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“Un cribado universal podría acabar con el VIH”

“El diagnóstico es tardío en la mitad de los nuevos casos”, advierte el Comité Antisida de A Coruña, que promoverá la calidad de vida de las personas seropositivas a través de un nuevo programa deportivo

Juan Bonome, Rubén Barral y André Lage, psicólogo, sexólogo y alumno en prácticas de Casco, durante la conferencia-taller sobre prevención organizada ayer en el IES Puga Ramón, en A Coruña. | // C. PARDELLAS

“Podríamos parar la pandemia de sida. Si se cribase a todo el mundo y todas las personas seropositivas recibiesen el tratamiento antirretroviral, en una generación, posiblemente, ya no habría VIH”, resume Sonia Valbuena García, directora del Comité Antisida de A Coruña (Casco), al reivindicar el papel clave de los test rápidos de detección para el abordaje precoz del virus. Y es casi la mitad de los 3.000 nuevos casos que se contabilizan, cada año, en España, tiene un diagnóstico tardío para controlar el avance de la infección e impedir la transmisión. “Las personas seropositivas tratadas, con el VIH indetectable, no contagian la infección”, resalta Valbuena García, y reitera: “Indetectable es igual a intransmisible”.

El doctor Álvaro Mena, durante la presentación del nuevo programa de Casco, destinado a promover la calidad de vida de las personas seropositivas, ayer, en el INEF, en Bastiagueiro (Oleiros). | // CEDIDA

La “universalización” de las pruebas rápidas de detección del VIH, que se realizan tomando una muestra de saliva y cuyo resultado se obtiene en unos 20 minutos, es una de las reivindicaciones en las que Casco hizo especial hincapié, ayer, Día mundial de la lucha contra el sida. “Pedimos que al menos se ofrezcan esos test, porque realmente no se está haciendo. En el acto institucional del Día mundial contra el sida celebrado en la Consellería de Sanidade, en el que yo misma participé como ponente, me preguntaron cómo conseguimos en Casco que la gente se haga la prueba. Y la respuesta es muy sencilla: yendo a hacerla donde está la gente. No podemos esperar a que las personas vengan. Muchas ni siquiera se la harían en el médico de cabecera, porque implica contar su vida y no quieren. Las ONG, entidades absolutamente imparciales y objetivas, ofrecemos esta posibilidad y podrían acudir a nosotros, pero lo cierto es que nos está costando mucho. Hay que revisar el programa de detección precoz del VIH, ser un poco más creativos y hacerlo más accesible”, considera la directora de Casco, quien advierte sobre el hecho de que “casi la mitad” de los nuevos casos de VIH que se detectan son “diagnósticos tardíos”. “Esto es gravísimo, tanto para la salud de las personas, como para la prevención de la transmisión del virus”, incide.

Junto con la prevención y la detección precoz del VIH, el otro gran tema en que el Casco ha focalizado, este año, la conmemoración del Día mundial de la lucha contra el sida, es la educación para la salud y la promoción de la calidad de vida de las personas que viven con esa infección. De hecho, la ONG coruñesa aprovechó la jornada conmemorativa de ayer para presentar un programa nuevo, con esa doble finalidad y que “se sustenta sobre una pata médica, otra social y otra deportiva”.

“En el ámbito médico, el doctor Álvaro Mena y su equipo de la Unidad de VIH del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) van a estratificar a los pacientes seropositivos, de modo que solo con decir si pertenecen a la categoría 1, 2 o 3, sabremos qué tipo de necesidades tienen y qué medidas hay que implementar con cada uno de ellos”, explica Valbuena García, no obstante, subraya que este “bebé” de Casco es, ante todo, “un programa deportivo”.

“En el Comité llevamos ya un par de años trabajando con la práctica deportiva con unos resultados estupendos, aunque de una manera más marginal, sin un presupuesto y sin un programa constituido como tal. Durante lo peor de la emergencia sanitaria del COVID, fue fantástico poder contar con el deporte. En el piso de personas que viven con VIH resultó determinante para que no perdiesen movilidad y, en el de exclusión social, para que los residentes pudiesen sobrellevar la ansiedad y la depresión en esa situación pandémica tan dura”, destaca la directora de Casco, y continúa: “Cierto es que el ayuntamiento de A Coruña usamos siempre las clases de piscina y de gimnasia en seco, y tenemos también convenios con clubes de fútbol, de tenis, de golf... pero fue al inicio de la pandemia cuando empezamos a trabajar más en serio con la práctica deportiva. Uno de los antiguos usuarios de nuestro piso de inserción social, persona migrante y profesional en su país, se ofreció voluntariamente a seguir dando clases de deporte tras dejar esa vivienda. A la vez, contactamos con la asociación deportiva Box Fit, cuyo presidente, Carlos Atanes, estaba muy interesado en hacer deporte inclusivo”.

Con su apoyo, cuenta Valbuena García, han organizado una carrera “el próximo 12 de marzo, con un recorrido que unirá Oleiros y A Coruña”. “El objetivo es visibilizar la labor de Casco y, al mismo tiempo, que pueda servir, en el futuro, para financiar nuestro programa deportivo. Conseguir una socialización de nuestros usuarios y, si puede ser también, lograr que esta carrera se convierta en referencia a nivel nacional, puesto que el recorrido es bueno y rápido. Esto serviría, asimismo, para poner mucho el foco sobre la ciudad de A Coruña y su economía. Sobre esas problemáticas sociales, y sobre cómo las trabajamos”, refiere la directora de Casco, quien avanza que la “pata deportiva” del nuevo programa de la ONG coruñesa va más allá de la carrera.

La idea es implementar una aplicación (app) diseñada, específicamente, para las necesidades de los pacientes de la Unidad de VIH. Así cerraríamos el círculo en la colaboración de los tres ámbitos: médico, social y deportivo”, concluye.

“Aún existe discriminación”

“La razón de ser de nuestro trabajo en Casco es educar para prevenir las infecciones por VIH, y para que la sociedad incluya a las personas seropositivas. A través del programa de mediación, que pusimos en marcha en 2019, estamos dando formación en centros de menores, en institutos... precisamente, para enseñar a la población a ser tolerantes, solidarios, qué es la diversidad y qué es una sociedad igualitaria. Debemos trabajar estas herramientas porque aún existe discriminación. A día de hoy, un 30% de la población tendría problemas para trabajar con una persona seropositiva a su lado. Incluso hay gran desconocimiento sobre el VIH por parte de muchos sectores médicos, que continúan usando esquemas que no son verídicos y que llevan a tratos que no son necesarios. Hay mucho, mucho que trabajar”, resalta Valbuena García.

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