Entre la “preocupación” y la “esperanza”, y apelando en todo caso a la “prudencia”, afrontan el inminente fin del estado de alarma, esta medianoche, los responsables de las cinco áreas hospitalarias del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) más implicadas en el abordaje del COVID. Unas y otros aplauden la estabilización de los contagios y las hospitalizaciones, tanto en el área sanitaria coruñesa, como en el conjunto de Galicia, pero insisten en no bajar la guardia y mantener las medidas de protección que “todos conocemos ya” para evitar nuevos sobresaltos. “Sensatez” y elevadas dosis de “sentido común” es la receta que prescriben ante esta nueva etapa, en la que la vacunación, aseguran, apuntalará el camino hacia la ansiada normalidad.

La jefa del Servicio de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee, María José Pereira, considera una “muy buena noticia” la estabilidad en la incidencia de casos en el conjunto de Galicia —“de hecho, somos de las autonomías con mejores resultados de forma mantenida”, subraya— y, en concreto, sobre la demarcación coruñesa, destaca que “no se había mantenido tan estable casi desde el mes de agosto”, por lo que, insiste, “debemos estas satisfechos”. “Es evidente que la protección inferida por las vacunas en la población de mayor edad, que como sabemos es la que presenta cuadros más graves y mayor necesidad de atención hospitalaria, ha determinado un descenso de los ingresos significativo. El paradigma de la efectividad de la vacunación lo tenemos en entornos como las residencias sociosanitarias, donde el descenso de los casos y la mortalidad por COVID ha permitido retomar cierta normalidad en la vida dentro y fuera de esos centros”, apunta la doctora Pereira, miembro del subcomité clínico que asesora a la Xunta en la pandemia, quien, no obstante, admite afrontar “con preocupación” el fin del estado de alarma. “Entiendo perfectamente el deseo de movilidad de todos, pero la realidad es que, con datos epidemiológicos tan diferentes entre poblaciones, autonomías e incluso países, es un riesgo tangible la posibilidad de que se difunda la enfermedad entre áreas más afectadas a las que actualmente presentan menor número de casos. La limitación de los derechos fundamentales no es una buena noticia, pero la realidad es que ha servido para contener, en situaciones de riesgo, la circulación del virus”, sostiene.

“Podemos hablar de cierto control del COVID, pero hasta la normalidad faltan meses, o algún año incluso"

María José Pereira - Jefa de Medicina Preventiva del área sanitaria de A Coruña y Cee

De cara a las próximas semanas, la doctora Pereira ve “difícil no tener un incremento de casos” de COVID, de “magnitud variable”, en función de factores como “el cumplimiento de las recomendaciones o el avance de la cobertura vacunal”. “Creo que podemos hablar de cierto control de la enfermedad, pero hasta lograr la normalidad queda tiempo, meses o incluso algún año. Por eso no podemos retroceder ni un paso en lo alcanzado hasta ahora. Conscientes de que tenemos herramientas y conocimientos con los que no contábamos en marzo de 2020, ahora nuestra responsabilidad y obligación es aplicarlas con buen criterio”, señala.

El jefe del Servicio de Medicina Interna del Chuac, Fernando de la Iglesia, subraya también que la situación de la pandemia ha mejorado “de forma manifiesta”, en comparación con “cómo estábamos hace un mes y medio o dos”, tanto en el conjunto de Galicia, como en el área sanitaria de A Coruña y Cee. “El descenso de los casos nuevos, con altibajos en los últimos días, y la menor transmisión comunitaria, se traducen en que hoy hay menos enfermos con COVID ingresados que entonces. Pero ojo, no nos equivoquemos, esta infección sigue siendo un auténtico drama por sus consecuencias para algunos de los pacientes que la sufren”, advierte el doctor De la Iglesia, quien al igual que María José Pereira, considera “fundamental” el papel jugado por las vacunas en la estabilización de los datos de contagios y, por ende, de las hospitalizaciones. “En las últimas semanas, la mayoría de los ingresados por COVID en nuestro hospital tienen entre 30 y 70 años y no estaban vacunados, lo que demuestra la eficacia de las vacunas para evitar, especialmente, los casos más graves, de ahí la importancia de acelerar, en todo lo posible, el ritmo de vacunación”, remarca.

“La mayoría de ingresados en las últimas semanas tienen entre 30 y 70 años y no estaban vacunados”

Fernando de la Iglesia - Jefe de Medicina Interna del Hospital Universitario de A Coruña

El fin del estado de alarma lo afronta este internista con una mezcla de “preocupación y esperanza”. “Con la preocupación de que ya vivimos cómo el fin de las restricciones en agosto y diciembre de 2020 supuso un rápido aumento de los enfermos. Y con una doble esperanza: por un lado, que todos seamos conscientes que el cese del estado de alarma no es el fin del SARS-CoV-2, y los ciudadanos mantengamos la responsabilidad, el uso de mascarilla, la distancia física… en definitiva, el sentido común; por otro, que las autoridades sanitarias consigan acelerar el ritmo de vacunación”, destaca.

