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La Opinión de A Coruña

Receta rápida para escalar a la cima del ‘ranking’ de Shanghái: fusión de campus

Ya se hizo en Francia y Alemania | La CRUE ve difícil llegar al ‘top’ 200 porque el gasto en I+D aquí es la cuarta parte del presupuesto de los países de las mejores universidades

Alumnos de la Autónoma de Barcelona, el campus español mejor situado en la lista de Shanghái. | // MANU MITRU

El prestigioso ranking anual de Shanghái—que clasifica universidades de todo el mundo en función de su producción científica— vuelve a dejar a las universidades españolas fuera del top 100 internacional. Los primeros campus españoles que aparecen en el ranking son la Autónoma de Barcelona, la Complutense de Madrid, la de Granada y la de Valencia, que están entre las posiciones 200 y 300. Mientras, entre las 300 y las 400 mejores universidades internacionales se sitúan la Autónoma de Madrid, la Pompeu Fabra (Barcelona) y la UPV (País Vasco). La Universidade de Vigo y la de Santiago están en el top 600 de este listado. Y la olívica espera escalar al 500 en dos o tres años.

El top 100 del Academic Ranking of World Universities (ARWC) —conocido en el mundo universitario como ranking de Shanghái— está encabezado por EEUU. Como siempre. Harvard es la universidad mejor valorada del mundo desde hace 20 años, seguida de Stanford. Mientras, el Massachusetts Institute of Technology le ha robado este año la posición número tres a Cambridge, que retrocede al cuarto puesto.

Varios motivos explican por qué ninguna facultad española está entre las mejores del mundo. El primero es que el ranking de Shanghái tiene un perfil muy científico. Las variables que se tienen en cuenta son los premios Nobel y las medallas Fields tanto de sus graduados como del personal académico. Los artículos y la producción científica tienen mucho peso en los criterios de selección, así como la publicación de investigaciones en prestigiosas revistas, como Nature y Science.

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) subraya que España, por el tamaño y la intensidad de su actividad en Investigación y Desarrollo (I+D), “difícilmente podría situar alguna de sus universidades en el top 200” del ARWU. Según la CRUE, los centros españoles “desarrollan su actividad científica en un entorno de gasto en I+D que está entre la mitad y la cuarta parte de los países que sitúan a sus universidades en el top 200 de los rankings internacionales”.

Mientras dirigió el ministerio de Universidades, Manuel Castells explicó en una entrevista con El Periódico, diario integrante del grupo Prensa Ibérica al igual que este medio, que España carece de una Harvard o una Stanford, entre otros motivos, porque las facultades españolas no disponen de un capital de unos 40 mil millones de dólares, como Harvard. “La matrícula que pagan los estudiantes de Berkeley son 30.000 dólares al año. Y en Harvard, 60.000”, explicaba el entonces ministro. Catedrático en Berkeley (California) durante 24 años, el sociólogo abandonó el Gobierno de Pedro Sánchez en diciembre por motivos de salud y fue sustituido por Joan Subirats. A pesar de que las facultades españolas son mucho más baratas que las norteamericanas, la población española entre los 25 y los 65 años que está titulada en estudios superiores es del 26% frente al 36% de EEUU.

El catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III (Madrid) Carlos Elías, que ha sido profesor visitante en Harvard y en la London School of Economics, subraya que España podría estar en el top 100 del ranking de Shanghái si varias universidades se unieran, algo que ya se está haciendo en países como Francia y Alemania.

El catedrático, autor del ensayo Science on the ropes, destaca que la fusión de centros es una medida que no implica aumento de financiación y que, sin embargo, repercutiría positivamente en la producción científica. Esto haría, en su opinión, que España tuviera muchísimas posibilidades de tener una facultad entre las cien primeras mejores del mundo. No estar en ese listado “perjudica la imagen de España como país avanzado”, recalca Elías.

Joan Guàrdia, rector de la Autónoma de Barcelona, está convencido de que la fusión de universidades es algo que “habrá que plantearse formalmente en algún momento”, como ya se ha hecho en California, París y Berlín. “Es una idea obvia, una manera de poder ser reconocidos a nivel internacional. El sistema universitario de Barcelona es potente. También lo son las universidades públicas de Madrid, la del País Vasco y la de Granada”, explica Guàrdia.

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