La Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) da este fin de semana la autorización de uso de emergencia a la vacuna monodosis de Johnson & Johnson contra el COVID. La aprobación, tercera tras la de los sueros de Pfizer y BioNTech y de Moderna, llega tres días después de que la Foods&Drugs Administration (FDA), la agencia que regula los medicamentos, hiciera un análisis positivo de la vacuna y horas después de que el viernes un panel externo de 22 expertos que asesora al organismo gubernamental diera su recomendación unánime favorable.

El okey estadounidense permite ganar posición en la carrera de las vacunas a esta multinacional de las inyecciones desarrolladas por Janssen, la farmacéutica de Johnson & Johnson. En Europa llegará el visto bueno alrededor del 11 de marzo.

En los próximos días se empezarán a repartir en EEUU entre tres y cuatro millones de dosis de la vacuna fabricada por Janssen, que tiene firmados contratos con el gobierno estadounidense por valor de 1.500 millones de dólares para entregar 100 millones de dosis y espera repartir 20 millones para finales de marzo.

Más de 510.000 personas han muerto en EEUU en la pandemia y se han registrado unos 28 millones de contagios. Aunque en las últimas semanas se había detectado un descenso en el número de casos, esa caída se ha estancado y hay preocupación entre los expertos ante la relajación de restricciones y porque muchos ciudadanos estadounidenses aparentemente se están confiando, justo en un momento en que preocupa la aparición de las variantes del COVID.

La situación llevó el viernes al presidente, Joe Biden, a lanzar un mensaje claro: “No es momento de relajarse”. Lo dijo en Texas, adonde acudió en su primer viaje oficial a una zona de desastre tras las tormentas y apagones que asolaron recientemente el estado pero también para mostrar el último centro de vacunaciones masivas que ha puesto en operación el Gobierno federal y que opera la Administración Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).

La de Johnson&Johnson es la primera de las vacunas autorizadas en EEUU que requiere una sola dosis, un elemento que como recordó a la FDA Johan van Hoof, el jefe global de investigación de vacunas de Janssen, “ofrece la capacidad de vacunar más rápido a la población”.

El suero ha demostrado una efectividad general del 72% en EEUU y del 64% en Suráfrica, pero su eficacia (que genéricamente es del 66% cuando se incluyen casos moderados) se eleva en la prevención de casos severos, hasta el 86% y el 82%, respectivamente, en los dos países.

En el estudio clínico realizado con 44.000 personas nadie murió ni requirió ser hospitalizado a partir de un mes de haber recibido la vacuna. Ahora hay en marcha otro estudio para comprobar si una segunda dosis elevaría su eficacia, pero los resultados no se conocerán hasta julio.