Los Gobiernos de Francia y Alemania aumentaron sus restricciones este fin de semana para protegerse de las nuevas variantes del coronavirus, en plena polémica por los retrasos de las farmacéuticas en la entrega de las vacunas en la Unión Europea (UE). Desde ayer, Alemania prohíbe la entrada de personas provenientes de Reino Unido, Irlanda, Portugal, Brasil y Sudáfrica, afectados por las distintas variantes del COVID. Francia, por su parte, cerrará desde hoy sus fronteras con los países exteriores de la UE.

Además de ese cerrojazo suplementario a las fronteras, el Gobierno galo prepara una nueva vuelta de tuerca en el dispositivo para disminuir los contactos sociales con la clausura también desde hoy de las galerías de comercios no alimentarios con más de 20.000 metros cuadrados.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, organizó una reunión telefónica con casi una veintena de representantes patronales del sector para explicar esa medida y la reducción del aforo de los otros centros comerciales que podrán seguir prestando servicio y, previsiblemente, habilitar ayudas compensatorias.