El SARS-CoV-2 continúa sin levantar el pie del acelerador en el área sanitaria de A Coruña y Cee, que inicia la última semana del año con 4.485 infectados, casi el doble que la anterior, que arrancó con 2.372, aunque la tasa de hospitalización por COVID se mantiene estable, e incluso desciende ligeramente, del 1,3 al 1,1%. Con todo, el imparable aumento de los contagios en la calle hace que el número total de ingresados con ese coronavirus se haya incrementado un 54% en los últimos siete días, al pasar de 33 a 51, según el último balance diario del Servizo Galego de Saúde (Sergas), elaborado con datos recogidos entre las 18.00 horas del sábado y el domingo. Aún así, son casi la cuarta parte de los 237 hospitalizados con COVID que había el pasado 22 de enero, en plena escalada de la tercera ola, cuando la demarcación coruñesa registraba cifras de incidencia del virus casi idénticas a las actuales y la población aún no estaba vacunada.

La mayoría de los pacientes con COVID ingresados, actualmente, en el área sanitaria coruñesa se encuentran en el edificio principal del Complexo Hospitalario Universitario (Chuac), 41 en planta y cinco en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Los cinco restantes se reparten entre el Hospital Virxe da Xunqueira de Cee, que alberga a un enfermo con coronavirus en planta, y los centros privados HM Modelo y Quirón, donde permanecen ingresados cuatro pacientes con COVID; uno en la UCI y dos en un área de hospitalización convencional, en el primero; y otro en planta, en el segundo.

El escenario que dibuja esta sexta ola de pandemia de SARS-CoV-2 en la demarcación coruñesa es diametralmente distinto al de anteriores etapas de la emergencia sanitaria, al menos por ahora, y no cabe duda de que la elevada tasa de vacunación y el avance en la administración de refuerzos y terceras dosis actúan de colchón frente al impacto de los contagios en los hospitales, no obstante, los especialistas consultados por este diario insisten en recetar altas dosis de prudencia, puesto que el incremento de los positivos puede traer consigo un aumento de la presión hospitalaria. Ninguno de ellos, y tampoco las autoridades sanitarias, se atreven a pronosticar cuándo se alcanzará el pico de infectados, pero teniendo en cuenta las celebraciones y encuentros familiares que quedan por venir, y que la variante ómicron, mucho más transmisible que sus predecesoras, circula desde hace al menos tres semanas en nuestro entorno (el último informe de CovidBens revela que ocupaba el 29% de la carga viral en aguas residuales de A Coruña y sus concellos limítrofes en muestras recogidas el pasado día 16), lo esperable es que la cifra de nuevos contagios continúe en ascenso en los próximos días.

Los especialistas insisten en recetar "prudencia", puesto que el incremento de los positivos puede traer consigo un aumento de la presión hospitalaria

Los hospitales coruñeses aguantan, por ahora, el envite de la sexta ola, que desde hace días anega, sin embargo, la Atención Primaria. Con el SARS-CoV-2 desbocado y sin freno en la calle, los profesionales del primer nivel asistencial no dan a basto, y aunque en general la mayoría de los pacientes a los que atienden presentan síntomas leves de la infección causada por ese coronavirus, alertan de que el imparable incremento de los contagios puede traer consigo un aumento de la gravedad de los cuadros clínicos por COVID. “Esta ola no está siendo como las anteriores, en el sentido de que los casos de COVID que veíamos eran más contados o estaban más acotados. Ahora nos encontramos con consultas de enfermos crónicos pendientes de hacer, con otras infecciones respiratorias y con el COVID, que además trae consigo una burocracia brutal. Por un lado están los pacientes sintomáticos; por otro, los infectados asintomáticos... Cuando se detecta un positivo en un test de antígenos, hay que confirmarlo mediante una PCR, lo cual no tiene ni pies ni cabeza... La demanda y nuestras consultas están desbordadas”, aseguraba recientemente, en estas páginas, la doctora Ana Carvajal, médica en el centro de salud de la Casa del Mar, quien advertía de que tanto ella, como algunos de sus compañeros, estaban “llegando a atender a 50 pacientes al día”, algo que vivieron “en algún momento del verano” porque faltaba personal, no obstante, aseguraba que esa situación se está dando ya “estando todos”.

Los hospitales coruñeses aguantan el envite de la sexta ola, que 'anega' las consultas de Atención Primaria, según denuncian profesionales de ese nivel asistencial

En términos similares se manifestaba Ramón Veras, portavoz de SOS Sanidade Pública en A Coruña y médico en el centro de salud San José, quien enfocaba el “problema” en que los profesionales de Atención Primaria llevan “una temporada con las agendas tan saturadas”, que “casi cada urgencia o cada nueva consulta que nos solicitan acaba convirtiéndose ya en lo que llamamos citas fuera de agenda”. “Cada día hay más peticiones de PCR, esto se traduce en más citas para dar resultados de esas pruebas y en realizar los seguimientos de los positivos”, afirmaba el doctor Veras, y apuntaba que “lo único positivo” de la situación que se vive estos días en los ambulatorios coruñeses es que los casos de COVID que están atendiendo presentan “cuadros clínicos leves”.

En el contexto actual, el portavoz de SOS Sanidade Pública en A Coruña insistía en que “lo más prudente” es evitar contactos si se tienen síntomas compatibles con el COVID, y en caso de celebrar alguna reunión familiar, consideraba que “quizás sea conveniente hacerse antes alguna prueba de detección”. Admitía, no obstante, que los test de antígenos de diagnóstico rápido “son útiles cuando son positivos”, porque “permiten detectar antes la infección”. Un negativo en una prueba de ese tipo, sin embargo, “no es garantía de no estar infectado” con el SARS-CoV-2. “Los test de antígenos son menos fiables en personas asintomáticas y que tampoco son contactos, no obstante, resultan siempre mejor que nada. No detectan el 80% de los positivos, pero sí en torno al 40%, y eso también suma”, indicaba.