Kiosco

La Opinión de A Coruña

El polvo acaba con la misión de ‘Insight’ en Marte

El módulo espacial de la NASA se está quedando sin energía por la acumulación de arena sobre la superficie de sus placas solares

Los paneles solares de ‘Insight’, totalmente cubiertos de polvo en una instantánea tomada sobre la superficie de Marte el pasado 24 de abril. | // NASA/JPL-CALTECH

Terrícolas, la misión Insight está muriendo. La noticia llega directamente desde el suelo de Marte, donde el primer instrumento científico diseñado para detectar terremotos en el planeta rojo (y el primero de la historia que ha sido capaz de estudiar seísmos más allá de nuestro planeta madre) avisa de que su cometido está llegando a su fin. Según anunció hace unos días el equipo científico responsable de este proyecto, los paneles solares de Insight están tan plagados de polvo marciano que el módulo espacial ya no es capaz de obtener energía y se está apagando. Cuatro años de malos polvos lo han dejado KO en Marte. La misión amartizó el 26 de noviembre del 2018. En su época gloriosa, los paneles solares del Insight producían energía suficiente como para alimentar un horno eléctrico durante más de una hora y media. Ahora, apenas lograría encender el horno durante 10 minutos. El diagnóstico oficial indica que el módulo “está perdiendo potencia gradualmente”. Según explica el equipo científico responsable de esta misión, todo apunta a que Insight finalizará su misión científica hacia finales de verano y en diciembre se apagará para siempre.

La odisea espacial de Insight finaliza por culpa del polvo marciano; el verdadero enemigo de las misiones en el planeta rojo. “El día que la misión aterrizó en Marte ya tenía sus días contados”, explica el astrofísico y divulgador científico Juan Ángel Vaquerizo. “El pobre Insight aterrizó en una llanura, Elysium Planitia; un lugar fantástico para estudiar seísmos pero horrible para protegerse del polvo. Además, tuvo la mala suerte de no pillar ninguna racha de vientecillo marciano que le sacudiera el polvo de encima”, relata el científico.

El exceso de polvos marcianos también fue lo que en 2019 truncó la misión del todoterreno espacial Opportunity tras más de 15 años de recorrido por el planeta rojo. En ese caso, explica Vázquez, el vehículo de exploración espacial logró durante años deshacerse de la arenilla que se acumulaba sobre sus placas solares. Por ejemplo, subiendo cuestas y aprovechando la pendiente para sacudirse el polvo. Su estrategia de limpieza funcionó a la perfección hasta que, un buen día, una tormenta global de polvo lo dejó completamente sepultado y sin baterías. “Con Insight se probaron varias estrategias para sacarle el polvo de encima”, explica el divulgador científico. Por ejemplo, en una ocasión se usó el brazo mecánico del instrumento para recoger un puñadito de polvo marciano y echarlo encima de la caperuza del sismógrafo de a bordo para ver si así conseguían limpiar la superficie. “A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, en Marte la arena no se apelmaza. Si echas arena sobre arena, el polvo se escurre y cae”, comenta Vaquerizo. En el caso de Insight, sin embargo, la propia estructura del módulo provocó que la arena, lejos de deslizarse, se acumulara progresivamente hasta tapar por completo los paneles solares.

“Si solo hubiera pasado un remolino de viento o gas lo suficientemente cerca como para quitarle un poco de arena de encima, puede que Insight hubiera podido alargar su misión unos años más”, comenta Vaquerizo. “Es cierto que ha tenido mala suerte. Pero también es cierto que el polvo marciano es muy puñetero porque es tan fino que se puede infiltrar en los circuitos y es muy difícil sacárselo de encima”, sentencia el astrofísico, autor de Marte y el enigma de la vida.

La aventura marciana de Insight llega a su fin tras más de 1.200 días marcianos. Y aunque el desenlace pueda romper el corazón de muchos terrícolas, también es cierto que su camino se ha extendido mucho más allá de lo previsto. Insight despegó de su planeta madre, viajó durante seis meses por el Sistema Solar y aterrizó en Marte con el objetivo de explorar el planeta rojo durante dos años. Esa era, en un principio, la vida útil de la misión.

El módulo, finalmente, ha funcionado durante más de cuatro años. Y se ha apagado únicamente por un problema en el suministro de energía. “Todas las misiones son una oportunidad para aprender de los errores y encontrar soluciones alternativas. Los vehículos marcianos de nueva generación como el Perseverance, por ejemplo, llevan un pequeño reactor nuclear a bordo, así incluso si se llenan de polvo pueden seguir funcionando”, explica Vaquerizo. La historia de Insight, pues, parece que acabará pronto. Pero la de sus compañeros marcianos sigue adelante.

Compartir el artículo

stats