La colada de lava que amenaza con sepultar bajo sus piroclastos, picón canario y cenizas, viviendas, colegios, iglesias y cultivos estará durante mucho tiempo avanzando —tanto como siga activo el volcán—, pero lo hará a muy poca velocidad.

La nube de ceniza y dióxido 
de azufre emerge del volcán 
en erupción, ayer.  | // KIKE RINCÓN / E.P.

La nube de ceniza y dióxido de azufre emerge del volcán en erupción, ayer. | // KIKE RINCÓN / E.P. Verónica Pavés

La colada había recorrido anoche, en los cuatro días de erupción, 3,6 kilómetros de los 6,5 que mide la ladera desde el punto en el que hizo erupción el volcán hasta el mar.

// Ricardo Grobas El buque oceanográfico ‘Ramón Margalef’, en el puerto de Vigo.

Ayer alcanzó la rotonda de la carretera general que hasta ahora era el punto que conectaba los pequeños barrios pesqueros de Puerto Naos, el Remo y La Bombilla con el resto de la isla. El volcán seguirá expulsando los millones de metros cúbicos de lava que alberga en su interior al menos hasta mediados de noviembre, según prevén los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), aunque podría llegar a estar en activo más de 84 días.

Los científicos han realizado esta estimación utilizando los datos conocidos sobre la duración de las erupciones históricas ocurridas en la isla de La Palma, aunque señalan que la pregunta “es muy difícil de responder”. Y es que, en las ocho erupciones históricas conocidas en la isla, ha habido de todo. “El Teneguía fue el volcán que menos tiempo estuvo en erupción, un total de 24 días”, recuerda Vicente Soler, vulcanólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), que advierte de que la que estuvo más tiempo lo hizo durante tres meses y fue la de Tahuya, que ocurrió en 1581.

500 metros

La gran colada de lava, que arrasa a su paso lo que encuentra, se ha expandido tanto por la extensa llanura de esta zona del oeste de La Palma —supera los 500 metros de ancho—, que apenas logra avanzar unos metros cada jornada. Estas circunstancia han llevado a los científicos a replantearse si finalmente la lava alcanzará el mar. La llegada al océano podría ser otro de los momentos claves de la erupción, dado que, la diferencia de temperatura entre el agua del mar (23 grados) y la de la lava que ha pasado varios días a la intemperie (800 grados) generará la evaporación de toda el agua y provocará grandes nubes blancas con alto contenido en sales y tóxicas. El catedrático en Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) José Mangas destaca que, si continúa su paso por los lugares previstos, es posible que incluso forme una “cascada de lava”, porque caerá en algún lugar de los 4.000 metros de acantilados que se encuentran entre la playa del Guirre y el puerto de Tazacorte.

Cada vez más viscosa

Como explicó el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, la colada no se va a parar, pero avanzará “lentamente” debido a que su viscosidad ha ido en aumento y a que hay “determinados hoyos naturales” que está rellenando a su paso. Aunque lo hace sin prisa, a su paso, la lava ha demostrado que es “imparable” y no se puede cambiar su dirección, pese al esfuerzo realizado por algunos de los bomberos desplazados a la isla por tratar de encauzar su paso. “Es un volcán estromboliano de libro”, recalca el catedrático en Geología José Mangas, que recuerda que este fenómeno natural no ha hecho más que empezar.

El experto recuerda que un volcán es como “un ser vivo” que tiene una fase de nacimiento, otra de crecimiento y finalmente una muerte. El de Cumbre Vieja apenas acaba de ver la luz y, en su desarrollo, sufrirá nuevos cambios y fases que, como destaca Mangas, están ampliamente descritas en la literatura científica. Para entender el tiempo que aún le queda de vida, Mangas hace referencia al tamaño del cono volcánico que se ha formado alrededor de la boca principal que a día de hoy se calcula que mide entre 10 y 20 metros de alto. “En Canarias lo normal es que los conos midan entre 150 y 300 metros”, recalca Mangas.

A partir de ahora, el volcán llega a nueva fase, algo más estable, aunque esto no signifique que sea menos peligrosa. “Se abrirán nuevos puntos de emisión a los lados del cono y otras bocas se irán cerrando y reabriéndose”, señala Domínguez. En definitiva, su evolución será lenta ya que el cono que está formando a su alrededor tendrá fases de crecimiento y otras de destrucción, cada vez que pierda estabilidad, para luego volverse a reconstruir con el magma que siga emanando hacia la superficie. También podrá sufrir fases más explosivas, como la de la noche del martes, o incluso, reducir el volumen de lava que emana de él. Dependiendo de cómo sople el viento, también es posible que las cenizas que genere lleguen mucho más lejos. Podrían viajar hasta cinco kilómetros a la redonda.

Los flecos

1 Un buque gallego analizará las aguas El buque Ramón Margalef, del Instituto Español de Oceanografía, salió el martes de Galicia con rumbo a La Palma para obtener muestras del fondo marino, de agua y de organismos. Analizará los cambios morfológicos en el fondo marino, así como a las posibles salidas de gases de origen volcánico o hidrotermal, además de estudiar los efectos de las coladas en el ecosistema marino. Este buque, construido en el astillero de Armón, realizó su primera misión hace ahora 10 años, analizando precisamente el volcán submarino de la vecina isla canaria de El Hierro.

2 No se cancelan vuelos ni reservas en las islas El turismo resiste la sacudida del volcán de La Palma. La salud del sector en Canarias no pasa por su mejor momento tras el embate de la pandemia. Ahora, la crisis vulcanológica podría poner en peligro la recuperación del turismo, que ya mira con optimismo hacia los próximos meses de temporada alta. Sin embargo, el temor al volcán no ha amedrentado a los viajeros europeos, aseguran los operadores, que no han registrado cancelaciones masivas de reservas y las compañías aéreas operan con normalidad sus vuelos.

3 La nube de azufre llega a la península esta tarde La erupción también tendrá consecuencias para la península. Las primeras simulaciones realizadas sobre la trayectoria de la nube de ceniza y dióxido de azufre que expulsa el volcán indican que podría llegar a la península ibérica a partir de esta tarde y que una de las primeras zonas que se vería afectada sería el sur de la Comunidad Valenciana. Según los datos del Instituto Volcanológico de Canarias, las 10 bocas expulsan a diario unas 10.665 toneladas de dióxido de azufre.