Cuando entró en el quirófano, a comienzos de agosto de 2020, pesaba 112 kilos. Atrás quedaban “muchos años” de insatisfacción con su cuerpo, de aburrimiento y frustración con dietas proteicas sin éxito. Sobrepeso, obesidad: convivía con esta carga a diario. ¿Hasta cuándo?, se preguntaba cuando fallaba un tratamiento tras otro y enseguida recuperaba el peso que perdía. La cirugía digestiva a la que se sometió aquel verano con el doctor Enrique Mena redujo su estómago; la situó primero en una fase de desconcierto que pronto dio paso a un nuevo estado de “mejor calidad de vida”. Ahora pesa 58 kilos.

Claudia, nombre ficticio en el que se esconde esta coruñesa, es hoy una mujer que se encuentra “bien físicamente”, que ha cambiado de mentalidad, que ve la vida de otro color, que se siente “más segura” por haber perdido más de 50 kilos. “¡Qué tontería!, piensas. Eres la misma persona estando gorda y estando delgada, pero cuando tienes sobrepeso te sientes un bicho raro que no es aceptado. La sociedad acepta en general que estar delgado es estar bien y te dice lo bien que estás cuando has perdido peso”, reflexiona Claudia.

Por situaciones de angustia por sobrepeso excesivo como la que vivió esta mujer pasan millones de personas en España. Una parte asume las condiciones de su peso con cierta rutina, otra se consagra a dietas de adelgazamiento o potencia la actividad física para reducir kilos, y otra parte, la que llega a situaciones extremas agravadas por patologías asociadas (diabetes, hipertensión, colesterol alto, dolencias en las articulaciones), decide recurrir al quirófano para someterse a una cirugía digestiva.

“La obesidad acelera su paso en España, mientras que la actividad física se estanca”, titula la Sociedad Española de Obesidad (Seedo) una nota informativa con motivo del Día Mundial contra la Obesidad, hoy 4 de marzo. El texto apunta que la entidad efectuó una encuesta poblacional a mediados de 2020 de la que extrajo datos “preocupantes”: prácticamente la mitad de los habitantes de España, sometidos durante varias semanas a la reclusión domiciliaria debido a la situación de alarma por la pandemia del COVID, habían experimentado un incremento de su peso medio durante este periodo, y hasta un 73% de las personas que documentaban un aumento habían engordado entre uno y tres kilos. La Seedo realizó otra encuesta más de un año después, con un tamaño muestral de un millar de personas representativas de la población mayor de 18 años, en la que “se confirma que las tasas de preobesidad (sobrepeso) y obesidad siguen siendo alarmantes en España, afectando ya a más de la mitad de la población”, según destaca la doctora María del Mar Malagón, presidenta de la Seedo.

No es la alimentación la única causa que explica el sobrepeso, destacan los especialistas. El sedentarismo y la falta de actividad física es un factor agravante. Claudia experimentó cambios que la condujeron a su aumento crítico de peso y, a la larga, tras las dietas frustradas, a la cirugía digestiva. “Yo era delgada en la adolescencia. Me cambió el metabolismo y cogí peso. Al embarazo no llegué a los cien kilos, pero luego los superé. Pasé por el gimnasio, hice dietas, pero ves que no funcionan y te descuidas. Acabas encerrándote, te cambia el ánimo”, cuenta. Hoy no olvida los problemas de peso que tuvo.