Un nuevo reboso de la colada principal del volcán de La Palma sepultó durante la madrugada de ayer una treintena de las viviendas del barrio de Todoque que aún se mantenía en pie después de que la lava sepultara la mayor parte de este núcleo de población. Este apéndice preocupa porque su dirección natural es hacia Las Norias, una pequeña localidad turística con más de medio centenar de edificios. Otro de los frentes que “pende de un hilo” es el que está parado frente a la iglesia de La Laguna, según indicó el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, quien explicó que sólo necesita “un aporte por detrás y lo empuje” para que se vuelva a reactivar.

Los diferentes frentes no se habían movido desde el pasado lunes, después de que durante el fin de semana se formara una nueva ramificación al sur del volcán que se quedó a 150 metros de la planta fotovoltaica de la urbanización del Corazoncillo. Desde entonces, la gran cantidad de magma solidificado que expulsaban hasta cinco bocas progresaba sobre las coladas antiguas. El material volcánico alimentaba sobre todo a la primigenia, que continúa aportando material a la fajana de la playa de El Guirre, y a la colada que arrasó con Todoque, que se quedó parada a 350 metros del océano el pasado 10 de octubre. Este aporte, sin embargo, no generó avance alguno, sino que durante tres días provocó un incremento del espesor de las coladas, que en algunos puntos llega a supera los 15 metros de altura. Durante las últimas horas, un nuevo reboso se introdujo por el denominado Camino El Calvario, caminó a unos 20 metros a la hora hasta cruzar la carretera LP-213 que conectaba Los Llanos de Aridane con Las Manchas, y llegó al Hoyo de Todoque, donde la presencia de los inmuebles hizo que ralentizara su avance. Morcuende declaró que a primera hora de la tarde de ayer progresaba “con muy poca velocidad” con dirección hacia Puerto Naos, aunque “a bastante distancia” de esta localidad turística por lo que no se prevé que resulte afectada. Si este nuevo frente coge este último camino podría producir grandes destrozos en la Cooperativa Covalle, que permanece junto a la pared sur de la colada primigenia, y en viviendas al estar situado muy próximo a Las Norias. El otro frente que pone en riesgo a núcleos de población es el que está detenido frente a la iglesia de San Isidro de La Laguna. Morcuende insistió en que es “imposible” que los vecinos de esta zona regresen a sus domicilios.