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La Opinión de A Coruña

Pepe Coira ficha personal | Creador de ‘Rapa’, serie de Movistar Plus+

“El audiovisual gallego ya es una potencia pero debemos preocuparnos por su futuro”

“El cambiante cielo de Galicia ayuda al thriller, muestra la oscuridad y la luz del ser humano”

Pepe Coira, creador de la serie ‘Rapa’. | // JUANLU REAL

Ciudades de astilleros que se desperezan bajo la niebla. Caballos en círculo sobre los acantilados más altos de Europa. Cielos que se mueven a la velocidad del rayo. Y en medio de este paisaje, un crimen: el de la alcaldesa de Cedeira, investigado por una sargento de la Guardia Civil (Mónica López) y un profesor de instituto (Javier Cámara). Semejante manjar vuelven a ofrecer los hermanos Coira en Rapa: serie estrenada ayer en Movistar Plus+ (producción en colaboración con la gallega Portocabo), con dirección de Jorge Coira y creada por Pepe Coira y Fran Araújo.

¿Rapa vuelve a demostrar que Galicia con su misterio es el mejor escenario para un thriller?

Un escenario tan bueno como cualquier otro. No solo por el paisaje, también cultural y socialmente.

¿Y su luz?

Galicia tiene una luz completamente cambiante, y sus cielos nos interesaban mucho para la serie: pueden pasar en un momento de la mayor serenidad a la violencia. Rodamos en Cedeira con días en los que parecía que habías pasado por todas las estaciones.

Los hermanos Coira se mueven especialmente bien por el thriller, tras el éxito de Hierro.

Jorge y yo tenemos una diferencia de edad que nos impidió ver las mismas series de pequeños. Pero a los dos nos gusta mucho el thriller porque nos permite muchas cosas interesantes. Más que la trama, nos importa trabajar con los personajes y entenderlos en toda su complejidad. El thriller nos deja enlazarlos con la tensión de la historia. Nos encanta mezclar lo desagradable con lo simpático, ser tiernos y brutales. Y ese cambiante cielo de Galicia ayuda al thriller, muestra la oscuridad y la luz del ser humano. Rapa quiere entender las razones de los personajes: qué ha llevado a matar a alguien.

¿Se han inspirado en la crónica negra de los periódicos?

Este género exige ser realista, pero no acudimos a acontecimientos concretos para llevarlos a la pantalla. Con Hierro la gente también pensaba que partíamos de historias reales y no era así. En la trama de Rapa teníamos un conflicto de la comunidad con el proyecto de una mina, y recurrimos a referentes como la lucha ecologista. El personaje de la alcaldesa también puede recordar a un montón de gente, cada uno puede encontrar sus referencias.

Como en Hierro, una trama de mujeres fuertes.

Nos interesan tanto las mujeres como los hombres fuertes. En Rapa, planteamos una pareja de investigadores con un contraste muy fuerte entre ellos. Tenemos la enorme suerte de contar con Javier Cámara (Tomás) y con una actriz maravillosa como Mónica López que interpreta a una sargento de la Guardia Civil, con autoridad en todos los sentidos de la palabra. Una mujer que se echa problemas muy gordos a los hombros. Nuestra prioridad fue encontrar personajes con luces y sombras.

Javier Cámara y Mónica López se muestran eufóricos con el proyecto.

Y nosotros con ellos. Llevamos toda la vida trabajando con un montón de actores de un nivel muy alto en Galicia. Hace unos años fue una maravilla con Fariña, y ya no hay efecto sorpresa a nivel actoral. Todo el mundo se impresiona con la interpretación de los gallegos porque defienden personajes nada fáciles: con solo tres escenas te roban la película o la serie. Rapa es muy coral y luchamos para que todos los personajes tengan el volumen de un protagonista.

La Rapa das Bestas aporta libertad y tensión. ¿Cómo fue el rodaje?

El rodaje de la Rapa das Bestas fue uno de los días más maravilloso de toda mi vida. La celebraron para nosotros en la Serra da Capelada. Y ofrecía una metáfora demasiado tentadora como para evitarla. Lo salvaje puede ser violento y tremendamente armónico, la tranquilidad del caballo y la agitación de la Rapa. Se crea una identidad muy poderosa entre personas y bestas.

Seguro que le preguntan con frecuencia si vivimos la edad de oro del audiovisual gallego.

