Era un matrimonio discreto, sin aparentes problemas pero una disputa entre ambos provocó la muerte violenta de un hombre de 61 años, F. R.F., a manos, presuntamente de su mujer, M.T.T.V., de 66, en su domicilio de Vigo. El varón recibió varias puñaladas por la espalda. Su cuerpo fue encontrado tumbado en el salón de la vivienda en el que se residían desde hacía poco menos de dos años. En otra estancia de la casa, concretamente en la habitación, se halló el cadáver de su esposa, sin aparentes signos de violencia y junto a un bote de medicamentos.

La hipótesis que manejan los investigadores de la Policía Nacional de Vigo apunta a que una riña conyugal motivó a la mujer a atacar a su marido con un cuchillo de cocina para posteriormente suicidarse con pastillas. Los agentes continúan trabajando en el caso, no obstante, para cerrar todos los posibles flecos.

A esta conclusión llegó el grupo a cargo del caso tras un análisis al escenario del crimen. Y es que la casa se encontraba cerrada por dentro, con pasador incluido en la puerta de entrada. Motivo por el cuál el policía que se acercó en un primer momento hasta el domicilio tuvo que proferir una fuerte patada a la misma para abrirla. En su interior, nada estaba revuelto; dando casi por descartada la teoría del robo, y por lo tanto, de la intervención de terceras personas. Como detalle, la calefacción llevaba puesta desde hacía días y al perro no se le oía también desde entonces.

Los agentes interrogaron a la familia así como vecinos del inmueble. La clave de este procedimiento será la autopsia a los cuerpos. Ayer fue practicada la de ella en el Hospital Nicolás Peña de Vigo por los médicos-forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) y hoy será el turno de la de él. Si se confirma la ingesta de pastillas, se suscribiría el posterior suicidio de la mujer tras, presuntamente, haber proferido múltiples puñaladas al varón por la espalda. También será importante el estudio de posibles heridas defensivas o de ataque en ambos cuerpos. De igual modo, lo que sí se ha podido constatar es que no existían denuncias previas entre el matrimonio por violencia de género ni malos tratos. Del estudio de los cuerpos también será fundamental la hora y día del fallecimiento. Y es que se desconoce si ambos murieron en la misma jornada.

El matrimonio no era muy conocido en el vecindario ya que llevaba poco antes de la pandemia residiendo ahí. En dicho domicilio vivía la madre de la mujer, hasta su fallecimiento, momento en el que se mudaron desde Baiona hasta Vigo. La pareja había residido durante muchos años en Tenerife, donde él trabajaba como conductor y ella relacionada con la hostelería en un hotel de la isla. Actualmente, la mujer era ama de casa y él estaba jubilado, según precisaron sus vecinos. Tenían un hijo y una hija y dos nietos.

Los hechos fueron descubiertos a última hora de este pasado viernes. Fue la hija del matrimonio la que, tras intentar durante varios días contactar con su madre, se puso en contacto con los vecinos del inmueble. Tal y como ellos explicaron tras hablar con la hija, ésta les explicó que no había rastro de ellos por Whatsapp y que tampoco los harían visto en varios días. Todo ello motivó que la mujer diese parte a la Policía para acceder al interior de la vivienda.