Hombre, de más de 65 años y con patologías previas como hipertensión, diabetes u obesidad. Este es el perfil de paciente COVID que ingresó en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) durante este primer año de pandemia, según un informe en el que se analizaron las características de los 2.264 enfermos de coronavirus que pasaron por el centro desde el 2 de marzo de 2020 hasta el pasado 8 de febrero. Un estudio que también revela que de la primera a la tercera ola bajó considerablemente el porcentaje de infectados que acaba en el hospital —del 22 al 7%— o la estancia media: de catorce a nueve días.

“Los hombres son mayoría, ingresan más (fueron el 57%) y sobre todo en unidades de críticos, donde los hombres representan el 70%”, explica el neumólogo y director de Atención Hospitalaria del Chuac, Pedro Marcos Rodríguez, quien reconoce que “la mayoría de hospitalizados tiene algún tipo de comorbilidad” y las principales están relacionadas con “el tema cardiovascular como tensión alta, diabetes u obesidad”. Eso sí, Rodríguez resalta que “también hemos visto a pacientes sin ningún problema y que ingresaban en UCI”.

El análisis del Chuac permite ver cómo ha variado el perfil de paciente a lo largo de este año. Si en la primera ola la edad media era de 69 o 70 años, ahora ha bajado a 66. “Puede que a nivel estadístico no parezca importante pero sí lo es y condiciona muchas cosas”, indica este doctor, quien tiene claro que este descenso en la edad tiene mucho que ver con la vacunación en las residencias. “Los pacientes de estos centros eran un porcentaje muy importante y en esta tercera ola han venido muy pocos. Creo que ha tenido un impacto positivo el hecho de que muchos ya estaban vacunados”, sostiene este neumólogo que explica que también en UCI se ha rejuvenecido el perfil de ingresados: de 67 a 63 años de media.

Otro cambio respecto a la primera ola es el porcentaje de pacientes con coronavirus que precisa ser hospitalizado. Mientras hace un año hasta el 22% de contagiados en el área coruñesa acababa en el hospital, ahora son solo el 7%. “Esto tiene que ver con que en la primera ola no teníamos capacidad diagnóstica y también con la experiencia y el aprendizaje de estos meses. Gracias a la telemedicina o al programa Telea y el trabajo de los compañeros de Atención Primaria se hace un seguimiento de los pacientes contagiados”, explica Rodríguez, quien pone como ejemplo el hecho de que muchos pacientes cuya oxigenación obligaba a ingresar no fuesen conscientes de la gravedad mientras estaban en sus domicilios. “Es lo que se conoce como hipoxia feliz, tienen insuficiencia respiratoria, pero ahora sabemos que el propio virus a veces provoca que no tengan esa sensación. Por eso ahora se les controla en sus propios domicilios y se avisa al paciente de que, aunque no note nada, si los parámetros han bajado debe alertar al médico”, indica.

Y lo mismo ocurre con la estancia media. Mientras los pacientes COVID de la primera ola permanecían unos 14 días de media ingresados, ahora la cifra baja a los nueve. “Esto es un reflejo de que el sistema sanitario conoce mejor la enfermedad, de que sabemos gestionar mejor estos ingresos, qué fármacos hay que utilizar, etc.”, señala.

A Coruña continúa como el área más afectada de Galicia, pero la tendencia es descendente. Los 103 hospitalizados de ayer (20 en UCI) suponen un 60% menos que hace un mes (el 18 de febrero había 249) y la menor cifra desde el 10 de enero. También los casos activos caen a mínimos lo que va de año: 1.028. Para encontrar un dato inferior hay que ir al 29 de diciembre cuando eran 983. En las últimas 24 horas hubo 53 nuevos positivos.