En España ya hay un boom de la ficción. Y en los últimos 20 años muchos nos formamos en la TVG y gracias a eso podemos fardar de la situación actual. Por eso no debe abandonarse la ficción hecha en Galicia y debe seguir emitiéndose en la TVG. Si no, las nuevas generaciones no tendrán donde formarse. El número de creadores que tenemos no surgió por generación espontánea, hay una base de 30 años de trabajo y si nos la cargamos tendremos un futuro incierto. El audiovisual gallego ya es una potencia, pero debemos preocuparnos por su futuro.

“Tenemos una tristeza tan grande por la muerte de Domingo Villar, era un hombre excepcional”

Si hablamos de thriller en Galicia, también debemos hablar de literatura y de Domingo Villar.

Tenemos una tristeza tan grande por la muerte de Domingo Villar, no tenía mucho contacto con él pero me parecía un hombre excelente. Me parecía un escritor de raza, involucradísimo con su profesión y con un éxito tan grande que se volvía cada vez una exigencia mayor. En su literatura vimos una evolución tremenda hasta llegar a El último barco como un libro extraordinario. Egoístamente, para los lectores es una pena infinita no poder seguir leyéndolo y por el trato nos perdemos a un gran tipo. Era una persona a la que te apetecía mucho encontrarte para charlar. La literatura gallega y el género negro están de luto con la muerte de Domingo Villar.

Galicia está muy relacionada con la muerte, y eso también se refleja en sus expresiones culturales. ¿Eso se muestra en sus producciones de ficción?

Cuando reflejamos la identidad gallega en nuestras ficciones, no nos referimos tanto a la muerte sino a otros conceptos interesantes como la mezcla del entorno rural con el urbano. En la serie Rapa, unos personajes viven en Cedeira y trabajan en Ferrol: se mueven continuamente por un territorio más amplio. Se trata de un territorio que tiene algo de laberíntico, cruzado por infinitas carreteras que tienen una gran importancia en el argumento. Por ejemplo, en Galicia está muy presente el monte mancomunado, o celebraciones tan especiales como la Rapa das Bestas con sus caballos salvajes. Ni nos acordamos de lo especiales que son porque estamos acostumbrados, pero los de fuera se quedan asombrados. Son rasgos de identidad que nos apetecían mucho para esa historia: el paisaje no se usa solo como telón de fondo sino que intentamos que la historia se vea condicionada por el lugar en el que ocurre. La investigación judicial en un lugar como Cedeira corre a cargo de la Guardia Civil, somos respetuosos con un proceso diferente a otros países como Italia.

“La primera serie que me marcó fue ‘Canción Triste de Hill Street’”

A la riqueza audiovisual ayuda el aluvión de plataformas?

Eso nos ha ampliado el terreno considerablemente. Años atrás, con la oferta solo de la televisión generalista se lograban mayores audiencias pero había que limar muchas aristas. Ahora la televisión busca más grupos de espectadores, la ficción se diversifica: hay comedias muy brutas y otras muy blancas, otras producciones más violentas o de época. En definitiva, hay series para todos los gustos. También en Rapa, habrá gente que no le interese.

Como seriófilo, ¿con qué se inició usted de espectador? En el género negro, siempre está la marca de Twin Peaks.

Pues de Twin Peaks nunca fui muy fan: me gustaba mucho al principio, es maravillosa, pero en un momento dado ya no tuve claro a dónde caminaba. En cambio, me marcó Canción Triste de Hill Street porque demostró que se podía hacer ficción de calle y sin personajes maniqueos. Y después apareció la serie con la que más vueltas me dio la cabeza: The Wire, un monumento. Y de niño tuve una relación muy fuerte con Superagente 86, absolutamente mítica.

Rapa se ha rodado en un espacio tan mágico como la Serra da Capelada, con el Atlántico de fondo.

La serie empieza precisamente con una escena en Vixía Herveira (el pico más alto con 620 metros sobre el nivel del mar). Y a partir de ahí, construimos el resto. Esa fue la primera idea con la que empezamos todo. Ponemos a alguien caminando que se encuentra un acto de violencia. Al contrario que en Hierro, aquí partimos de un lugar excepcional para contar toda la historia. Ha sido un regalo acudir a la Serra da Capelada con sus caballos salvajes y sus acantilados. . En el mismo sitio, pasas de un lugar inhóspito y nebuloso a un paraíso.

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