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Rueda aboga por “movimientos puntuales” entre centros de salud ante la falta de personal

Los colegios médicos gallegos instan a abordar con “valentía” una reorganización u El presidente de la Xunta anuncia una OPE de 1.294 plazas para el Sergas

Entrada principal del centro de salud de Labañou, en A Coruña. | // VÍCTOR ECHAVE

Mover personal puntualmente allí donde haga falta. Esa es una de las alternativas que sopesa la Xunta para paliar el déficit de médicos en Atención Primaria. Así lo explicó ayer el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, quien especificó que cuando se habla de “reestructuración” en Atención Primaria, como han hecho estos días con el Consello Galego de Colexios Médicos, aboga por “priorizar” medidas como “movimientos puntuales” de facultativos para el “refuerzo” en situaciones concretas, liberar al colectivo médico de tareas no estrictamente clínicas —una solución en la que ya está trabajando el Sergas, recordó— o el estudiar la posibilidad de permitir la compatibilidad de la actividad pública y privada de estos profesionales. En todo caso, señaló que arbitrar soluciones de este cariz no sería “tan urgente ni tan necesario” si se pudiesen cubrir las vacantes con la ampliación de plazas MIR, una reiterada demanda, que sería “lo deseable”. Lo que está fuera del debate es cerrar centros. De hecho, para la Xunta, proclamó, es “una línea roja”.

Precisamente el Consello Galego de Colexios Médicos cuestionaba ayer en un comunicado que la Xunta les impute decisiones de gestión como un “eventual cierre o reorganización de los PAC”, una propuesta, señalan, que ni han realizado ni les competería acometer, ya que le correspondería “en exclusiva” a las autoridades sanitarias. Con todo, reconocen que sí han puesto sobre la mesa en su encuentro con la Administración autonómica “la actual organización del trabajo y la ordenación territorial en Atención Primaria” por la situación actual de “discordancia entre recursos humanos y dispositivos asistenciales disponibles” que “requiere”, entienden, “cambios y adaptaciones” en el nuevo escenario que ya está aquí y que consideran que va a durar.

En manos de la Xunta, enfatizan los facultativos, quedaría asumir “con valentía y solvencia” dichos cambios, que “deben afrontar”, sostienen, la “deriva asistencial negativa” que aprecian en la sanidad pública. En ese punto, vuelven a incidir en informes de expertos en gestión sanitaria que llevan años planteando “la necesidad” de “reorganización estructurada de la organización y reparto equilibrado de las cargas asistenciales entre los diferentes dispositivos consensuada por todas las partes”.

También al consenso se remitió ayer Rueda para defender las fórmulas que adopte la “reestructuración” de Primaria y contar con los colegios, pero igualmente con los sindicatos. Aun así, admitió que innovar puede suponer asumir que no todos estén de acuerdo con las medidas. El presidente no ahondó en propuestas, pero sí aludió a la posibilidad de realizar “movimientos” de recursos humanos “puntuales” y “temporales” hacia donde sea “más necesario” para garantizar la prestación o analizar la compatibilidad entre pública y privada, ya que entiende que “hay profesionales que están solo en la privada” porque no pueden compatibilizarla con la pública.

En lo que respecta a efectivos, la Xunta dio luz verde en el Consello a la oferta pública de empleo de personal estatutario del Sergas para 2022, que incluye 1.294 plazas, aunque no para facultativos. No obstante, Rueda aclaró que este mes un total de 1.017 médicos tomarán posesión tras superar la correspondiente oposición. Asimismo subrayó cómo esas 1.294 vacantes, sumadas a las 106 de médico de familia ya convocadas por el sistema de méritos, la oferta extraordinaria lanzada el pasado mayo para reducir la temporalidad y las plazas “residuales” pendientes de ofertas de 2020 y 2021 permitirán convocar en la comunidad antes de que acabe este año más de 5.650 vacantes.

A los roces entre Xunta y colegios médicos se sumaron ayer las fricciones entre el partido del Gobierno y la oposición en un pleno tenso a raíz del debate de una moción sobre la situación sanitaria defendida por la nacionalista Montse Prado un día después de movilizaciones por toda Galicia para reclamar mejoras en Atención Primaria. Prado acusó al PP de ser “el brazo armado del capital” con la sanidad y de querer reemplazar “la tarjeta sanitaria por la tarjeta bancaria”. Desde el PPdeG, Encarna Amigo le reprochó pretender “alborotar” a la población contra la Xunta y situarse tras la “pancarta” mientras “votan en contra” de todas las soluciones para paliar la falta de médicos. Mientras, desde el PSdeG Julio Torrado puso el foco sobre las “condiciones laborales” que impiden, a su juicio, retener el personal.

Por otra parte, a los aspirantes en las listas de selección temporal del Sergas en el supuesto de nacimiento de hijos, adopciones, suspensión por riesgo en el embarazo e incapacidad temporal común derivada de embarazo, se les ofrecerán los nombramientos correspondientes a su categoría al margen de cuánto dure el vínculo. Hasta el momento, solo se les adjudicaban contratos de más de un año, pero ahora se abre también la posibilidad de que opten a los de corta duración y de corresponderles, por posición en la lista, un contrato, Sanidade indica que este se formalizará si la normativa laboral lo permite. Se reconocerá como tiempo trabajado en todos los supuestos, incluso baja, el período de duración del vínculo que les toque por su posición en la lista.

Una medida con “consecuencias indeseables”

La Asociación Gallega para la Defensa de la Sanidad Pública (Agdsp) advirtió ayer de las consecuencias indeseables que podrían derivarse de la reestructuración del mapa de los centro de salud en Galicia. Según explicó en un comunicado la Agdsp, “en la actual situación de desmantelamiento de la Atención Primaria, reestructurar y cerrar más centros implicaría levantar una nueva barrera asistencial a la población más avejentada, más necesitada de atención y con menos recursos para desplazarse”. La asociación entiende que la respuesta a la falta de profesionales y a la precariedad laboral no pasa por modificar el mapa sanitario sino por incorporar urgentemente los profesionales que necesitan los centros de salud y por acabar con la precariedad y la inestabilidad laboral. Para Agdsp, generalizar la doble dedicación a la sanidad pública y privada eliminando el complemento de exclusividad no mejorará la atención primaria sino que ayudaría a desmantelar la sanidad pública y favorecería a los hospitales privados proporcionándoles profesionales del sistema público a bajo coste. “También favorecería las corruptelas, al dejar a los médicos con doble dedicación la posibilidad de desviar pacientes de la pública a la privada”, alertó.

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