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La Opinión de A Coruña

‘Ecce Homo’ de Borja: diez años de un desastre de culto

La polémica intervención pictórica de una anciana, que se convirtió en fenómeno viral, puso al pueblo zaragozano en el mapa internacional

Montaje del Centro de Estudios Borjanos que muestra el fresco, antes y después de la restauración de Cecilia Giménez. | // L.O.

Se cumplen este verano diez años desde que una vecina de Borja, Cecilia Giménez, convirtiera involuntariamente en fenómeno viral mundial su desafortunada restauración del Ecce Homo pintado en una pared de la iglesia del Santuario de Misericordia de este pueblo de Zaragoza de 5.000 habitantes.

Sumando un alud de memes y comentarios delirantes y jocosos en las redes, donde fue trending topic en Twitter y traspasó fronteras, en la década transcurrida desde que la intervención de la mujer, que entonces tenía 81 años, destrozara el fresco original dejándolo irreconocible, más de 300.000 curiosos de unos 120 países se han acercado para verlo a Borja, localidad que ha convertido el Ecce Homo en su mayor atractivo turístico.

Ante su deteriorado estado, maltratada por la humedad, Cecilia Giménez había emprendido de forma amateur y por iniciativa propia la restauración de la pequeña pintura mural con la imagen de Jesucristo, obra de escaso valor del artista Elías García Martínez (1858-1934), pero siempre defendió que el párroco sabía de ello.

Los beneficios de las visitas, que el ayuntamiento gestiona y estima en unos 40.000 euros en el último año —la entrada cuesta 3—, se destinan a pagar el sueldo a dos guías, al mantenimiento del santuario y a becas para que ancianos sin recursos del pueblo puedan vivir en una residencia (ya se han beneficiado dos de ellos). El consistorio ha lanzado además una campaña para que, más allá del Ecce Homo, los turistas conozcan la gastronomía y el patrimonio del lugar. A punto de celebrarse, este septiembre, un homenaje conmemorativo de la década transcurrida, que incluirá un documental, el alcalde, Eduardo Arilla, defiende a su ya famosa vecina. “Cecilia es un amor, no quiso destrozar la obra, solo quiso ayudar a su pueblo y lo consiguió”, ha declarado a El Periódico de Aragón, del mismo grupo editorial que LA OPINIÓN.

Cecilia Giménez, que sufre a sus 91 años síntomas de demencia senil, vive hoy en una residencia de ancianos junto a su hijo discapacitado, que tiene parálisis cerebral (su otro hijo murió a los 20 años, enfermo de distrofia muscular). Los beneficios de los derechos de imagen del Ecce Homo llegaron incluso a enfrentar a sus herederos con los del artista Elías García Martínez. Al final, ambas partes llegaron a un acuerdo con la mediación del ayuntamiento, que montó una exposición para dar a conocer la obra de García Martínez. Giménez había destrozado una obra que ya estaba en muy mal estado de conservación, aunque con su intervención la había hecho famosa, generando una generosa colección de merchandising, del cual ella ingresa la mitad de las ventas, aunque renunció al porcentaje de las visitas.

Además de la atención mediática mundial, que causó un ataque de ansiedad a la anciana, la polémica intervención provocó indignación entre los profesionales de la restauración y en el mundo del arte, que clamaron por la protección y regulación del patrimonio cultural. De hecho, restauradores profesionales acudieron a Borja para estudiar la obra y ver la posibilidad de recuperar la imagen original.

En esta década, el fenómeno del Ecce Homo de Borja ha sido protagonista, entre otros, de una ópera cómica escrita por Andrew Flack (Behold the man) y compuesta por Paul Fowler, del show del humorista Conan O’Brien en la televisión estadounidense. Sin ir más lejos, este mismo año se ha visto la ya icónica imagen de la pintura de Cecilia en una sudadera de la actriz chilena Lorenza Izzo en el episodio nueve de la primera temporada de la serie Hacks. Su desastroso trabajo también ha sido usado en una crítica del último disco de Madonna en la web musical Pitchfork y por el jurado del popular programa Rupaul’s Drag Race.

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