El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. En nuestro país, hay más suicidios que muertes en las carreteras. Solo en 2020, 3.941 personas se quitaron la vida, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística.

El fallecimiento de la actriz Verónica Forqué a los 66 años tras quitarse la vida en su domicilio de Madrid no solo ha sacudido al mundo cultural, sino que ha puesto el foco mediático en el gran tabú de la salud mental en España: el suicidio.

Aunque, en general, los medios de comunicación no informan sobre los suicidios en un pacto aceptado en las redacciones que busca evitar un “efecto imitación”, también conocido como “efecto Werther”. Este término acuñado por el sociólogo David Phillips en 1974 hace referencia a la novela de Goethe Las penas del joven Werther, en la que el protagonista muere por suicidio.

Según un estudio de Phillips, el número de suicidios en Estados Unidos se incrementaba durante el mes posterior a que el New York Times publicase en portada alguna información sobre suicidios.

Dados los importantes factores de riesgo, además de la delicadeza que requiere la cobertura de los suicidios, solo se publican noticias relacionadas con el suicidio cuando el tratamiento de la información puede tener un efecto preventivo sobre la conducta suicida.

La teoría del Efecto Papageno indica que la exposición a informaciones sobre personas que han afrontado crisis de forma positiva y sin comportamientos suicidas ejerce un efecto protector. La dimensión del problema de salud que suponen los datos de suicidios en España ha provocado que la tendencia en los medios conceda cobertura a noticias que abordan este problema desde una perspectiva preventiva.

El gran tabú ha ido derrumbándose en los últimos meses, quizás por la magnitud de las cifras, pero también por una sociedad cada vez más preocupada porque la salud mental tenga la misma importancia que la física en nuestro país.

Las peticiones desde diversas plataformas a los partidos políticos para abordar esta problemática se ha incrementado notablemente en esta última legislatura.

Según recoge la agencia Efe, la proporción de psicólogos clínicos es de 6 por cada 100.000 habitantes actuales, frente a los 18 de media en la Unión Europea. Hay en España 9,6 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, muy por detrás de países como Polonia, Finlandia y Bélgica con 24; 23 y 20 respectivamente.

El debate social sobre el suicidio no es fácil ni sencillo. La salud mental implica múltiples variables que pueden desembocar en pensamientos suicidas. Son, además, muchos los falsos mitos que rodean al suicido y lo relacionan con llamadas de atención. Cualquier indicio debe poner en alerta al entorno de una persona que muestra comportamientos o pensamientos suicidas.

Por cada suicidio consumado se producen 20 tentativas, según se puso de manifiesto el mes pasado en el Congreso, durante la jornada Depresión y suicidio en España promovida por la Fundación de Ciencias del Medicamento y Productos Sanitarios, la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB).

Galicia es la segunda comunidad con mayor tasa de suicidios por habitante. Solamente Asturias supera los datos de la comunidad gallega.