Una investigación publicada en Science y liderada por Benjamin Vernot, del grupo de genética evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología de Alemania, ha logrado recuperar ADN nuclear de varios individuos neandertales en el sedimento de tres cuevas prehistóricas: dos en Siberia (Denisova y Sibirskaya) y una en Atapuerca, en la denominada Galería de las Estatuas. “Este avance es una revolución porque abre de par en par la puerta a futuras investigaciones. Podremos hacer análisis y saber quiénes han morado en las cuevas prehistóricas sin necesidad de contar con restos humanos. Es algo increíble”, explican los investigadores del equipo de Atapuerca liderado por el paleontólogo Juan Luis Arsuaga.

Y es que, a diferencia del ADN mitocondrial, el ADN nuclear se encuentra únicamente en el núcleo de las células y contiene muchísima información genética (3.200 millones de pares de bases frente a los 16.000 pares del ADN mitocondrial), pero también es mucho más difícil de conservar y, por tanto, es mucho más escaso.

Sin embargo, la nueva tecnología busca regiones de genoma concretas, lo que permite no solo pescar el ADN nuclear, sino también descartar todo lo demás, como los microbios, bacterias y animales. “Si hay ADN nuclear, esta técnica lo encuentra. Solo hace falta que se den las condiciones necesarias para su conservación”, explican.

Para probar el método, los investigadores trabajaron en la Galería de las Estatuas, un lugar “anómalo” que quedó “sellado” por capas de calcita que, además de impedir que los Homo sapiens accedieran al interior, ayudaron a que la cueva mantuviese unas condiciones de temperatura y humedad estables durante miles de años. En las excavaciones desde 2008, se habían encontrado herramientas líticas neandertales y restos de animales de hace entre 115.000 y 70.000 años pero únicamente apareció un fósil: la falange de un pie de un neandertal (de unos 110.000 años).

Ahora, la nueva técnica ha permitido recuperar ADN de los sedimentos y descubrir que el lugar fue ocupado por distintos linajes de neandertales: el nivel inferior, más antiguo, fue ocupado por una población arcaica a la que pertenecía el fósil hallado, mientras que en el nivel superior se identificaron restos genéticos de al menos cuatro mujeres de una población neandertal diferente y más moderna, de unos 80.000 años. Esto demuestra que en Atapuerca hubo un reemplazo de la población neandertal hace unos 100.000 años, probablemente por cambios en el clima.