“Nunca una misión ha mirado el universo con estos ojos”, explica, ilusionada, Begoña Vila, ingeniera de sistemas encargada de coordinar los instrumentos a bordo del telescopio espacial James Webb. En vísperas del lanzamiento de esta histórica misión, previsto para mañana, la científica habla desde el puerto espacial de Kurú en la Guayana Francesa.

¿Cómo se vive la previa de un lanzamiento histórico?

Estamos hasta arriba de trabajo y con las emociones a flor de piel. Hay mucha alegría y emoción después de tantos años de trabajo, pero también hay muchos nervios porque, aunque lo hayamos ensayado miles de veces, siempre da mucho vértigo pensar que pasas de las simulaciones a la realidad.

¿Cuál ha sido para usted el mayor reto de este proyecto?

Tener que planearlo todo hasta el más mínimo detalle. Cuando trabajas en los instrumentos científicos, por ejemplo, no solo tienes que comprobar que funcionan en tu laboratorio, también tienes que ponerlos a prueba para las condiciones reales del espacio. Este telescopio se ha testado en condiciones de vacío y a temperaturas de hasta 40 grados por debajo del cero absoluto. Todo ha sido ensayado miles de veces y comprobado por cientos de profesionales. Por eso es importante recordar que esta misión no es obra de una sola persona: es un trabajo en equipo.

Esta misión ha sido definida como histórica. ¿Cuál será el primer hito que conquistará?

Esta misión será un antes y un después en muchos aspectos. Uno de los primeros hitos de esta misión será el despliegue del telescopio en sí. Hasta ahora, el peso y el tamaño eran dos de las principales limitaciones en el diseño de una misión. El telescopio Webb supone un paso adelante en ambos aspectos. Primero, porque utiliza materiales más ligeros. Y segundo, porque es la primera misión que se ha diseñado para ir doblada dentro del cohete y desplegarse en órbita. Cuando esta tecnología esté demostrada se abrirá la puerta a lanzar instrumentos más grandes en el espacio.

¿De qué manera cambiará este telescopio nuestra manera de mirar el universo?

Este telescopio cuenta con herramientas para mirar el universo a través de una longitud de onda no visible al ojo humano, el infrarrojo, y con una sensibilidad muy alta. Nunca hemos puesto en el espacio algo así. Cuando lleguen las primeras imágenes y los primeros espectros captados por esta misión, el telescopio James Webb nos mostrará el universo como nunca lo habíamos visto antes.

¿Qué esperamos ver a través de los ojos del Webb? ¿Tan diferente será del Hubble?

Veremos cosas que no habíamos visto antes y que, hasta ahora, ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Galaxias lejanas. Formaciones estelares a través del polvo cósmico. Atmósferas de planetas. Quizás incluso nos sorprenda algún rincón de nuestro sistema solar que no conocíamos. Esto es como cuando llevas toda la vida haciendo fotografías con una cámara malucha y, de golpe, te cambias a una cámara de las buenas. Aunque saques una foto al mismo punto con ambas máquinas, la cámara buenas sacará detalles que en la otra ni siquiera se aprecian. Esta será la diferencia entre el Hubble y el Webb.

Uno de los objetivos de la misión es mirar atrás en el tiempo...

Así es. Este telescopio mirará atrás en el tiempo porque analizará la luz de las primeras estrellas y galaxias del universo. Sabemos que las primeras estrellas eran cien veces más grandes que el sol y que, cuando explotaron, generaron los elementos pesados que más adelante nos formaron a nosotros. Si conseguimos entender cómo fue exactamente ese proceso, esa evolución, también entenderemos mejor nuestra propia historia.

¿Este instrumento nos ayudará a responder la eterna pregunta de si estamos solos en el universo?

Es otro de los objetivos, sí. Si alguien me hubiera preguntado por las posibilidades de vida extraterrestre hace treinta años el debate no hubiera llegado a ningún lado porque, por aquel entonces, la existencia de planetas que orbitan a otras estrellas tenía una gran parte de especulación. Pero en las últimas décadas, varias misiones han demostrado que existen sistemas solares que albergan exoplanetas parecidos al nuestro. El Webb será el primero en mirar directamente hacia estos potenciales mundos para ver cuántos reúnen las condiciones para albergar la vida tal y como la conocemos.

La misión despega con las expectativas muy altas. ¿Cuándo cree que tendremos los primeros resultados?

En cuanto lancemos el telescopio aún tardaremos seis meses en ponerlo a punto. Primero habrá una fase de despliegue de los instrumentos. Después, otra para calibrarlos. Serán seis meses de operaciones muy meticulosas. Cuando esté todo a punto, las primeras observaciones del Webb serán una muestra técnica de todo lo que puede hacer. A continuación empezará un año entero de observaciones que han pedido equipos científicos de todo el mundo.