Ómicron ha disparado como nunca los casos de COVID-19. Ante la avalancha de infecciones, son muchos los que, incapaces de encontrar cita en los ya saturados ambulatorios, recurren a los test de antígenos para saber si se han infectado. En el último mes, en plenas fiestas de Navidad, la demanda de estas pruebas diagnósticas en España se ha multiplicado exponencialmente y, así, también lo han hecho sus precios de venta al público. Los usuarios denuncian que los mismos kits de diagnóstico que hace unos meses podían adquirirse por poco más de tres euros ahora, si se encuentran, superan los 10. Expertos y entidades de consumidores, por su parte, alertan de que se está “especulando con la salud de las personas con COVID” y reclaman una regulación de los precios de estos productos ahora esenciales.

En pleno auge de la demanda de tests de antígenos, el Consejo General de Enfermería (CGE) pidió al Gobierno central que limitase el precio de venta de los test de antígenos, “como ya se hizo con las mascarillas”, para evitar la “especulación con la salud de las personas”. El Ejecutivo recogió el guante, y el pasado lunes, el presidente, Pedro Sánchez, anunció la inminente puesta en marcha de esa medida. “El debate que teníamos antes o durante estas Navidades ha sido, sobre todo, sobre la oferta de estos test. Hubo un aumento exponencial de demanda, pero no de oferta. Este tema ya está resuelto. Ahora nos meteremos con el control del precio del test de antígenos”, señaló.

Según un análisis realizado recientemente por la asociación de consumidores Facua, la venta de estas pruebas diagnósticas ha pasado por varias etapas de desabastecimiento y de inflación de los precios. El coste de los test, denuncia la entidad, varía hasta un 102% en función de la farmacia y en muchos casos supera los 10 euros la unidad. En estos momentos, pues, “una familia de cuatro miembros tiene que invertir hasta 40 euros cada vez que tengan que realizarse estos test”. Sobre todo ahora que, según explican los expertos, los contagios están desbocados.

En España, el precio de los autotest no ha estado hasta ahora regulado (como tampoco lo está el de las PCR y otras pruebas diagnósticas sobre coronavirus que se realizan en laboratorio). El Ministerio de Sanidad había dejado esta cuestión en manos de las autonomías, que son quienes tienen la última palabra en materia sanitaria. En Cataluña, varios partidos políticos se habían pronunciado a favor de abrir el debate sobre esta regulación de precios. En Galicia, Valencia y Baleares también habían surgido voces favorables a pactar un techo máximo para la venta de estos productos sanitarios. “Los precios de los test de antígenos no pueden fluctuar como si fuera la bolsa”, declaraba hace unos días Joan Baldoví, portavoz de Compromís en el Congreso.

En países como Reino Unido, los test de antígenos pueden conseguirse de manera gratuita. En Francia y Alemania, el precio de venta de estos productos está limitado a un máximo de tres euros. En EE UU, el coste de esos kits no está regulado, aún así, Biden prometió que el país repartiría hasta 500 millones de test gratuitos a sus ciudadanos.

Restricción del 15% en el beneficio

El Gobierno portugués aprobó en abril del año pasado una limitación del 15% en el margen de beneficio —tanto para mayoristas como para minoristas— de productos como los autotest, el gel desinfectante y las mascarillas. Una medida que ha permitido que el precio de los autotest esté entre los 2 y los 4 euros por unidad. Estos productos cuentan además con una tasa reducida del 6% en el IVA. El Ejecutivo también aprobó a mediados de noviembre la realización de hasta cuatro test de antígenos gratuitos para todos los usuarios del Servicio Nacional de Salud (SNS), disponibles en las farmacias y en los laboratorios adscritos. Este número fue ampliado hasta los seis test por persona a mediados de diciembre para incentivar a la población a hacerse la prueba antes de las fiestas de Navidad. En los primeros días de enero se han realizado cinco veces más test que en el mismo periodo del año anterior. La previsión es que la cifra de pruebas siga aumentando en los próximas días con la vuelta a los colegios, que supondrá la realización de testeos masivos a profesores y personal no docente.

Precio límite fijado por el Gobierno

Desde hace ya algunos meses, Italia cuenta con un precio máximo, fijado por el Gobierno, para los test de antígenos destinados a adultos de 15 euros y, para adolescentes de entre 18 y 12 años, de 8 euros. Las pruebas que se dispensan en farmacias y que se pueden hacer en casa tienen precios que oscilan, en la mayoría de los casos, entre los 5 y los 8 euros. La última medida que ha entrado en vigor en Italia ha sido la limitación del precio de las mascarillas FFP2, que ahora no pueden costar más de 75 céntimos en el país. La decisión se adoptó la semana pasada, a raíz de la subida de la curva epidemiológica italiana, gracias a un acuerdo con las farmacias, y para hacer más accesible este dispositivo sanitario que ahora es obligatorio para personas positivas al SARS-CoV-2 que no tienen síntomas y pueden evitar, por lo tanto, las cuarentenas. Además, este tipo de mascarilla también se exige para usar transportes públicos y algunas actividades de ocio, como acudir a un cine o un teatro.

Al menos una prueba gratuita cada semana

En Alemania, cualquier ciudadano, independientemente de si está vacunado o no, puede acceder a los llamados bürgertest (test ciudadanos) en los miles de centros de testeo que hay repartidos por el país. Cada ciudadano tiene derecho a un test de antígenos semanal gratuito. Las autoridades decidieron recuperar el pasado noviembre el acceso universal a este servicio ante el aumento de los casos en la cuarta ola de contagios que comenzó en otoño. La actual legislación obliga, además, a las empresas a ofrecer al menos dos test de antígenos semanales a los empleados que tengan que acudir al puesto de trabajo. Así las cosas, la ciudadanía alemana tiene menos necesidad de acudir a la oferta privada de test que en otros países europeos. Si fuera necesario, los precios actuales en las principales cadenas de supermercados y comercios de productos de higiene son los siguientes: el precio de un autotest oscila entre 1,75 y 3,75 euros. Los de los PCR —necesarios, por ejemplo, para viajar a algunos países— son más caros: empiezan por los 69 euros y pueden superar los 270.

Test gratuitos con inscripción previa

En el Reino Unido, el Gobierno confía en superar la actual ola de ómicron con dos armas: vacunación masiva con la dosis de refuerzo y test rápidos disponibles y gratuitos para todo el mundo. Los ciudadanos pueden hacerse con las pruebas rápidas en numerosas farmacias. El requisito previo es inscribirse en el portal en internet del Gobierno donde se obtiene un código QR, con el que se pueden recoger los test. Cada paquete contiene siete de estas pruebas. Es posible también hacerse con ellos en algunos centros comunales como las bibliotecas, o en universidades, como la de Westminster en Londres. Los responsables de guarderías y los enseñantes a todos los niveles pueden hacerse el test a través de sus respectivos centros. Unos 100.000 trabajadores en servicios esenciales en Inglaterra serán sometidos a diario a una prueba rápida. Después de cada test, ya se haga en casa o en el trabajo, es necesario informar del resultado, sea cual sea, lo más rápidamente posible y no más tarde de 24 horas después de realizado.