaria del Chuac, el neumólogo Pedro Marcos Rodríguez, quien detalló que, en la actualidad, son seis las unidades de hospitalización de enfermería habilitadas en el centro de As Xubias para albergar a enfermos con COVID —Neurocirugía, Cirugía Plástica, Urología, Traumatología, Oncología y parte de Medicina Interna—, aunque la previsión era que entre ayer y hoy empezase a estar operativa la séptima, Cirugía Vascular. A estas siete unidades de hospitalización convencional habría que añadir, además, dos áreas de críticos. “Estamos empezando a ingresar pacientes en la Unidad de Anestesia y Reanimación (REA), y hay diez enfermos en la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI)”, especificó.

El gran reto con respecto a la primera ola de la pandemia es que entonces se paralizó prácticamente todo el hospital para atender a los enfermos con COVID, quedando limitada la atención a las urgencias, cirugías oncológicas y trasplantes de máxima prioridad. En esta ocasión, sin embargo, los profesionales del área sanitaria de A Coruña y Cee trabajan para tratar de mantener toda la actividad hospitalaria no-COVID, que según el doctor Marcos, “está siendo intensa y superior a la esperada”. “Es digno de admirar cómo están colaborando, ahora mismo, hasta catorce servicios hospitalarios distintos, no relacionados directamente con la asistencia a COVID”, apuntó el director de Atención Hospitalaria del complejo coruñés, quien subrayó que “casi una veintena de profesionales de distintas especialidades” están prestando asistencia “voluntaria en la mayoría de los casos” para “intentar dar salida” a la complicada situación que se vive en el centro de As Xubias.

Pedro Marcos fue uno de los primeros profesionales del Chuac en advertir sobre las consecuencias que el levantamiento de las restricciones, apenas 15 días antes de las navidades, y la previsible relajación social durante los encuentros familiares propios de esas fechas, podrían acarrear ya en las primeras semanas de enero. En una entrevista publicada en este diario, el pasado 5 de diciembre, el director de Atención Hospitalaria avisaba ya de que la gerencia del complejo coruñés trabajaba con la previsión de que los ingresos por COVID se empezasen a incrementar en la última semana de diciembre, como finalmente sucedió. “Los profesionales sanitarios sabemos que una vez que se levantan las restricciones, el virus se empieza a descontrolar en la calle y aumentan los contagios. A los 14 días, aproximadamente, un porcentaje de esos nuevos positivos acaban hospitalizados; a la semana siguiente, parte de esos enfermos ingresan en unidades de críticos; y, otros siete días después, se empiezan a incrementar los fallecimientos”, exponía entonces.

Justo un mes después, el 6 de enero, el director de procesos Asistenciales, Antón Fernández, confirmaba que la situación en el área sanitaria era ya “preocupante”. “Estamos claramente ante el inicio de la tercera ola de la pandemia, cuando todavía no se había rebajado lo suficiente la segunda, pues aún teníamos a un número significativo de enfermos con COVID ingresados en el Hospital Universitario, tanto en planta como en UCI. Una tercera ola que, además, nos parece que va a ser muy intensa”, reconocía el doctor Fernández.

No se sabe hasta dónde ni cuándo va a llegar el pico de esta tercera ola, pero la situación actual es muy comprometida y las expectativas, nada halagüeñas. Para encontrar una cifra de hospitalizados por COVID similar a la actual (218) en el área sanitaria coruñesa hay que remontarse al pasado 9 de abril, pero entonces la tendencia era descendente. Con la curva disparada hacia arriba, habría que situarse más atrás, en el 29 de abril, cuando había 198 ingresados. Un día después, eran ya 233.

Pese a lo descorazonador de los datos, desde el Chuac aseguran que todavía “hay capacidad y espacio para atender a los enfermos”. No obstante, llaman a la prudencia y a hacer un uso responsable de los recursos sanitarios. La infraestructura de Expocoruña —recuerdan— está ahí, por si hiciese falta recurrir a ella, aunque desde la dirección médica insisten en que esperan “no tener que hacerlo”. Antes de ocupar las camas habilitadas en el recinto ferial, se dispondría de los recursos de los dos centros privados que albergan a pacientes COVID en la ciudad: el Modelo y el Quirón. Actualmente hay 13 enfermos con coronavirus ingresados en esos hospitales. En abril, llegaron a ser 33. Por tanto, insisten,“hay colchón”.