El artista Gergely Oroszki hizo entrega el pasado fin de semana del bautizado como Sofá más caro del mundo a Aspronaga en el marco de un proyecto solidario por el que ha creado diez sofás “únicos” que destinará a varias causas. Con esta pieza quiere lanzar el mensaje de que “todos somos únicos y a la vez iguales” y que la gente debe unirse y ayudarse.