Pacientes que se autolesionan con cortes, quemaduras o la ingesta masiva de medicamentos a causa de la ansiedad que sufren forman parte del día a día de los servicios de Urgencias. Pese a que tanto la Asociación Española de Pediatría como la Fundación Anar alertan de que estas conductas en adolescentes y jóvenes se han disparado con la pandemia, desde las Urgencias del Hospital de A Coruña aseguran que, en general, ya era algo “muy frecuente” antes de la llegada del coronavirus. “Todos los días vemos a alguien con autolesiones”, asegura la médica adjunto de este servicio Uxía Fernández, quien reconoce, que lo que sí se aprecia es un aumento generalizado de “los problemas derivados de la salud mental o de enfermedades psiquiátricas” e insta a afectados y familiares a no dudar en pedir ayuda para recibir la asistencia necesaria.

Algunos estudios apuntan a un repunte de pacientes que se autolesionan. ¿Lo han notado en las Urgencias del hospital?

Ahora hay un poco más de conciencia sobre la salud mental y los problemas derivados de ella, pero sí es cierto que es algo que llama la atención cuando estás en Urgencias y que no lo ves hasta que estás dentro. Ya incluso antes de la pandemia los problemas derivados de la salud mental, las dolencias psiquiátricas, las autolesiones ya eran súper prevalentes antes. Por ejemplo, los suicidios consumados no llegan urgencias y no salen en los medios y la gente no es consciente de la cantidad de casos que hay. En Urgencias la patología psiquiátrica o de salud mental está al nivel de los dolores torácicos o abdominales. Es el día a día, vemos mucha.

¿Con qué frecuencia atienden casos de autolesiones?

Todos los días. Todas las guardias vemos algún caso. Es una patología del día a día, es diario y eso ya es algo llamativo y alarmante.

¿Qué lleva a hacerse daño a uno mismo? ¿Está relacionado con los intentos de suicidio?

Las autolesiones son muy comunes y no tienen tanto riesgo de suicidio como tal. Aunque no se puede generalizar y hay de todo, sí es cierto que son más frecuentes en jóvenes. El perfil de persona con riesgo de suicidio es otro. Se trata de personas con problemática familiar, suele ser gente más mayor, varones, divorciados, con problemas de alcohol... Todo ello son características más llamativas para llegar a consumar un suicidio.

¿Qué lleva entonces a que una persona se autolesione?

Las autolesiones muchas veces son ataques de ansiedad. Hay personas que tienen problemas de ansiedad o de depresión, pero no quieren quitarse la vida sino canalizar su ansiedad y se autolesionan y hacen llamadas de atención. Gente que igual está deprimida, se siente sola y necesita hacer un reclamo de que se encuentra mal y se autolesiona. Pero rara vez las autolesiones llevan a consumar el suicidio. Sí que nos dan mucha información de que esa persona está mal, de que está manejando unos niveles de ansiedad muy elevados, pero no son los que más miedo nos dan a nosotros en cuanto a consumo de suicidio porque rara vez las autolesiones terminan así. El que se quiere quitar la vida hace cosas más letales. No unos cortes en el brazo que en cuanto se los hacen están arrepentidos y piden ayuda, sino que optan por un solo gesto que les quite la vida.

Pero algunas autolesiones pueden poner en riesgo la vida...

Sí, no les quitamos importancia. De hecho también vemos ingestas de medicamentos. Personas que sufren una ataque de ansiedad y se toman 20 pastillas de golpe porque quieren tranquilizarse o dormir y no se dan cuenta del riesgo que esto implica para su salud.

¿Cómo se llega a esta situación? ¿No son conscientes de lo que hacen en ese momento?

Hay gente que canaliza la ansiedad dando un puñetazo o rompiendo algo y hay quien lo hace autolesionándose. Parece difícil de entender, pero lo cierto es que lo vemos muy a menudo. Todos los días aparece alguien que se autolesiona y realmente son ataques de ansiedad. La intención final de estos pacientes no es suicidarse.

¿Son ellos los que acuden a Urgencias o suele pedir ayuda la familia al enterarse de lo que ocurre?

