El Ministerio de Sanidad echó ayer por tierra definitivamente el pronóstico de Fernando Simón sobre la “influencia marginal” de las nuevas variantes virales al alertar, en un documento informativo, sobre la rápida propagación y la mayor gravedad de la variante británica del SARS-CoV-2. El Ministerio del que ayer salió Salvador Illa admite que la “variante de preocupación” B.1.1.7 “está presente en España, y en alguna comunidad autónoma se ha observado un incremento muy importante en las últimas semanas”. Añade que “el riesgo de diseminación en España se considera muy alto”, y que su impacto “podría ser muy alto, ya que la variante puede ocasionar un aumento en la tasa de hospitalización y letalidad, tanto por la mayor tasa de incidencia como por la aparente mayor gravedad”.

Esta advertencia de Sanidad llega un día después de que el mismo departamento aprobase un protocolo sobre la secuenciación genómica del coronavirus, y contrasta con la posición inicial de Simón, que en diez días pasó de calificar la influencia futura de la variante británica de “marginal” a reconocer, como se ha hecho en otros países europeos, que será dominante en unas semanas.

Sin embargo, seis días después de que Reino Unido alertase sobre la mayor contagiosidad de la variante británica, un estudio preliminar de la Northeastern University en Boston (Estados Unidos) ya advertía que España es el país del mundo con mayor riesgo de propagación del nuevo tipo viral. El 26 de diciembre, siete científicos encabezados por Matteo Chinazzi, del Laboratorio de Modelización de Sistemas Biológicos y Socio-técnicos de la citada universidad, determinó que España tenía con diferencia el mayor riesgo relativo de propagación, con un 12%, seguida de Italia, con un 10%, y por debajo del 6%, otros países como Polonia, Grecia, Portugal y Alemania.

El estudio, en el que han colaborado investigadores de Reino Unido e Italia, se basó en el tráfico aéreo procedente de las islas británicas hacia esos países y en la circulación secundaria en dichos destinos. De hecho, sus resultados se corresponden de manera casi exacta con la estadística de pasajeros de vuelos que despegan de Reino Unido: por este orden, España, Italia, Grecia, Polonia, Alemania y Portugal son los países que acogen más viajeros británicos en sus aeropuertos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, solicitó a Pedro Sánchez el 21 de diciembre —al día siguiente de la alerta británica— que anulase todos los viajes procedentes de Reino Unido, un centenar al día por aquellas fechas.

Los expertos, como Iñaki Comas, líder del grupo que realiza gran parte de la secuenciación en España, no creen que anular los vuelos —como hizo ayer Estados Unidos con todos los de Europa, Brasil y Sudáfrica— sirva para evitar que una variante se convierta en dominante, pero sí para ralentizar su expansión.

Sanidad señala que hay confirmados 267 casos, la mayoría relacionados epidemiológicamente con el Reino Unido, aunque algunas comunidades han comunicado positivos en los que no se ha podido establecer, por el momento, un vínculo epidemiológico.

Aunque la prevalencia actual se estima en un 5%, el documento alerta de que “varias comunidades han comunicado aumentos muy rápidos de la incidencia de la variante”; del total de casos, 59 se han diagnosticado en Madrid; 45 en Andalucía; 29 en Cantabria; 25 en Baleares y otros tantos en la Comunidad Valenciana; 16 en Asturias; 15 en Murcia; 14 en Castilla-La Mancha; nueve en Castilla y León y País Vasco; siete en Extremadura y Galicia; seis en Navarra y uno en Cataluña. Un ejemplo de ese rápido incremento de incidencia de la variante es el de la Comunidad de Madrid, que ha estimado la proporción de variantes sin gen S —indicativa de nuevas variantes— respecto al resto de variantes en infectados detectados en esta autonomía: en la semana 51 de 2020 esta proporción sería del 0,5 % del total de casos, en la semana 2 de 2021 alcanzaría el 4%, y en la semana 3, el 9%.

Fuentes del Sergas señalaron ayer que en Galicia se realiza, hasta el momento, secuenciación sobre las muestras de las que se sospecha la presencia de una variante de interés, pero no de forma sistemática.

Desde el Ministerio de Sanidad se está estableciendo un sistema para integrar la secuenciación genómica en la vigilancia del Sars-Cov-2, que hasta ahora no estaba activo, y que en este momento se están cerrando las cuestiones técnicas.

Este sistema de vigilancia consta de dos ejes. El primero es la vigilancia sistemática y aleatoria sobre un porcentaje de las muestras positivas que llegan al laboratorio. El segundo es el estudio de casos y situaciones en las que se sospeche la presencia de una variante de interés para la salud pública. Esto se realiza mediante secuenciación de las muestras en determinadas situaciones, como posibles reinfecciones, fallos vacunales o personas que provienen de territorios donde circulan otras variantes.

Desde la Consellería de Sanidade aseguran que están trabajando en el establecimiento de esta red de vigilancia que permita cumplir con los dos objetivos. Aún no saben cuándo podrán alcanzar el 2% de los casos semanales fijado como objetivo “orientativo”, ya que están pendientes de la coordinación con el Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda (Madrid), que establecerá los requisitos técnicos necesarios.

En Galicia habrá tres laboratorios de referencia, los de los hospitales universitarios de A Coruña, Santiago y Vigo, que cuentan con los medios técnicos y el personal adecuado para poder realizar esta actividad.

Antonio Salas, experto en Genética de Poblaciones de la Universidade de Santiago sugirió ayer que el protocolo de Sanidad implica un sesgo, al establecer el análisis de positivos “con vínculos epidemiológicos (14 días previos) con lugares o ámbitos donde se haya detectado o haya probabilidades de detectar nuevas variantes de interés para la salud pública”. Salas, escéptico sobre la seguridad de que la variante británica sea más transmisible, cree que habrá “un incremento acelerado de estas cepas en nuestro país, empujado, al menos en parte, por las estadísticas”.