De cara a las próximas semanas, el responsable de Medicina interna del Chuac manifiesta, “más que un pronóstico, un deseo”: “Que gracias a la suma de responsabilidad y vacunación solo haya casos y brotes aislados, se detecten pronto, se actúe rápido y se frene la transmisión”. Para lograr que ese anhelo se cumpla, reitera un mensaje, “corto y claro”, a la población: “Vacunación y prudencia”.

Sobre la actual situación de la pandemia de COVID, el responsable de la Unidad de Cuidado Intensivos (UCI) del Chuac, David Freire Moar, cree que el área sanitaria coruñesa está ya “en la quinta ola contenida”, con “una incidencia de casos nuevos baja”, lo cual se traduce “en un flujo bajo, pero más o menos continuo, de pacientes en el hospital y en la UCI”. “En torno a 10-13 pacientes críticos de media”, señala el doctor Freire, quien al igual que sus compañeros reivindica el papel de la vacunación como la única herramienta “capaz de detener la enfermedad”, de ahí que acelerar el proceso, “debe ser prioritario”. “En este caso, también el tiempo es vida”, recalca.

“El cambio significativo se verá cuando haya un elevado porcentaje de población vacunada, por eso urge acelerar el proceso”

David Freire Moar - Jefe de la UCI del Hospital Universitario de A Coruña

Ante el fin del estado de alarma, el jefe de la UCI del Chuac se muestra “confiado en la sensatez de la mayoría para seguir cuidándonos y manteniendo unas medidas de seguridad” que, “está demostrado, disminuyen la propagación del SARS-CoV-2”. De cara a las próximas semanas, no obstante, el doctor Freire estima que la situación se va a mantener como hasta ahora. “Creo que vamos a seguir teniendo nuevos casos. El cambio significativo se verá cuando un porcentaje elevado de la población esté vacunada, por eso debería ser prioritario mantener a buen ritmo el proceso hasta que todo el mundo esté inmunizado, aunque ya sabemos que hay problemas de suministro”, expone, y dirige el siguiente mensaje a la ciudadanía: “La pandemia parece estar en camino de controlarse con las vacunas, pero todavía el número de inmunizados es bajo. Tenemos que seguir con las medidas de protección (uso de mascarilla, no juntarse con no convivientes en espacios cerrados...), y con los cribados de población y el seguimiento de los contactos”.

“El diagnóstico actual de la pandemia en nuestra área sanitaria muestra un descenso importante de infecciones por COVID, fundamentalmente de pacientes hospitalizados. La disminución de ingresados en la UCI sabemos que es más lenta que la de la incidencia de casos en la población y la de enfermos hospitalizados. Esta evolución favorable está en relación, sin duda, con la vacuna, pero también tienen un papel muy importante las medidas de restricción de movilidad, de aforos, de protección individual y la responsabilidad que todos tenemos, en este momento, para protegernos y proteger a los demás”, expone la jefa del Servicio de Neumología del Chuac, Carmen Montero, quien reconoce que las vacunas tienen un “papel clave” en el control de la pandemia, aunque incide en que “no debemos olvidar que aún hay un número importante de población sin inmunizar en Galicia”, al igual que “en otras comunidades de España”. “A esto habría que añadir que en algunos países se han administrado muy pocas vacunas, y que ciudadanos de esos territorios pueden venir a España, así como la incertidumbre ante las nuevas cepas y la efectividad de la vacuna para algunas de esas mutaciones del SARS-CoV-2”, indica.

“El cese del estado de alarma no implica abandonar las medidas de prevención que todos conocemos”

Carmen Montero - Jefa de Neumología del Hospital Universitario de A Coruña

La responsable de Neumología del complejo hospitalario coruñés considera que el fin del estado de alarma “puede ocasionar un aumento de casos si nos olvidamos de las medidas de protección individual, y de prevención en general, que todos debemos adoptar”. “A estas alturas, conocemos muy bien cómo se transmite este virus y cómo se puede evitar esa transmisión. El cese del estado de alarma no indica que abandonemos las medidas de prevención que todos conocemos. No debemos reclamar libertad de movimiento, que no existan restricciones y pasar toda la responsabilidad a otros”, advierte la doctora Montero, quien, sin embargo, se muestra “optimista” con respecto a la nueva etapa que está a punto de empezar. “Espero que no abandonemos la vigilancia epidemiológica y que cada autonomía tome las medidas necesarias, en cada momento y lugar, para evitar nuevas olas. Estamos ya en primavera, el verano está a la vuelta de la esquina, y esto favorecerá que podamos hacer más vida al aire libre y con menor riesgo, aunque sin olvidar el uso de la mascarilla”, recomienda, y remarca: “El mensaje que debemos trasladar a la población es que ahora, más que nunca, nos corresponde a nosotros ejercer nuestra responsabilidad y actuar con máxima prudencia. La pandemia está con nosotros y no nos podemos confiar en los buenos datos locales. Vivimos en un mundo con mucha movilidad y este virus viaja en avión, en barco o en coche con mucha facilidad”, avisa.