Muchas veces es el propio paciente el que acude a Urgencias pidiendo ayuda. Le da un ataque de ansiedad o se pone en un momento de mucho nerviosismo, se autolesiona y como objetivamente no quería quitarse la vida pues tiene miedo y dice ‘¿Qué he hecho?’ y vienen un poco en arrepentimiento. Otras veces lo hacen delante de otros familiares y son ellos los que los traen pidiendo ayuda.

¿Cómo se aborda un caso de este tipo cuando llega a Urgencias?

Nosotros lo atendemos en un primer momento y detectamos qué grado de realidad hay en esa autolesión, si fue una llamada de atención o si verdaderamente esa persona necesita atención psiquiátrica. Lo primero vemos el tipo de pacientes que es, si tiene antecedentes porque muchas veces las autolesiones son repetidas, gente que cuando hace esto una vez ya lo hizo otras veces —como ocurre con la gente que hace ingesta abusiva de alcohol o tóxicos—, detectar si hay una enfermedad psiquiátrica de base y preguntarle directamente si se quieren quitar la vida, es un tema que hay que abordar, no hay que evitarlo. Y dentro de lo que cabe en una consulta de urgencias que es rápida detectar si hubo alguna discusión o un agravante que le hizo llegar a eso.. Si detectamos cualquier signo de alarma de riesgo de la vida del paciente o que precisa atención psiquiátrica hablamos con ellos que le hacen una valoración urgente y ven si precisa ingreso, tratamiento o lo deriva a consulta.

¿Cómo ayudan a las familias a sobrellevar esta situación?

Para las familias las autolesiones son algo traumático y es una situación dura, también para el propio paciente porque ellos luego hacen autocrítica y sufren casi más por su familia que por ellos. Nosotros intentamos hacer ver a la familia que ellos no lo hacen por mal, ni por hacerles daño sino que tienen un problema de salud mental, que necesita ser atajado y precisan ayuda. Si el problema es crónico, ves que alguien está con ansiedad o depresión hay que acudir al médico de cabecera, pero si hay una actitud de riesgo, por supuesto, hay que ir a urgencias, que es donde valoramos si el paciente está en riesgo y precisa valoración psiquiátrica urgente.

Una vez detectado el origen del problema, ¿suele solucionarse?

Hay mucha patología psiquiátrica que no se soluciona pero que con tratamiento permite a los pacientes llevar una vida normal. Y después, como ocurre con la pandemia de coronavirus, hay casos de ansiedad o depresión por el hecho de haber estado encerrados, gente que perdió el trabajo o a un familiar y en esos casos es más fácil localizar la causa y ayudarles a solucionarlo.

“La salud mental es una emergencia sanitaria”


Reconoce que tras el bajón de pacientes en Urgencias a inicios de la pandemia —cuando la gente apenas acudía por miedo al contagio de coronavirus— y el descenso que hubo en el número de enfermos con problemas de salud mental, ahora experimentan un incremento de casos. “Si ya antes había muchos casos ahora llama la atención y no solo autolesiones sino pacientes que vienen quejándose de problemas de pérdida de peso, dolor de cabeza, malestar, y que al final si profundizas es gente que está deprimida por la pandemia porque han perdido el trabajo, familiares y que igual no se atreven a manifestarlo”, señala Fernández, quien no duda en afirmar que en la actualidad la salud mental “es una emergencia sanitaria”. “Todavía hay mucha gente que la tiene estigmatizada y que no se atreve a pedir ayuda”, sostiene esta doctora que recuerda que los problemas de salud mental se manifiestan con múltiples síntomas. “Hay quien viene por dolor en el pecho pensando que es un infarto y es ansiedad, gente a la que le falta el aire y no es neumonía ni COVID sino ansiedad...”, indica Fernández, que recuerda que ante el aumento de casos por la pandemia, desde la Sociedad Española de Médicos de Emergencias se ha puesto en marcha un protocolo para la detección precoz de estos problemas tanto en los pacientes como en los propios sanitarios. “Nosotros también hemos vivido la pandemia y muchas veces al creer que somos nosotros los que ayudamos nos olvidamos de pedir ayuda”, señala y añade: “A la gente hay que decirle que deje de estigmatizar la salud mental. Es salud y para tenerla al 100% hay que pedir ayuda y hay que abrirse. Nadie le va a juzgar por tener un problema por salud mental. Si lo hacemos a tiempo se pueden salvar vidas y mejorar la calidad de vida quienes no se dan cuenta de qué mal están hasta que les ayudas”.