Las pruebas de Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU) arrancan hoy en Galicia con la participación de un total de 13.204 estudiantes -más de 3.600 en la Universidade da Coruña (UDC)-, según datos de la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG), una cifra más baja que la registrada en la convocatoria de 2020 —aplazada a julio debido a la pandemia de SARS-CoV-2—, en la que alrededor de 15.000 estudiantes se presentaron a las pruebas, pero más elevada que las habituales antes de la crisis sanitaria, que oscilaba entre los 9.000 y 11.000 alumnos.

El presidente de la Confederación de ANPA Galegas, Fernando Lacaci, destacó que los alumnos que este curso se enfrentan a las pruebas de acceso a la Universidad son “los más perjudicados por las consecuencias educativas del COVID”. “Los que acuden este año al examen son los estudiantes que cursaban 1º de Bachillerato cuando fue declarado el primer estado de alarma, por lo que perdieron parte de ese curso y, además, durante este año se han enfrentado a una situación anormal y frustrante”, señaló Lacaci, quien criticó también la falta de “facilidades” para los estudiantes, en concreto, respecto a los requisitos para titular en Bachillerato y presentarse a la ABAU.

En la actualidad, no todo el país pide las mismas condiciones: nueve comunidades autónomas (Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia, Baleares, Cataluña, La Rioja, Navarra, País Vasco y Canarias) permiten titular y realizar las pruebas con asignaturas suspensas, siempre que la nota media sea un suficiente. Las restantes, entre ellas Galicia, exigen presentar todas las materias aprobadas. Lacaci insistió en la desigualdad que esta situación provoca entre el alumnado, dado el sistema español de acceso a la Universidad, “de distrito único” (la nota media alcanzada le permite al estudiante acceder a cualquier facultad del país).

Los exámenes de la selectividad de este año comparten singularidad con las del curso pasado: las medidas antiCOVID estipuladas por la CiUG. Así, los alumnos accederán a los centros de examen en fila, con mascarilla y respetando la distancia interpersonal de seguridad. Aunque el número de comisiones delegadas (centros en los que se realizan las pruebas), aumentó respecto a ediciones anteriores para “evitar posibles aglomeraciones”, se redujo en comparación a la convocatoria de 2020, al pasar de 56 a 43. Una vez en el aula, que será ventilada por los propios vocales, los estudiantes deberán llevar mascarilla en todo momento y, además de el DNI, las etiquetas identificativas para la realización de la prueba y demás material, se les permitirá llevar gel hidroalcohólico. En esta ocasión, no podrán pedir prestado un bolígrafo a un compañero si lo necesitan. Para evitar contagios, las aulas contarán con material que, en caso de necesidad, se les facilitará debidamente desinfectado.

A estas medidas, la UDC ha sumado una iniciativa para la instalación de medidores de CO2 en las aulas, centinelas para controlar la calidad del aire durante los exámenes de selectividad en A Coruña.