Por primera vez en más de una década las muertes por tuberculosis aumentaron en el mundo en 2020, un retroceso que los expertos no han dudado en atribuir a la pandemia por la perturbación de los servicios médicos esenciales y la desviación de recursos para atender la crisis, en particular en países pobres donde la primera enfermedad está más extendida. Así lo confirma el informe anual sobre tuberculosis que publicó ayer la Organización Mundial de la Salud.