La Comisión de Salud Pública dio ayer el visto bueno a la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus para aquellas personas en “situación de grave inmunosupresión”. En concreto, el organismo —que cuenta con representantes de las comunidades y del Ministerio de Sanidad— recomienda que reciban una inyección extra los pacientes que hayan recibido un trasplante de órgano sólido, los receptores de trasplantes de progenitores hematopoyéticos (médula o sangre) y personas en tratamiento con fármacos anti-CD20 (de uso para algunos linfomas o la esclerosis múltiple, entre otros). Esta indicación deberá ser hoy ratificada en el Consejo Interterritorial de Salud.

Los pacientes inmunodeprimidos son un grupo muy heterogéneo. Expertos gallegos dan las claves sobre este colectivo y aseguran que hay grandes diferencias en la vulnerabilidad de cada subgrupo.

¿A qué pacientes se les considera inmunodeprimidos? “A aquellos que tienen un sistema inmunitario deteriorado, algo que puede ocurrir por diversos motivos. Hay causas genéticas que es lo que se denomina inmunodeficiencias, pero puede ser por estar en tratamiento inmunosupresor potente —como ocurre con los trasplantados, los que tienen un tumor hematológico o ciertas enfermedades autoinmunes— o personas de edad muy avanzada con un sistema inmunitario muy deteriorado”, señala la catedrática de Inmunología África González, que reconoce que las inmunodeficiencias de tipo genéticas “son enfermedades consideradas raras”. En el caso de los pacientes con una enfermedad autoinmune controlada con medicación dependerá del tipo de fármaco y la dosis que tome ya que solo aquellos con altas dosis y cuyo tratamiento elimina las defensas de manera importante pueden considerarse inmunodeprimidos.

¿Qué diferencia a su sistema inmune? Tienen afectados algunos de los componentes del sistema inmunitario “que les hace ser más susceptibles de infectarse por patógenos y que la enfermedad pueda ser más grave”, indica González, que reconoce que hay diferentes motivos para que suceda. “A algunas personas les fallan uno o varios componentes del sistema inmune, a otros el tratamiento inmunosupresor les impide formar células necesarias para la respuesta inmunitaria...”, señala esta especialista.

¿Tienen más riesgo de contraer infecciones o de desarrollar una patología grave? Los expertos aseguran que estos pacientes tienen el mismo riesgo de infectarse que cualquier otra persona, el problema es que al no poder combatir de forma adecuada al virus, pueden enfermar de forma más grave. “Mientras que con un sistema inmunitario adecuado la enfermedad puede ser asintomática o muy leve, con uno afectado, puede ser grave”, indica González.

¿Responden peor a la vacuna? Sí, no solo a la de coronavirus sino a cualquier vacuna ya que su debilitado sistema inmune hace que o bien generen menos anticuerpos o bien la capacidad de protección que adquieren la pierden con mayor facilidad que el resto de la población, según explican especialistas en Medina Interna.

¿Es igual el riesgo y la vulnerabilidad en todos los pacientes inmunodeprimidos? No, de ahí que Sanidad no incluya a todos en la tercera dosis. “Hay diferencias importantes entre ellos, sobre todo por la patología de base y el tipo de tratamiento, así como la dosis que están recibiendo. Por ejemplo, no es lo mismo una persona con una inmunodeficiencia que le impide producir algunos anticuerpos, y que puede recibir gammaglobulinas de forma exógena, lo que hace que pueda llevar una vida prácticamente normal, que una persona que acaba de ser sometida a un trasplante con tratamiento con altas dosis de fármacos para intentar evitar que rechace el órgano. También hay que ver aspectos como la edad, si es mayor o menor de 65 años y si tiene o no otras comorbilidades como la hipertensión, obesidad, afectación renal, etc., así como la dosis de fármaco inmunosupresor que está recibiendo”, indica González.

¿Quiénes tendrán prioridad en la tercera vacuna? La recomendación de la Comisión de Salud Pública es que reciban una tercera dosis las personas “con trasplante de órgano sólido, los receptores de progenitores hematopoyéticos y las personas con tratamientos anti-CD20” como el rituximaba o el veltuzumab, entre otros, según informó ayer el Ministerio.

¿Cuándo recibirán la inyección extra? Los expertos de la Comisión establecen que la inoculación de esta tercera dosis deberá realizarse “al menos 28 días después de haber recibido la dosis anterior”. En el caso de las personas a tratamiento con fármacos anti-CD20 no deberá administrarse la tercera dosis hasta seis meses después de finalizar la terapia.

¿Qué vacuna recibirán? Para estos pacientes se recomienda utilizar la vacuna de ARN mensajero —Pfizer o Moderna—, “preferentemente el mismo tipo que la administrada con anterioridad”, señalan desde el Ministerio.

¿Se contempla ampliar el número de pacientes que pueden recibir estar tercera dosis? Tanto la ponencia de vacunas como el Grupo de Trabajo Técnico de la Vacunación de COVID-19 recomiendan continuar con la revisión de “la evidencia de los beneficios” que una dosis adicional puede aportar en otros pacientes inmunodeprimidos. En este sentido, ponen como ejemplo a los pacientes oncohematológicos en tratamiento quimio-radioterápico o aquellos con patologías de base que requieran tratamiento inmunodepresor. La inmunóloga África González apoya que se de prioridad a los pacientes con inmunodepresión grave pero pide no perder de vista a otros como pueden ser personas que en el momento de la vacuna sí estaban en esa situación. “Se podría estudiar su respuesta celular y humoral, y sus células de memoria frente al virus, y en base a estos datos determinar qué hacer”, señala para destacar también que los mayores de 80 años que viven en una residencia también deberían ser candidatos a una dosis de refuerzo. “Se ha visto que es el colectivo donde se están dando reinfecciones con enfermedad grave y fallecimientos, por lo que dar una dosis de refuerzo podría ayudarles”, sostiene.