8-M Galicia

Siete gráficos y una historia personal para entender el porqué del 8M

Concentración por la igualdad de derechos en A Coruña.

Concentración por la igualdad de derechos en A Coruña. / VICTOR ECHAVE

A. Chao / Iria Álvarez

Vanesa Requejo tiene 34 años, un niño de 4 años y una niña de 2. Este 8M su rutina y la de su pareja transcurrirá como cualquier otra jornada entre los malabares que deben hacer para poder criar a su descendencia con el apego y el estilo de educación que defienden. Lo hace desde una posición que muchos podrían tratar de privilegiada: mujer blanca, heterosexual, en un país desarrollado, con formación académica, un trabajo remunerado fuera de casa y un hogar corresponsable, ¿pero cuál es su realidad (y la de tantas) en el día a día?

Desde que que nació su primer hijo ambos han reducido su jornada laboral. "Yo trabajo por la mañana y él por la tarde, nos turnamos para no externalizar la crianza de nuestra familia reduciendo ambas el tiempo que trabajamos, con lo que esto implica a nivel económico y de vida familiar", explica Vanesa. Sin embargo las cifras muestran que a la hora de ceder en cuanto al trabajo remunerado, son ellas las que paran con más frecuencia y lo hacen a un alto precio.

Fuera de casa, Vanesa trabaja como administrativa, aunque es politóloga. En su supuesto ideal, ella se habría tomado una excedencia de un año en su empleo remunerado para atender cuestiones como "la lactancia, la exterogestación con la madre, todos esos aspectos que en otros países con permisos más extensos sí se pueden cuidar", poniendo el foco en la equidad para alcanzar la igualdad. "Estamos en total desacuerdo con los permisos por nacimiento iguales e intransferibles amparándose en que es el camino para la corresponsabilidad", apunta esta familia. Ella es asalariada y el autónomo "de modo que hubiese sido mucho mejor que yo acumulase todo el permiso, no podemos imponer la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos e hijas con ayudas económicas", ahonda desde su experiencia.

"Antes de ser madre, defendía los permisos de maternidad y paternidad iguales, pero después de gestar 9 meses, parir, lactar 18 meses, gestar otra vida durante otras 40 semanas, lactar 30 meses... me hizo ver que no es lo mismo y eso no excluye la corresponsabilidad que se puede hacer realidad de muchas maneras", apunta.

Porque la maternidad no debería tratarse solo del derecho a tener descendencia "sino a decidir, sin empobrecernos, cómo queremos ser madres". Diferentes informes calculan, sin embargo, que una mujer puede tardar hasta una década en pagar el peaje económico de la maternidad.

¿En que esa factura laboral que las mujeres afrontan por el hecho de ser mujeres? La brecha salarial entre hombres y mujeres gira en torno al 20%, es que una mujer tiene un 30% menos de posibilidades de ser llamada a ocupar un puesto laboral frente a un hombre de las mismas características, y las emprendedoras tienen un 60% menos de probabilidades de recibir financiación para sus proyectos.

Educar en igualdad

En ese modo de educar por el que quieren velar tanto Vanesa como su pareja, no escatiman esfuerzos en eliminar los sesgos de género. "En casa procuramos que no haya diferencias en la ropa, los juguetes o los roles que ellos tienen dentro de nuestra rutina". Esta última parte la cultivan con el ejemplo, "que vean que en una pareja heterosexual se reparten las tareas, yo me encargo de la colada, él de la comida y la compra y ambos de la limpieza". Pero, ¿cómo se reparte estas tareas de media en las familias españolas?

Con todo, los estereotipos están ahí, a diario "lo que hace esta tarea muy difícil". En casa de Vanesa se cuelan por muchas fisuras: "A través de la televisión, de los regalos de los familiares que escogen solo muñecas para ella y coches para él, con los comentarios que alaban el físico de mi hija con eso de 'qué guapa es' mientras mi hijo es fuerte o valiente", comportamientos tan interiorizados que parecen inocuos pero no lo son.

Violencia contra la mujer

El gravísimo problema social que supone la violencia contra la mujer tiene su máxima expresión en los asesinatos machistas y la violencia vicaria pero no son exclusivas.

La violencia sexual, el acoso o la violencia obstétrica son otros ejemplos de agresiones a la mujer por el hecho de serlo. De este último tipo se siente víctima Vanesa. La violencia obstétrica es aquella que sufren las mujeres durante el embarazo o el parto al recibir un maltrato físico, humillación y abuso verbal, o procedimientos médicos coercitivos o no consentidos. Recuerda su primer parto como traumático por la atención durante el mismo, "por no hablar del inicio de la lactancia y el trato recibido en planta", unas heridas que afortunadamente pudo sanar en su segundo alumbramiento.

Camino por andar

Lo que se desprende sin duda de los datos y los testimonios es que queda camino por andar y debate que abordar para que las medidas encaminadas a lograr una igualdad sean las óptimas para su objetivo.

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