Galicia empezó a administrar ayer la tercera dosis de la vacuna contra el COVID al colectivo de inmunodeprimidos, en concreto, a medio centenar de ciudadanos del total de 7.500 gallegos que se calcula están en esa situación, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, avanzó que la previsión de su Ejecutivo es que “todos, salvo contraindicación”, hayan recibido ese tercer pinchazo “en las próximas dos semanas”.

Solo en el área sanitaria de A Coruña y Cee estaba prevista la convocatoria, este fin de semana, de 550 pacientes inmunodeprimidos, llamados a recibir su tercera dosis de la vacuna contra el COVID en el Hospital de Oza (Chuac). Iria Catoira, coruñesa de 40 años trasplantada de pulmón y riñón, será una de las primeras en remangarse el jersey para ofrecer de nuevo su músculo deltoides a los avances de la ciencia. “Hoy [por ayer] me llegó el SMS del Servizo Galego de Saúde (Sergas) con la cita, y estoy convocada a primera hora de mañana [hoy]. Para ponernos las dos dosis anteriores tampoco nos dieron mucho margen, pero a mí no me supone un problema. Este tercer pinchazo lo veo como un extra de calma. Entre siete y diez días después de recibir la segunda dosis me hice una prueba de anticuerpos y me salió positiva, con lo cual ya estaba bastante tranquila (dentro de la tranquilidad que se puede tener en las circunstancias actuales)”, subraya Iria, quien insiste en que este nuevo trámite lo percibe “como un refuerzo” . “A veces no sé si somos conejillos de indias, privilegiados o si vamos abriendo camino, porque lo cierto es que no tenemos referencia de cómo nos puede sentar esta tercera dosis a nivel de reacción. En mi caso, con las dos primeras (de Moderna) tuve bastantes efectos secundarios, sobre todo fiebre y muchísimo dolor en el brazo. Vamos a ver cómo me va con esta”, refiere, expectante.

"Pienso que acabaremos recibiendo esta vacuna de forma periódica, como la de la gripe"

Iria Catoira - Trasplantada de pulmón y de riñón; está citada para recibir hoy la tercera dosis en A Coruña

Un mal menor, teniendo en cuenta que Iria, miembro de la junta directiva de Alcer en A Coruña, es paciente de altísimo riesgo en caso de infectarse con el SARS-CoV-2. Sufre fibrosis quística desde que nació, una enfermedad de tipo genético que daña paulatinamente los pulmones, hasta el punto de que el trasplante se convierte en la última opción. Ella tuvo que pasar por ese duro trance siendo una adolescente, y aunque aquella primera experiencia resultó todo un éxito, los efectos secundarios de los fármacos inmunosupresores la llevaron de nuevo a quirófano, años después, para recibir un riñón de su padre. Desde entonces, su vida era “totalmente normal,” pero la irrupción del COVID lo cambió todo. “Empecé teletrabajar ya en febrero de 2020, no quedaba con nadie e incluso pasé un mes y medio en casa de mis padres, separada de mi marido, porque en su empresa hubo varios positivos y él también se podía contagiar, ya que trabaja en mantenimiento y está en contacto con un montón de gente. Fue muy duro”, remarca esta coruñesa, convencida de que este tercer pinchazo contra el COVID no será el último que reciba. “Pienso que esta vacuna se acabará administrando periódicamente a los pacientes trasplantados, al igual que sucede con la de la gripe. Yo ya me vacuno todos los años contra esta última enfermedad, e imagino que con la infección causada por el SARS-CoV-2 se seguirá el mismo camino, aunque es solo una sensación”, señala.

Al igual que Iria Catoira, el presidente de la asociación gallega de trasplantados Airiños, Abelardo Sánchez, recibe con alivio el arranque de esta nueva ronda de vacunación entre los pacientes inmunodeprimidos. Este vecino de Ferrol de 67 años, trasplantado de hígado, asegura que la tercera dosis de la vacuna contra el COVID era una demanda del colectivo al que representa, de ahí que se muestre “agradecido” con la “agilidad” de la Xunta a la hora de iniciar las citaciones, pese a que ayer por la tarde él aún no había sido convocado. No obstante, esperaba recibir el SMS del Sergas “en las próximas horas”.

"Con esta tercera dosis esperamos alcanzar el 80% de protección"

Abelardo Sánchez - Trasplantado de hígado y presidente de la asociación Airiños

“Estamos muy satisfechos. Llevábamos días consultando a la Xunta cómo estaba el tema, tras la aprobación de esta tercera dosis por parte de la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Desde Airiños vemos con muy buenos ojos esta decisión, máxime teniendo en cuenta que varias sociedades científicas se han pronunciado ya a favor de esa medida. Sabemos que algunas comunidades autónomas, como Canarias, han realizado muestreos con personas trasplantadas para medir su nivel de anticuerpos tras la vacunación, y en muchos casos era muy bajo, a veces incluso nulo. De hecho, antes de que se anunciase esta tercera dosis, estábamos dispuestos a pedir que a todos los trasplantados se nos hiciesen test de ese tipo para conocer nuestro nivel de protección, puesto que por la medicación inmunosupresora que tomamos tenemos una merma con respecto al conjunto de la población. Con este nuevo pinchazo esperamos ponernos, en general, en torno a un 80%”, recalca.

El tercer pinchazo a los mayores, más cerca

Varias autonomías españolas, incluida Galicia, han empezado a administrar ya la tercera dosis de la vacuna contra el COVID a pacientes inmunodeprimidos en base a informes de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), sin descartar una dosis de refuerzo para otros colectivos. Pues bien, ayer la propia EMA habló ya de “evidencias más claras” para dar también una dosis adicional a las personas de edad avanzada. Andalucía, Valencia, Aragón y La Rioja han pedido al Ministerio de Sanidad vacunar al menos de nuevo a los mayores que viven en residencias, una medida demandada también por la patronal de ese sector. La EMA reconocía ayer que “la evidencia es más clara sobre la necesidad de considerar dosis adicionales” en personas inmunodeprimidas y de edad avanzada, y subrayó la necesidad de acelerar y completar la vacunación de la población general contra el COVID. No obstante, el jefe de estrategia de vacunas de la agencia europea, Marco Cavalieri, reiteró que “no está claro” cuándo se debe empezar a considerar una dosis de refuerzo en la población general.