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Sanidad

Médicos de Urgencias de A Coruña: “Ante la sospecha de sumisión química hay que acudir al hospital y denunciar”

Los urgenciólogos del Chuac esperan contar “en breve” con un protocolo específico para atender esos casos, como el que existe ya en el Hospital de Ourense | Éxtasis líquido, ketamina o burundanga, entre los tóxicos más detectados

Entrada de las Urgencias del Hospital Universitario, en una imagen anterior a la pandemia. | // VÍCTOR ECHAVE

Solo el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense cuenta en Galicia con un protocolo específico de actuación en casos de sumisión química, un tipo de agresión de plena actualidad tras darse a conocer, en las últimas horas, las denuncias de posibles afectadas, por el método del pinchazo y mientras disfrutaban del ocio nocturno, en diferentes puntos de España. También en la comunidad gallega, en concreto en A Coruña y Nigrán, donde se investigan sendas denuncias. El Servizo Galego de Saúde (Sergas) anunció, hace ya un par de meses, su intención de extender ese protocolo, que funciona en Ourense desde el pasado noviembre, al resto de áreas sanitarias. En el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) no se ha implantado aún como tal, pero los profesionales del Servicio de Urgencias esperan “tenerlo en breve”, una vez que la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) culmine su “elaboración”. En la actualidad, ante una sospecha, solicitan analíticas para detectar la presencia de tóxicos en la orina de las posibles víctimas y les realizan una “exploración física completa” para localizar “signos visibles de una agresión sexual”, en cuyo caso darían parte a la Policía Nacional. Sin lesiones compatibles con ese delito, los facultativos del Chuac no pueden dar ese paso. Es fundamental, por tanto, que “ante la sospecha de sumisión química, las posibles víctimas acudan al hospital y denuncien”, resaltan.

“La existencia de un protocolo específico de actuación en casos de sumisión química permite incrementar la sensibilidad en el diagnóstico y establecer las muestras precisas para identificar las sustancias utilizadas con fin delictivo. Por la relevancia que tiene el proceso, es preciso establecer un abordaje desde el ámbito sanitario, debido a la repercusiones clínicas y legales, dado que así las actuaciones se pueden coordinar mejor”, refiere la doctora Sonia Bolaño, médica adjunta del Servicio de Urgencias del Chuac, quien especifica que “lo primero” que hacen los facultativos del complejo hospitalario coruñés, cuando les llega un caso sospechoso, es “recabar toda la información posible de lo sucedido, bien a través de la paciente [la doctora Bolaño habla en femenino porque la ‘gran mayoría’ de las víctimas, en estos casos, son ‘chicas jóvenes’] o de los acompañantes”. “Hay que plantear si se trata de una sumisión química con o sin agresión, saber si la paciente quiere denunciar o no y si está en condiciones de hacerlo. Posteriormente, se le realiza una exploración física completa para detectar signos visibles de agresión sexual, hacer una valoración de su estado neurológico o detectar vías posibles de inoculación, si es que las hay”, detalla, y continúa: “Cuando existen lesiones compatibles con una agresión sexual, derivamos a la víctima a Ginecología y avisamos a la Policía Nacional. En caso contrario, sin denuncia nosotros no podemos hacer nada. Son las víctimas quienes han de acudir al hospital y denunciar”, reitera.

La doctora Bolaño describe “varios síntomas” que pueden hacer sospechar a los especialistas de Urgencias de estar ante un caso de sumisión química. “Los propios acompañantes de la paciente son quienes, muchas veces, nos comentan que ‘está demasiado intoxicada para lo que bebió’. La posible víctima puede presentar síntomas como desinhibición, desorientación, confusión, tendencia al sueño, náuseas o vómitos, cefalea, dificultad para moverse o amnesia anterógrada, que es aquella que se produce desde el momento en que se consume la sustancia en cuestión. A partir de ahí, la afectada no se recuerda nada. También puede tener alucinaciones o visión borrosa, en función del tóxico administrado”, apunta la médica adjunta del Servicio de Urgencias del Chuac, quien asegura no haber atendido aún “ningún caso de sumisión química a través de pinchazo”, pero “sí de abuso sexual con sospecha de administración de sustancias”. “Los propios acompañantes son los que dan la voz de alerta, muchas veces, al comentar que la paciente no bebió tanto para estar así”, incide.

En ese tipo de agresiones, explica la doctora Bolaño, “suelen emplearse tóxicos de acción rápida y duración corta, activos a dosis bajas, fáciles de obtener y administrar y que produzcan los efectos buscados (amnesia, desinhibición, sedación…) para dejar a la víctima sin capacidad de respuesta”. “Las sustancias usadas más frecuentemente son el éxtasis líquido o GHB, las benzodiazepinas, la ketamina y la escopolamina, comúnmente conocida como burundanga”, señala la médica adjunta del Servicio de Urgencias del Chuac, quien llama la atención, de nuevo, sobre la importancia de que “la población esté muy concienciada” para que las posibles víctimas “denuncien” este tipo de agresiones. “Si hay sospecha de sumisión química, hay que acudir a un centro sanitario, por supuesto, y denunciar. En los casos de pinchazo, realmente es muy difícil no notarlo, por eso creo que son menos habituales. Inocular por vía intravenosa muscular la cantidad de sustancia adecuada para que haga el efecto que se busca no es tan sencillo”, considera.

Con todo, si se ha notado un pinchazo, “es importante realizar, también, seguimiento de posibles enfermedades que se transmitan por vía sanguínea o sexual”. “Si hay sospecha de contagio de VIH, se administran antirretrovirales al llegar a Urgencias y se envía a la paciente en cuestión a la consulta de la Unidad de Enfermedades Infecciosas para realizarle estudios de serología completa y seguimiento. Para este posible daño colateral sí tenemos un protocolo de actuación, que todos los compañeros conocemos, seguimos a rajatabla y hemos tenido que utilizar, por desgracia, en algún momento de nuestra labor asistencial”, concluye.

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