La montaña de Todoque es el último obstáculo que tendría que salvar la lava para llegar sin problemas a algún punto de los 4.000 metros de acantilados que se encuentran entre la Playa del Guirre y el Puerto de Tazacorte, al oeste de la isla de La Palma. Sin embargo, una simulación realizada por un grupo de investigación de la Universidad de La Laguna (ULL) y utilizada activamente por el Cabildo de La Palma para realizar el seguimiento de las lenguas de lava, muestra que es probable que finalmente sea esta montaña —de 320 metros de altitud— la que se interponga entre el mar y las coladas de lava a cientos de grados de temperatura, ralentizando aún más su paso y evitando que caiga a la costa.

Un agricultor de Tazacorte, 
con una piña de plátanos.  | // E. P.

Un agricultor de Tazacorte, con una piña de plátanos. | // E. P. Verónica Pavés / Daniel Hernández

“Las primeras simulaciones mostraban que llegaba al mar, sin embargo, a medida que la colada ha ganado espesor, ha perdido también fuerza para avanzar”, señala Nerea Martín, investigadora predoctoral de la cátedra de Riesgos de Desastres y Ciudades Resilientes de la ULL, cuyos trabajos de fin de grado y de máster versan sobre la vulcanología de La Palma. En estos momentos, como confirmó María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, la colada de lava ya mide en algunos puntos 12 metros de altura. Con esta nueva información, los científicos que habían previsto la velocidad de la colada con una media de tres metros, han aumentado hasta los ocho metros de media su tamaño. En estos momentos, la velocidad de la colada principal, que mide unos 500 metros de ancho, es de cuatro metros por hora. Y es que, cuanto más ancha se vuelve la colada, se transforma en más lenta y espesa.

Una casa cubierta de cenizas 
en Todoque.   | // REUTERS

Una casa cubierta de cenizas en Todoque. | // REUTERS Verónica Pavés / Daniel Hernández

Cabe recordar que el domingo, cuando el volcán entró en erupción, corría ladera abajo a cuatro kilómetros por hora, una cifra que se redujo hasta 700 metros por hora el lunes y que el pasado martes apenas era de 120 metros por hora. En los últimos días, tras arrasar más de 300 casas, apenas se ha movido unos metros de la entrada de Todoque.

Los Reyes, en El Fuerte.   | // RAMÓN DE LA ROCHA /EFE

Los Reyes, en El Fuerte. | // RAMÓN DE LA ROCHA /EFE Verónica Pavés / Daniel Hernández

La realidad ha reforzado las predicciones que este grupo de investigación están realizando a través del software libre Q-Lava. “Estamos realizando predicciones diarias”, explica Jaime Pacheco, geógrafo de la misma cátedra de la ULL, que señala que, con este seguimiento, se está ayudando al Cabildo de La Palma y a Protección Civil a saber cómo puede seguir avanzando la crisis volcánica.

Un hombre saca su bicicleta por la ventana
en el desalojo de su vivienda. | // KIKE RINCÓN / E.P.

Un hombre saca su bicicleta por la ventana en el desalojo de su vivienda. | // KIKE RINCÓN / E.P. Verónica Pavés / Daniel Hernández

La colada se bifurca

“Ayer, por ejemplo, nos solicitaron que hiciéramos una predicción de la lengua que se ha abierto en el sur”, asegura. Pacheco se refiere a la bifurcación que la colada de lava ha sufrido en lo alto de Montaña Rajada, a tan solo unos metros de la primera boca del volcán. El Cabildo quería saber si esta nueva lengua de lava —que discurre algo más rápido que su gemela— podría alcanzar en algún momento el cementerio de Las Manchas y un parque de placas solares. La predicción del grupo fue que no lo haría y que, en cambio giraría hacia el norte, donde se encuentra el resto de la colada de lava. “Luego se juntará con la lengua principal”, señala. En el día de ayer, finalmente, empezó a descender lentamente justo por el lugar por el que este grupo de investigación había previsto.

“Lo que ocurre con este lugar es que es la parte más nueva de La Palma”, indica Pacheco, que explica que “no tiene barrancos excavados, porque es muy reciente, por lo que la lava no tiene un cauce por el que discurrir”. Asimismo, los científicos creen que en esta zona concreta, pese a que todo el valle parece tener una altura semejante, puede existir una “pequeña depresión” que provoque que toda la lava confluya hacia el mismo punto.

Aunque no lo descartan del todo, pues la lava aún podría alcanzar el mar, en los modelos actuales, por el momento lo que alcanzaría la costa oeste de La Palma sería una fina colada. Esta estimación es de gran importancia, dado que la llegada al océano podría ser otro de los momentos claves de la crisis volcánica.

La diferencia de temperatura entre el agua del mar (23 grados) y la de la lava que ha pasado varios días a la intemperie (800 grados) generará la evaporación de todo el agua provocando grandes nubes blancas con alto contenido en sales y tóxicas. El catedrático en Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc), José Mangas, destaca que, si continúa su paso por los lugares previstos, es posible que incluso forme una “cascada de lava”, porque caerá desde las zonas acantiladas que hay detrás de la gran extensión de plataneras. Tras este momento, el cloro, el bromo y el yodo que componen el océano ascenderán en una nube de color blanquecino que puede ser tóxica y generar algunas explosiones importantes.

Peligro improbable

A partir de ahí, lo que pueda pasar, por el momento se basa en teorías. Una de ellas es la ínfima posibilidad de que cree lluvia ácida. “Esto solo ocurrirá si acaba generando precipitación”, matiza el director del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en Canarias, Pedro Vélez, que asume que, aunque podría ocurrir, es uno de los escenarios menos probables. En cualquier caso, “es complicado que caiga lluvia ácida en la isla”.

La jornada ayer en La Palma se inició con la visita de los Reyes de España. En su breve estancia, los monarcas mostraron empatía y compromiso para posibilitar que los damnificados por el avance de la lava puedan “reconstruir su vida”, dijo Felipe VI a su paso por La Laguna, barrio de Los Llanos de Aridane que ha sido desalojado.

Los Reyes, flanqueados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, y Ángel Víctor Torres, presidente del Ejecutivo regional, mostraron su cariño a la sociedad palmera.

“Queríamos estar aquí, en La Palma, cerca de todos los que están sufriendo las consecuencias de este volcán de Cumbre Vieja que tanto daño está haciendo en los municipios de la zona”, empezó diciendo el Rey. Para la recuperación, tal y como le trasladó el monarca y el presidente del Gobierno de España a los afectados, “no faltarán ayudas”, puesto que todas las administraciones, entidades privadas y ciudadanos “harán todo” lo posible para la rehabilitación de los daños sufridos.