Sobre una mesa de operaciones del Hospital Universitario de A Coruña (Chuac), un robot con cuatro brazos como patas de araña se dispone a extraer la próstata a un enfermo con cáncer bajo la atenta supervisión de los sanitarios. A escasos metros, el jefe del Servicio de Urología, Venancio Chantada, controla los mandos del ingenio con el que ejecuta, con precisión milimétrica, la intervención. La escena, que otrora parecería sacada de una película futurista, es real. El pasado 20 de julio, el centro de As Xubias estrenó uno de los siete equipos Da Vinci de última generación instalados en la sanidad pública de Galicia. Desde entonces, este cirujano 4.0 con nombre renacentista ha efectuado una decena de operaciones. Todas de tumores prostáticos, su principal indicación en urología. Tras el parón de agosto, la previsión es incrementar "paulatinamente" su uso. “En los próximos cuatro meses, realizaremos al menos 50 intervenciones más con Da Vinci. Como mínimo, unas cuatro a la semana. A partir de 2022, nuestra intención es superar las 150 cirugías oncológicas cada año”, avanza el doctor Chantada.

El doctor Venancio Chantada maneja los mandos de la consola del robot Da Vinci.

Su especialidad es la que más se va a beneficiar de esa tecnología “de última generación”, pero no la única. “Da Vinci nació para pacientes urológicos, lo que sucede es que con el uso y la popularidad que ha adquirido con el paso del tiempo, otras áreas como Cirugía general, Ginecología, Cirugía torácica, Cirugía cardíaca, Maxilofacial u Otorrinolaringología, e incluso Cirugía pediátrica, están empezando a recurrir también a él”, especifica el jefe de Urología del Chuac, y avanza que, en el centro coruñés, cirujanos generales y ginecólogos serán los siguientes en tomar las riendas del robot. “Los compañeros de esas dos especialidades empezarán a usar el equipo en octubre. Otros, como los otorrinolaringólogos o los cirujanos torácicos, también lo podrán utilizar, aunque esto se estima en una fase más tardía, porque esas áreas tienen menos pacientes candidatos a beneficiarse de él”, aclara.

La experiencia inicial con Da Vinci está siendo “muy satisfactoria”, subraya el doctor Chantada, quien considera que, “si todo va según lo previsto”, y los servicios del Chuac emplean “muchísimo” el robot, tanto en horario de mañana como de tarde, “probablemente sea preciso” incorporar otro equipo. “Nuestro centro tiene más pacientes de los que un solo robot puede operar. Por eso calculo que, no muy tarde, nos tendremos que beneficiar de un segundo equipo”, subraya el jefe de Urología del complejo hospitalario coruñés.

La principal ventaja de Da Vinci es que “mejora muchísimo la precisión en las cirugías por laparoscopia”. “Al tratarse de una tecnología 3D, permite al cirujano tener una visión magnificada, como si navegara por el interior del cuerpo del paciente. Además, el robot tiene una tecnología que mejora los movimientos del facultativo, al poder girar 360 grados, y otro aspecto muy positivo es que no tiembla. En un médico con experiencia, el temblor es imperceptible, pero hasta en eso Da Vinci es mucho más preciso”, destaca el especialista.

No obstante, y pese a sus evidentes ventajas, el robot no suple, en ningún momento, al cirujano. “Obviamente, tiene que haber un cirujano que maneje el equipo; si lo dejásemos solo, haría una desfeita. Pero Da Vinci sí mejora los movimientos y la precisión del facultativo. Visión en 3D, magnificación, navegación interna y precisión son las cuatro características principales de esta tecnología. Todo esto va a permitir que los pacientes, que son intervenidos mediante unos puntos de entrada mínimos de apenas un centímetro, se puedan levantar ya al día siguiente de la operación, y en muchos casos, recibir incluso el alta hospitalaria. Además, el posoperatorio es mucho menos doloroso, se reduce enormemente el riesgo de sufrir hemorragias, y esto va a posibilitar que recuperen, en pocos días, su vida familiar, social y laboral”, recalca el doctor Chantada, quien insiste en que la cirugía con Da Vinci “es muy funcional”. “Permite extirpar el tumor evitando las secuelas, tanto de incontinencia urinaria como de disfunción sexual, algo especialmente relevante en pacientes jóvenes”, señala.

Aunque hasta ahora los urólogos del Chuac solo han recurrido a Da Vinci para intervenir tumores prostáticos, a medio plazo prevén extirpar también cánceres de vejiga mediante esa tecnología. “En unos meses pasaremos a la cirugía de cáncer de vejiga, también con finalidad de conservar la funcionalidad”, avanza el jefe de Urología del complejo coruñés. La hoja de ruta les llevará, “ya el año que viene”, a abordar también con el robot tumores de riñón complejos, intentando conservar la parte sana del órgano. “Más a largo plazo, el reto es utilizar Da Vinci para llevar a cabo trasplantes renales, algo que ahora solo se realiza en contados centros de España. Pero con un equipo tan consolidado y competitivo en esa área como el nuestro, confío en que en el futuro también podamos hacerlo”, remarca.