La pérdida de cabello es uno de los efectos secundarios más comunes, y el más visible, del tratamiento de algunos tipos de cáncer, incluido el de mama. Una cuestión que va más allá de la estética, y que afecta a la autoestima de muchas mujeres, aunque no todas quieren ponerse una peluca o un pañuelo. “Es una elección personal, pero las que sí lo desean no deben encontrarse con el impedimento económico para no hacerlo”, subraya Paula Romero, trabajadora social de la Junta Provincial de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Esta entidad acaba de poner en marcha, precisamente, un banco de pelucas y pañuelos gratuito (como todos sus servicios) en su sede de la calle Real de A Coruña, que se une a los dos que ya tienen en Ferrol y Santiago, así como al de la Unidad de Mama del Hospital Abente y Lago, pionero en Galicia (lleva en funcionamiento desde 2010) y que cuenta, también, con la colaboración de la AECC.

“La puesta en marcha de este nuevo banco de pelucas y pañuelos en nuestra sede de A Coruña surge por la gran demanda que percibimos de este servicio. Es cierto que en la ciudad ya existe, desde hace años, otra iniciativa similar y que funciona estupendamente bien, en la Unidad de Mama del Hospital Abente y Lago, pero consideramos que nos faltaba ofrecer algo parecido en nuestras propias instalaciones. Es una cuestión que teníamos en mente desde hace tiempo, pero que hubo que posponer por la pandemia de COVID. Ahora, gracias a distintas colaboraciones y ayudas, hemos podido darle el impulso definitivo”, explica Romero, quien especifica que el recién estrenado banco de pelucas de la sede coruñesa de la AECC está abierto a todas las pacientes con cáncer, del tipo que sea, que necesiten recurrir a ese servicio. “Para solicitarlo, solo deben pedir una cita para acudir a nuestra sede (Calle Real, 1, 1º), donde tenemos distintos recursos (pelucas, pañuelos, gorros...), que se podrán probar para ver con cuál se encuentran más cómodas. Muchas mujeres no quieren tanto una peluca, porque no se encuentran con ella, y prefieren un pañuelo. En cualquier caso, tenemos una gran variedad de modelos adaptables a diferentes gustos y personalidades”, destaca.

El nuevo banco de pelucas de la AECC en A Coruña se nutre de recursos adquiridos por la propia entidad, y de otros que han sido donados por particulares y sometidos a estrictos procesos de limpieza y acondicionamiento. “Aceptamos, de muy buen grado, donaciones de pelucas de usuarias que ya no las necesiten y que quieran darles una nueva vida. Tenemos personal voluntario especializado en el tratamiento de este material, que se encarga de prepararlo, en estos casos, para poder continuar su vida y servir a otras mujeres que lo precisen durante sus tratamientos de quimioterapia”, apunta la trabajadora social de la AECC, quien subraya que, en apenas tres días, desde el anuncio de la puesta en marcha del banco en las redes sociales de la entidad, recibieron ya “cinco o seis donaciones” de pelucas.

La entidad ha iniciado un servicio de préstamo de camas articuladas y grúas para enfermos en fases avanzadas

“Creo que esta iniciativa va a ser un éxito, porque son muchas las mujeres que necesitan ese tipo de recursos. Tenemos la experiencia previa, tanto del banco de la Unidad de Mama del Abente y Lago como de los que tenemos en Ferrol y Santiago, que son un ir y venir continuo de pacientes solicitando el préstamo de pelucas y pañuelos”, señala Paula Romero.

El banco de pelucas y pañuelos no es el único servicio que acaba de poner en marcha la AECC en su sede coruñesa. Desde hace dos meses, la asociación dispone también de camas y grúas articuladas, para pacientes con cáncer en fases avanzadas de la enfermedad. “Hay muchos enfermos con recursos limitados que no pueden hacer frente al alquiler de material de este tipo, por eso iniciamos este servicio, totalmente gratuito. Nosotros nos encargamos del desplazamiento y el montaje de la cama o la grúa en el domicilio, y también de recogerla en el momento en que deje de ser necesaria”, refiere.