El anuncio del primer ministro israelí, Naftali Benet, de que Israel comenzaría a administrar la cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus convierte a su país en el primero del mundo en apelar a esta estrategia para detener el avance de la variante ómicron, algo que algunos expertos ven como una apuesta.

Tras una velocísima campaña de inoculación con la primera y segunda dosis y de ser el primer país del mundo en administrar la de refuerzo de Pfizer, Israel se encamina a convertirse también en el primero en aplicar masivamente una cuarta dosis de la vacuna producida por la farmacéutica estadounidense, con la que el país asiático tiene un acuerdo de colaboración científica.

“Es una maravillosa noticia que nos ayudará a superar esta oleada de la variante ómicron que está azotando el mundo entero”, señaló Benet tras el anuncio, y enfatizó que “Israel sigue estando a la vanguardia del esfuerzo mundial para hacer frente a la pandemia”.