Una especie de turno de oficio de psicólogos que permite que las víctimas de maltrato puedan solicitar la ayuda y acompañamiento de un profesional las 24 horas de los 365 días si acaban de sufrir una agresión o en el momento de poner la denuncia. Este el programa de guardia de atención psicológica a víctimas de violencia de género que la Xunta y el Colexio Oficial de Psicoloxía pusieron en marcha en 2018 y al que recurrieron más de 120 mujeres en tres años, 64 de ellas en 2020. “Recibir asistencia psicológica inmediata, gratuita y confidencial es un derecho que tienen todas las víctimas antes de poner la denuncia”, sostiene uno de los coordinadores del programa, el psicólogo Rubén Villar.

Este programa, que se enmarca entre las medidas desarrolladas por el Pacto de Estado de Violencia de Género, cuenta con una amplia red de psicólogos por toda la comunidad, lo que permite que a cualquier hora, todos los días del año, haya alguien de guardia que acudirá a atender a las víctimas —tanto a la mujer como a los hijos— en cualquier partido judicial . “El turno de guarda psicológica se activa de forma inmediata cuando se produce una agresión o se va a denunciar. Lo tiene que solicitar la víctima y son los agentes y cuerpos de seguridad los que nos avisan”, explica Villar, quien reconoce que su principal labor suele ser la de “acompañar y estabilizar a las víctimas” antes de la toma de decisiones.

La asistencia se divide en varias fases. “En un primer momento se trata de una toma de contacto y explorar las necesidades, es decir, ver qué es lo que pasa y qué precisa”, indica este psicólogo, quien explica que lo más habitual es que las víctimas de una agresión machista precisen ser “estabilizadas”. “Hay que ayudarles a focalizar en el aquí y el ahora porque lo habitual cuando se sufre un evento traumático es que nos quedemos enganchados a ese momento, que volvamos a ese momento y esa no es la situación más idónea para poder declarar antes los cuerpos de seguridad”, indica Rubén Villar. Más allá de la propia intervención psicológica, los profesionales de este servicio informan a las víctimas de “todas las posibles actuaciones o recursos de los que disponen” y “se le dan también consejos de autocuidado”.

Cualquier colegiado puede anotarse al programa, pero para poder entrar en el listado de psicólogos de guardia hay que cumplir una serie de requisitos. “Se precisa de una formación específica y además se exige una experiencia mínima”, indica uno de los coordinadores.

Pese a ser un derecho de cualquier víctima de violencia de género, desde el Colexio de Psicoloxía reconocen que no todo el mundo sabe que puede solicitar atención psicológica en el momento de la agresión o la denuncia. Prueba de ello es que aunque durante el pasado año se interpusieron 6.097 denuncias por maltrato en Galicia —una media de 16 al día, según los datos del Tribunal Superior de Xustiza—, solo 64 recurrieron a este programa de ayuda psicológica, según informa la Consellería de Igualdade que indica que, en sus tres primeros años de funcionamiento, fueron más de 120 las víctimas que se beneficiaron del programa de atención.

Uno de los coordinadores de este turno de guardia psicológica reconoce que no han notado cambios en la demanda en este año de pandemia. “Durante el confinamiento seguimos activos aunque tuvimos que hacer la atencion online, hubo una demanda similar y lo mismo en otros programas de ayuda psicológica a víctimas”, explica Villar, quien reconoce, eso sí, que “notamos más demanda de nuestra ayuda los fines de semana y en las tardes-noches”.

Rubén Villar, uno de los coordinadores del programa: “No creo que haya más casos por terminarse el estado de alarma; la violencia siempre está ahí”


Asegura que la demanda de atención psicológica por parte de mujeres maltratadas o sus hijos en los programas que tiene en marcha la Xunta con el Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia se mantuvo “estable” durante toda la pandemia y que no han notado un repunte de casos ni después del confinamiento ni de que se levantase el estado de alarma. El psicólogo Rubén Villar —que es uno de los coordinadores del servicio de atención inmediata a las víctimas tras una agresión— también se muestra escéptico sobre que el aumento de crímenes machistas de las últimas semanas tenga que ver con el fin del estado de alarma el 9 de mayo. “Se han concentrado ahora como podría ser en otro momento. Siempre ocurre que hay repuntes y los asesinatos son la situación más grave y más visible, pero la violencia de género siempre está ahí”, sostiene este especialista. En lo que va de año hubo 17 mujeres asesinadas por sus parejas o excompañeros sentimentales —se investigan otros dos posibles crímenes— y dos menores, víctimas también de la violencia de género. Más de la mitad de estos crímenes —once mujeres y un menor— se produjeron desde el 9 de mayo, es decir, desde que se levantó el estado de alarma. Entre los expertos hay debate sobre el alivio de las restricciones por el COVID puede haber incidido o no en este incremento y aseguran que no puede reducirse a una única causa. La ministra de Igualdad, Irene Montero, asegura que se esperaba “un repunte de violencia” tras la desescalada y el exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género Miguel Lorente reconoce que puede ser que maltratadores tengan ahora la percepción de que “pierden el control sobre las víctimas”. Villar recuerda que la violencia existe todo el año y que en ocasiones hay una concentración de casos sin un motivo claro de por qué sucede en ese momento.