Desde el punto de vista del Servicio al que representa, el jefe de Urgencias del Chuac, José Manuel Fandiño, asegura que la actual situación, con respecto a la pandemia de COVID, es “estable y mantenida”. “Seguimos garantizando la asistencia y permanecen activos los dos circuitos, el de patología general y el de COVID (subdividido, a su vez, en pacientes positivos y en pacientes sospechosos). La demanda de asistencia, en este último, está al 10%, mientras que, a nivel global, es prácticamente similar a la época prepandémica”, apunta el doctor Fandiño, quien sostiene que las vacunas están siendo “clave” para que haya un cierto control. “El papel de las vacunas es esencial”, subraya.

“No debemos echar todo a perder ahora que podemos vislumbrar la salida del túnel”

José Manuel Fandiño - Jefe de Urgencias del Hospital Universitario de A Coruña

El responsable de Urgencias del complejo hospitalario coruñés se muestra “preocupado” ante el fin del estado de alarma. Sostiene que, en Galicia, “las cosas se han hecho aceptablemente bien”, y por eso insta a no bajar la guardia. “No debemos relajarnos. El éxito ha sido la estrategia marcada. No podemos echar todo a perder ahora que podemos vislumbrar la salida del túnel. Debemos pensar que las medidas han sido molestas, pero aún podían haber sido más agresivas. Las decisiones ha ido en el camino de la mitigación frente a la supresión (estrategia ZeroCovid). Recordemos que países como Nueva Zelanda, Australia o Corea del Sur son ahora un ejemplo por haber apostado por la supresión con medidas mucho más restrictivas ante la aparición de casos”, señala el doctor Fandiño.

Y aunque este especialista ve “difícil” hacer pronósticos sobre lo que está por venir, sí considera que “si seguimos avanzando en el programa de vacunación, y tanto gobiernos como población somos capaces de actuar con sentido de responsabilidad colectiva”, podremos “mantener la situación actual, aún con pequeñas variaciones”. “A los ciudadanos les diría que no relajen las medidas. Seamos inteligentes. Es esencial que lleguemos todos a la meta de esta carrera de fondo, estamos en la recta final. Si no somos capaces de mantenernos firmes en esta fase, algunas personas que queremos no llegarán, y eso no nos lo podemos permitir, ni como sociedad ni de manera personal”, concluye.

Una mujer y una niña con mascarillas, frente a la ensenada del Orzán, en A Coruña. Carlos Pardellas

El adiós a la mascarilla debe esperar



El adiós a la mascarilla aún está lejano, según los responsables de las áreas del Chuac más implicadas en el abordaje del COVID, quienes consideran que tan importante como la tasa de vacunados es que todos los grupos vulnerables estén inmunizados y, sobre todo, que la tasa de infectados y la circulación del SARS-CoV-2 sea baja.

El jefe de la UCI del Chuac, David Freire, cree que el principio del fin de la protección facial llegará “cuando la gran mayoría de la población esté vacunada”. “Según los expertos, más del 70-80%, un porcentaje que probablemente se alcanzará hacia el final de este año, teniendo en cuenta que siempre pueden surgir cepas resistentes a las vacunas que requieran una reformulación de las mismas”, señala.

El responsable de Medicina Interna, Fernando de la Iglesia, apunta a que, en el exterior, se podrá empezar a prescindir de la mascarilla “cuando alrededor del 70% de la población esté vacunada”, y se haya alcanzado la llamada “inmunidad de rebaño”. “En espacios interiores, debemos ser más prudentes y comprobar cómo se comporta el virus al ir levantando restricciones”, advierte.

A la inmunidad de rebaño encomienda esa decisión, también, la jefa de Medicina Preventiva del área sanitaria coruñesa, María José Pereira. “Si garantizamos una cobertura vacunal elevada, blindando a los colectivos más vulnerables, creo que podremos dar el paso de reducir su uso solo a situaciones de especial riesgo”, sostiene.

La responsable de Neumología, Carmen Montero, insiste en que, en este momento, la mascarilla “debe ser nuestro compañero de viaje”, y “tenemos que seguir haciendo un uso adecuado de ella en cada momento”. “La mascarilla, la ventilación y la distancia social deben seguir con nosotros hasta que el virus se vaya erradicando”, remarca.

Para el jefe de Urgencias, José Manuel Fandiño, el adiós de la mascarilla dependerá de “la evolución del plan de vacunación, el mantenimiento de las medidas para evitar la propagación del virus y el respeto del aislamiento domiciliario en caso de ser positivos o haber estado en contacto con un infectado”.