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Sarna, una “epidemia” dentro de la pandemia

Dermatólogos coruñeses alertan de un aumento de casos en toda España a raíz del confinamiento que, a día de hoy, se mantiene

Una mujer se rasca un brazo. | // AXEL ÁLVAREZ

El confinamiento domiciliario de la primera ola de la pandemia de SARS-CoV-2 trajo consigo un repunte de los casos de escabiosis de la piel, comúnmente conocida como sarna humana, en toda España. También en Galicia, y por supuesto en el área sanitaria de A Coruña y Cee, donde los especialistas del Servicio de Dermatología y Venereología del Complexo Hospitalario Universitario (Chuac), con el doctor Eduardo Fonseca Capdevila al frente, fueron de los primeros en dar la voz de alarma sobre lo que estaba sucediendo. Una excepcional situación que, casi tres años después, se ha mantenido en todo el país, llevando incluso al Centro Nacional de Epidemiología a emitir varios informes al respecto. “Se habla ya de una epidemia dentro de la pandemia”, avisan los expertos.

“En el confinamiento, ya advertimos a las autoridades sanitarias de que se estaba produciendo un incremento de casos de sarna humana. Siempre los ha habido y los seguirá habiendo, lo que sucede es que, normalmente, los brotes de esta dolencia se controlan de forma precoz y el problema no va más allá. Brotes que, muchas veces, se originan a partir de relaciones sexuales, ya que se requiere, generalmente, un contacto íntimo y prolongado entre dos personas para que se produzcan contagios, aunque también pueden darse en el núcleo familiar, entre convivientes en residencias, en otro tipo de instituciones...”, refiere el doctor Fonseca, quien atribuye los brotes registrados durante esas primeras semanas de la emergencia sanitaria del COVID al hecho de que, “en el confinamiento domiciliario, se mantuvieron los contactos sexuales y falló el acceso a los recursos sanitarios, sobre todo, de primer nivel”. “Se empezaron a producir casos de sarna humana en toda España, a raíz de este problema. En unos lugares más, y en otros menos”, señala.

“A partir de ahí —continúa—, se han registrado brotes no solo a nivel intrafamiliar, sino también en instituciones de acogida, algunos casos en residencias... en ámbitos diversos. Y también se han detectado ya cuadros más avanzados, en personas con problemas inmunológicos, que sufren un tipo de sarna especial, llamada ‘costrosa’ y que es híper contagiosa, dando lugar a brotes, igualmente, en residencias, instituciones... y hasta en hospitales”, explica el jefe de Dermatología del Chuac, quien incide en que, a raíz de ese “gran número de casos” registrados durante el confinamiento de la primera ola de la pandemia de SARS-CoV-2, la sarna humana “empezó a expandirse, y con un problema de acceso a los recursos sanitarios, se produjeron muchos brotes más, y también más avanzados”. “Esto se ha seguido manteniendo así en toda España, hasta el punto de considerarse que existe una epidemia dentro de la pandemia”, resalta.

"La sarna humana se contagia de persona a persona. Los animales pueden tener sarna, pero causada por ácaros distintos que viven en los 'huéspedes' correspondientes”

Eduardo Fonseca Capdevila - Jefe del Servicio de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología del Chuac

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El picor, que “se acentúa por las noches”, es el principal síntoma de la sarna humana. “Muchos tipos de picor producidos por otras causas también se agravan al finalizar el día, no obstante, el de la sarna es un muy intenso, tanto que generalmente no deja dormir”, aclara el doctor Fonseca, quien asegura que las lesiones cutáneas, en un cuadro de ese tipo, “suelen ser poco relevantes y, sobre todo, no son específicas”. “La sarna se produce por un ácaro que parasita la piel formando túneles debajo de ella, pero las lesiones, por lo general, son muy escasas. La mayoría, de hecho, se debe a una reacción de hipersensibilidad al ácaro, y no están provocadas, directamente, por él. Lo que sucede es que si el afectado se rasca o se extiende por la zona productos que causan cuadros de irritación, foliculitis, etc... se pueden desencadenar otros problemas secundarios a los intentos terapéuticos”, aclara.

El “tratamiento habitual” de la sarna, detalla el responsable de Dermatología del Chuac, es muy sencillo. “Un producto llamado permetrina, que se aplica dos veces en un intervalo de varios días (7, 10... en función de la pauta médica)”, especifica el doctor Fonseca, quien llama especialmente la atención sobre “la importancia de que todos los convivientes” del afectado, “en el sentido más amplio de la palabra” y “de manera simultánea”, realicen ese tratamiento”, algo que “muchas veces falla”. “A veces un contacto estrecho de fuera del núcleo de convivientes, como puede ser una pareja, no hace el tratamiento simultáneamente y se producen reinfectaciones”, advierte.

Siguiendo esta pauta, y adoptando otras medidas (como “el lavado de toda la ropa que ha estado en contacto con la piel del afectado y sus convivientes”), “la permetrina es suficiente”, aunque “ciertas interpretaciones erróneas” pueden llevar a esas “reinfectaciones”. “El picor puede persistir durante semanas, pese a haberse realizado bien el tratamiento, lo cual no quiere decir que la sarna no se haya curado. En ocasiones, sin embargo, se vuelve a insistir en tratamientos que pueden ser algo irritantes para la piel y se forma un círculo vicioso, al interpretar como recaídas circunstancias que no lo son o que forman parte de la evolución normal del proceso”, apunta el doctor Fonseca, quien aclara que el repunte de la sarna que se viene registrando en toda España “nada tiene que ver con perros, gatos u otros animales”. “La sarna humana se contagia de persona a persona. Los animales pueden tener sarna, pero causada por ácaros distintos que viven en los huéspedes correspondientes”, concluye.

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